“Locke”, anatomía de un héroe al volante de un coche

lockeNo son buenos tiempos para los héroes. Al menos en la Gran Pantalla. Por un lado, el cinismo imperante y por otro una infantiloide y maniquea visión del mundo dejan escaso espacio para los héroes clásicos, esos de carne y hueso, sólidos en sus principios y frágiles en sus actos. Los supuestos héroes de la actualidad pululan por fantasías de espada y brujería, tiznados de hollín, con el pelo aceitoso, adoptando poses de gimnasio gay y soltando frases para la galería, pero es difícil tomárselos en serio, y menos aún entender sus conflictos.

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