“Tierras Altas”: las malas acciones tienen consecuencias

tierrasaltasA veces, las buenas historias se construyen desde la sencillez. Algo que demuestra con creces “Tierras Altas”, película que llegó a Movistar Estrenos el pasado 22 de noviembre. Un thriller imbuido del espíritu del western, pero que en lugar de hacernos recorrer las llanuras norteamericanas nos lleva por los desérticos territorios del norte de Australia, en una historia de redención y de búsqueda de la identidad personal. Ambientada a principios del siglo XIX, en “Tierras Altas” asistiremos a una historia llena de acción, pero también de reflexión, mientras recorremos los hermosos paisajes australianos.

tierrasaltas3Tras luchar en la I Guerra Mundial como francotirador, Travis (Simon Baker), trabaja ahora convertido en agente de policía en los vastos parajes del norte de Australia. Durante una operación en la que deben capturar a unos furtivos, es testigo de cómo se produce la masacre de una tribu indígena que daba cobijo a los delincuentes. Cuando sus superiores insisten en ocultar la verdad sobre lo sucedido, Travis decide desertar, ya que no está dispuesto a mentir sobre lo ocurrido, y es consciente de que su vida corre peligro si se queda. Doce años después, un grupo de aborígenes liderados por Baywara (superviviente de aquella masacre) han iniciado una serie de ataques a las propiedades de los colonos causando el caos en la zona. Su antiguo jefe en la policía decide pedir ayuda a Travis, que ahora trabaja como cazarrecompensas, para detenerlo, y que la verdad sobre lo ocurrido quede en el pasado. Así, el antiguo soldado y francotirador iniciará un viaje no solo físico sino espiritual, en busca de la redención, y en el que lo acompañará Gutjuk (Jacob Junior Nayinggul), un joven aborigen al que Travis salvó de la masacre y, que antes de desertar dejó al cuidado de Claire (Caren Pistorius), que junto a su hermano sacerdote se encarga de una misión en la que recogen a niños huérfanos.

tierrasaltas5“Tierras Altas” es tanto una película de acción con un tono de western muy marcado, como un drama de época, que aborda el trato inhumano, que los australianos descendientes de los europeos brindaron a las poblaciones aborígenes en el pasado. La película dirigida por Stephen Johnson, con guion de Chris Anastassiades no esconde la violencia (es un momento y un lugar propicio) pero tampoco se regodea en ella. Además, los hermosos paisajes del norte de Australia sirven de contrapunto a esa violencia que se desata en ciertos momentos de la película. Pero, no esperéis una historia de ritmo desenfrenado, más bien todo lo contrario. La narración es fluida sí, pero se toma su tiempo para que vayamos no solo asimilando lo que ocurre, si no para que disfrutemos de los hermosos paisajes australianos que recorren los protagonistas. Espectaculares planos a lo largo de la película, nos muestran la belleza del entorno natural australiano, mientras los hombres se centran en la violencia y la muerte. La balanza que el ser humano siempre inclina casi siempre hacia su lado más salvaje a irracional. Aunque, a veces hay esperanza, hay algún hombre que ve más allá del color de piel, de la lengua, de las costumbres y el miedo irracional. Ese es el personaje al que da vida Simon Baker (El mentalista), un hombre callado, descreído y que intenta huir de un pasado que le persigue. Un hombre que ve más allá y que se siente fuera de lugar con los que se supone son sus iguales.

tierrasaltas6Junto al personaje de Baker, encontramos a los personajes de los aborígenes, que comparten protagonismo con él. Por un lado, el joven Gutjuk (Jacob Junior Nayinggul), que vive dividido entre los dos mundos, el que le ha acogido desde que era un niño y el de sus ancestros, y por otro lado, su tío, el guerrero rebelde Baywara (Sean Mununggurr), que no ve otra salida que la lucha, a pesar de los deseos de su padre de seguir el camino de la paz. Tres personajes que se ven abocados a llegar hasta el final, enfrentándose a sus propios demonios interiores, en un mundo que no los entiende. En el caso de Simon Baker, hacia bastante tiempo que no sabía nada de este actor australiano, que hace unos años triunfó en televisión dando vida el caradura mentalista Patrick Jane. En “Tierras Altas” se mete en la piel de un personaje en las antípodas (nunca mejor dicho) del que le dio la fama televisiva, y que a pesar de que no quiere luchar, se verá obligado a hacerlo, haciendo todo lo posible por subsanar un error del pasado, y redimirse a toda costa del dolor y la muerte que infligió durante la Gran Guerra. Un personaje que entronca con el western clásico, y con aquellos pistoleros callados y afligidos por la culpa, que llegan a ese pueblo oprimido por el terrateniente de turno, y acaban siendo el héroe que nunca imaginaron ser.

tierrasaltas2Aprovechando la belleza del Parque Natural Kakadu, como uno de sus atractivos fundamentales, “Tierras Altas” es uno de esos estrenos que desgraciadamente pasan desapercibidos para el gran público, y que sin embargo están muy por encima de otros con más nombre y promoción. Con un tono de western clásico, la película de Stephen Johnson consigue combinar con acierto una buena historia, con una excelente puesta en escena y un trasfondo que va más allá de un thriller de acción. El film explora sin ambages el maltrato que recibieron los aborígenes australianos por parte de los colonizadores, en una demostración de que la historia se repite (o más bien, ciertos casos han sido siempre así), y que el racismo siempre ha estado presente en todas las sociedades “civilizadas”. “Tierras Altas” muestra las contradicciones a las que se enfrenta el joven Gutjuk, que no olvida sus raíces, pero que siente que puede aprender de ambos mundos, aunque eso choque frontalmente con lo que piensan en uno y otro lado. Demostrando que no es fácil tender puentes, y el odio irracional al diferente escapa a cualquier explicación posible.

tierrasaltas4En definitiva, “Tierras Altas” es una película que merece mucho la pena, tanto por lo que cuenta como por como lo que cuenta. Porque tras la acción, y esa narrativa de western clásico que la impregna, nos encontramos con una película que explora las relaciones humanas más allá de razas. Explorando el pasado de un país para nada idílico, narrando una historia que se toma su tiempo para avanzar, haciendo que cada paso tenga un propósito. Con los hermosos paisas del norte australiano de escenario, “Tierras Altas” cuyo único, pero para los puristas es ser demasiado convencional. Pero, curiosamente en esto radica quizá su mayor virtud. Y, es que esta cinta australiana no necesita ser más de lo que es, porque desprende por los cuatro costados el aroma del cine clásico. Un cine en el que las cosas sencillas eran capaces de transmitir sin necesidad de vericuetos filosóficos ni pirotecnia visual. “Tierras Altas” nos hace reflexionar, mientras como espectadores disfrutamos de una película que sabe dónde está y adonde quiere llegar. Esto es algo que, en muchas ocasiones, el cine de hoy en día parece haber olvidado.

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