“La sonrisa etrusca” es un hermoso canto a la vida y a las segundas oportunidades

lasonrisaetruscaEl pasado 3 de mayo llegaba a las plataformas digitales españoles “La sonrisa etrusca”, adaptación de la novela de José Luis Sampedro y que significa el debut de la pareja de directores Mihal Brezis y Oded Binnun, nominados al Oscar por su corto “Aya”. Un film que a pesar de lidiar con un tema tan crudo como la muerte, consigue arrancarnos como espectadores una sonrisa y transmitirnos un mensaje de esperanza y optimismo, a través de una historia donde el amor, la familia y la pasión por vivir son las claves.

“La sonrisa etrusca” nos presenta a Rory MacNeil (un magnifico Brian Cox), un escocés cascarrabias que abandona a regañadientes su querida y apartada isla de Vallasay para viajar a San Francisco en busca de tratamiento médico para su enfermedad terminal. Al mudarse con su hijo, al que hace quince años que no ve, la vida de Rory sufrirá una transformación a través del vínculo que establece con su nieto, justo cuando menos se lo espera.

lasonrisaetrusca2Este es el planteamiento de partida de esta película que no, que, aunque lo parezca, no tiene nada que ver con “La ciudad no es para mí” de Pedro Lazaga. Aunque si es cierto que existe ese choque cultural y de costumbres, entre Rory (Cox), un rudo escocés que vive en una casa junto al mar y la vida urbanita que llevan su hijo Ian (JJ Field) y su nuera Emily (Thora Birch). De los verdes prados escoceses a una gran ciudad norteamericana como San Francisco. Del silencio solo roto por las olas del mar y un cielo estrellado, al ruido incesante día y noche de una gran ciudad, donde nunca hay oscuridad. Cuando vives en una gran ciudad no te das cuenta de lo que hay más allá. No eres consciente de lo grandioso del silencio. Tienes asumido que la contaminación lumínica no te deja ver las estrellas que sólo puedes ver a través de una pantalla. Al final llevas una vida de urbanita, como el hijo y la nuera de Rory, en la que no eres consciente que tu humanidad se diluye entre cristales y hormigón.

Y es precisamente esa existencia monótona y fría es la que viene a trastocar, sin pretenderlo, la presencia de Rory. Un personaje maravillosamente interpretado por Brian Cox que es capaz de transmitir un sinfín de emociones con solo una mirada o un simple gesto. El actor escocés dota a su personaje del vigor y la fuerza propios de un rudo hombre de campo, pero a la vez, cuando esa fachada de rudeza desaparece, nos muestra a alguien vulnerable que busca (pero no sabe cómo) reconciliarse con su hijo y transmitir su legado a su nieto, en el que ve la manera de tener una segunda oportunidad para ser esa figura paterna que no fue en su momento para su hijo. Será este escocés malhablado, sin pelos en la lengua el que sacará tanto a Ian como a Emily, de esa vida de trabajo y rutina que no les permite ser felices.

lasonrisaetrusca3En esta adaptación de la novela de José Luis Sampedro todo gira en torno a las segundas oportunidades y a esas palabras que muchas veces no sabemos transmitir y que llevamos reteniendo dentro de nuestro corazón durante mucho tiempo. Para Rory el final está cerca, pero a pesar de esa certeza, no se detiene, sigue adelante. Intenta aprovechar cada instante con su nieto, cuya sonrisa le transmite fuerzas para seguir un día más de pie. Y es estando cerca de su nieto lo que hace que se acerque más a su hijo que se marchó 15 años antes y con el que no mantenía ninguna relación. Un joven químico que sueña con un ser un gran chef de cocina molecular pero que se ve influenciado por su esposa adicta al trabajo y por un suegro controlador (Treat Williams). “Haz lo que te apasione sin importar lo que piensen los demás”. Una frase tan sencilla como difícil de llevar a cabo. Pero es lo que de forma rotunda le transmite Rory a su hijo Ian, haciéndole ver que da igual que a él o a su suegro no le guste lo que hace. Todo depende de lo que desea hacer él y de lo que sienta al hacerlo. Lo demás no importa. Porque si no eres feliz contigo mismo, no puedes serlo con los demás. Algo de lo que terminan siendo conscientes Ian y Emily, uno porque está dejando de lado sus sueños y otra porque su trabajo no le deja disfrutar de ver crecer a su hijo.

Como he dicho al principio, “La sonrisa etrusca” gira en torno a la muerte. Pero lo hace con optimismo. Porque a pesar de que eres consciente de su trágico desenlace, la película te invita a vivir. Como quiere vivir Rory que es capaz de enamorarse por última vez, sin esperarlo. Con un amor puro e incondicional hacia Claudia (Rosana Arquette), una mujer por la que sentirá algo más que una atracción física. Y que los llevará a vivir una hermosa historia de amor llena de optimismo, a pesar de todo.

Frente a la tragedia optimismo. Frente al dolor una sonrisa. Frente al conformismo, la pasión por lo que uno desea. Eso es lo que no es enseña “La sonrisa etrusca”, una película que sabe llegar a nuestro corazón, con una historia sencilla y melancólica que nos desliza a través de las nieblas de la tristeza hacia un sol radiante de esperanza. Un hermoso canto a la vida y a las segundas oportunidades que está disponible en las plataformas de VOD de Movistar+, Vodafone TV, iTunes, Google Play, Rakuten TV y Filmin, desde el pasado 3 de mayo.

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