“Réplicas” es un buen thriller de ciencia-ficción que apuesta más por el entretenimiento que por el riesgo

replicascriticaEste pasado viernes llegaba a las plataformas de VOD españolas “Réplicas”, película de ciencia-ficción protagonizada por Keanu Reeves, que explora los peligros de las innovaciones tecnológicas sin restricciones. Y a pesar de que el film es un digno entretenimiento y de contar con un primer tercio prometedor, finalmente el guion de Chad St. John deriva en un thriller convencional que pierde la oportunidad de arriesgar y profundizar en las implicaciones de su argumento.

“Réplicas” se centra en el neurocientífico William Foster (Keanu Reeves), que lleva meses investigando la forma de transferir la conciencia humana a un cuerpo sintético en un proyecto secreto, supuestamente financiado por el Gobierno. Aunque sus progresos son evidentes, los sujetos de prueba (soldados muertos en combate) no completan la transición, por lo que el proyecto corre el riesgo de clausurarse.  Sin embargo, una noche, cuando su familia muere trágicamente en un accidente de coche, desesperado por devolverles a la vida, William pide ayuda a su compañero Ed Whittle (Thomas Middleditch, Silicon Valley) para clonar en secreto sus cuerpos, creando réplicas transfiriendo sus conciencias. Sin embargo, tendrá que enfrentarse al alto precio a pagar cuando se desafían las leyes de la naturaleza.

Y no, no esperéis una versión tecnocientífica de “Cementerio de animales” ni tampoco un remake de aquel clásico ochentero llamado “Amiga mortal” que dirigió Wes Craven. Aunque la sinopsis oficial pudiera apuntar por una senda terrorífica, este no es el caso. Más bien, el film de Jeffrey Nachmanoff (Traidor) se centra en el moderno Prometeo, una especie de Victor Frankenstein (Keanu Reeves) que llegará hasta donde sea necesario para recuperar a su familia. Saltándose cualquier regla moral o ética y sin pensar en las consecuencias. Es sin duda, uno de los temas claves de “Réplicas” y por el que se hace interesante su visionado. Lástima que, con el paso de los minutos, el guion gire en otro sentido, convirtiéndose en un thriller previsible y sin tanta carga emocional.

replicascritica2Si echamos la vista atrás, la clonación humana no es la primera vez que se trata, ya sea en el cine, la literatura o la televisión. Es un tema recurrente en el género de la ciencia-ficción, que permite explorar un sinfín de temas sobre ética, moral, religión, fe o ciencia. ¿Hay que poner límites a la experimentación y los avances tecnológicos? ¿Quién impone esos límites? ¿Nuestra fe o nuestra sed de conocimiento y desarrollo? El hombre es curioso por naturaleza, como demuestra el salto tecnológico que vive nuestra sociedad. Hoy en día, ciertos hábitos diarios como consultar nuestro móvil, comprar por internet o aparcar el coche con las cámaras de visión trasera, nos parecen algo normal y hace apenas una década eran algo impensable. Es por ello que la ciencia-ficción, a pesar de los varapalos que sufre por parte muchos críticos embutidos en jerseys de punto, es un género que permite cuestionarnos temas “delicados”, revistiendo la historia de una pátina de imaginación y tecnología.

“Réplicas” presenta esos temas “delicados”, planteando preguntas incómodas a los espectadores ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar por recuperar a nuestros seres queridos? ¿Es el alma lo que nos hace humanos? Si volvemos a la vida con nuestra conciencia intacta ¿el alma sigue ahí o se ha perdido? Estas son algunas preguntas que el film protagonizado por Keanu Reeves nos plantea durante la primera parte de su metraje. Preguntas para los que todos tendríamos diferentes respuestas, según nuestra educación o nuestras creencias. Y, sin embargo, todo lo bueno que apuntaba en esa primera parte, se irá diluyendo tras un giro inesperado de guion que nos conducirá hacia un thriller de acción.

Este es el problema principal de “Réplicas”, que pretende ser muchas cosas, quedando la sensación de que podría haber ahondado más en temas tan interesantes como la clonación humana y sus consecuencias, el sentido de la vida tras volver de la muerte con tu conciencia intacta o el concepto de alma como parte intrínseca del ser humano. La película de Nachmanoff podría haber derivado en un sesudo drama de ciencia-ficción, sobre que limites se pueden (¿deben?) poner a los avances tecnológicos y las consecuencias de jugar con la vida y la muerte. O incluso se podría haber volcado en el lado del terror psicológico, sin perder un ápice de su interés por plantear preguntas incomodas. Pero finalmente, el guion prefiere ir a lo fácil, para acabar siendo un thriller, entretenido sí, que se apoya en una premisa interesante y que desaprovecha todo su potencial, forzando un “happy end” de lo más previsible.

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