Stanley Kubrick: una vida dedicada al cine (III)

2001kubrick2El pasado 7 de marzo se han cumplido veinte años del fallecimiento de Stanley Kubrick, uno de los más grandes directores la historia del cine. Para conmemorarlo, desde mundoplus.tv os traemos un especial de varias entregas dedicado al director británico, responsable de títulos míticos como “2001: Una odisea en el espacio”, “Espartaco” o “Senderos de gloria”. Esta tercera y última parte de este especial dedicado a Kubrick está centrada en su etapa de madurez.

Tras su siguiente film, 2001: Una odisea en el espacio (1968) se pueden apreciar pequeñas similitudes referidas al “mensaje” con Dr. Strangelove. Y es que el mundo actual se dirige rápidamente hacia su autodestrucción. Kubrick necesitó una pequeña inspiración literaria para dirigir 2001, por ello tomo la novela de The sentinel de Arthur Clarke (experto escritor de ciencia ficción). Entre Kubrick y Clarke tomaron más de 2400 horas de trabajo útil en un tratamiento de 130 páginas que sirvieron de base al film. 2001 es y será siempre una película única en la historia del cine.

2001 es el resultado de lo que podría considerarse “el destino final de la humanidad”, y queda marcada una posible teoría sobre la línea evolutiva. El filme se centrara en el avance del ser humano a través de la evolución de la inteligencia. Todo ello mediante la aparición del misterioso monolito.

2001kubrickCabe destacar la creación de Hal 9000, maquina súper inteligente que acompañara a los astronautas a completar su misión. Hal 9000 (espectacular su doblador Douglas Rain en la versión original) se convierte en la mejor compañía de Dave Bowman y Frank Poole durante la travesía en el espacio. Tal es así que Kubrick nos quiere dejar un momento clave entre bambalinas: Hal 9000 juega al ajedrez con Frank Poole, el cual cae derrotado. Este simbolismo resulta esencial para comprender que a partir de aquí su historia continuara trágicamente, pero sobre todo, simboliza el triunfo y la superioridad de la maquina sobre el hombre.

Hal 9000 es la primera máquina en la historia del cine capaz de mostrar sentimientos como el miedo, la soledad o la desesperación, estados de ánimo que Kubrick nos incita a analizar (habría que sacar unas cuantas conclusiones).

2001 Una odisea en el espacio goza de contar únicamente con 40 minutos de dialogo. Las emociones transmitidas son más que suficientes para una película que nos incita a dejarnos llevar. Ganadora al Oscar por los mejores efectos visuales en 1968 y nominada a otros tres, permite a la industria del cine tomar una bocanada de aire fresco, sin más ni menos sirvió a George Lucas para su inspiración visual en la saga Star Wars tan solo 8 años después.

Kubrick, amante de las conspiraciones y del lado más salvaje del ser humano, toma con 2001 una temática tan conflictiva como intrigante como es la inteligencia artificial y su futuro avance (muy cerca del clímax), la evolución de la inteligencia y conciencia humana y por último, el contacto con seres extraterrestres. ¡Chapó Stanley!

Otra de las grandes obsesiones y deseos de Kubrick (que nunca llegó a cumplir) es rodar un filme sobre la vida de Napoleón Bonaparte. Tras rodar 2001 intentaría rodar Napoleón (también procuró filmarla tras La naranja mecánica) pero el presupuesto resultaría inasumible, así que renuncia.

lanaranjakubrickTodo cambia en el momento que se encuentra con la novela de Anthony Burger, La naranja mecánica (1971). Obra perfecta para desarrollar todo su negativismo e individualismo innatos, la poca esperanza que Kubrick siente hacia el ser humano se ve reflejada en La naranja mecánica, todo ello acompañado de un ingrediente superlativo: la intrusión del todopoderoso “Estado”.

Película polémica de por sí (recordamos que tras su estreno varios grupos se dedicaron a disfrazarse tal y como hacen los protagonistas del filme, únicamente para dar palizas y ejercer la “ultra violencia”), cabe destacar como a pesar de la diferencia existente entre el escritor Anthony Burger (cristiano) y el agnóstico Kubrick (origen judío), saben mostrar al público aquello tan propio del ser humano indiferentemente de su escala social o su tendencia religiosa como es la violencia (monopolio del ser humano).

Alex, líder del grupo ultra violento, muestra una actitud tendente a ejercer violencia sobre todo aquello que le rodea. Su principal estimulo (y el del grupo en general) es obtener su visión orgásmica de la vida a través de los destrozos y perrerías que dejan tras de sí. Alex se ve recompensado cada vez que ejerce el mal, pero cuando se ve obligado a hacer el bien tras la ejecución del Plan Ludovico (y su incapacidad de hacer el mal), se ve objeto de violencia por los demás (sus secuaces, los mendigos, el escritor, sus padres…).

Al ser atrapado y ajusticiado, decide ponerse en manos del Estado, con un plan conocido como “Plan Ludovico”, método basado en la tortura y en la violencia de todo el Estado en si con un único objetivo: incapacidad de obrar el mal por parte del ser humano. No elimina las causas, únicamente reprime los efectos.

Kubrick nos deja que tomemos la película desde distintas vertientes (nunca llueve a gusto de todos), aunque según mi punto de vista podría tomarse como una autentica visión de la sociedad actual. Vivimos a expensas del poder, se nos niega el libre albedrio mientras que se nos castiga por ejercer la violencia; violencia que a diario nos estipula el poder, reflejándose en esta ocasión en el Estado. El tratamiento Ludovico puede entenderse como el fin de la civilización, todo ello tras eliminar un punto esencial del ser humano: elegir entre el bien y el mal.

Para Kubrick, más bien, el hombre sigue siendo un animal salvaje, irracional, brutal y cuya esencia envenena aquello que tiene a su alrededor. Punto aparte merece la mención al arte que se muestra en La naranja mecánica. La fascinación que muestra el protagonista Alex sobre un artista tal como es Beethoven queda plasmada cuando tras el tratamiento Ludovico no puede ni siquiera disfrutar de lo único que le provoca felicidad (aparte de la ultra violencia y el “mete saca”). Lo que nos quiere mostrar el astuto director, es la visión de que el arte tiene que formar parte de la vida, y la visión que posee cada persona de lo que consideremos “arte”.

La frustración sexual y el instinto más primitivo del ser humano volverán a encontrarse en esta exposición de arte, donde las formas fálicas acompañaran a parte del argumento y las vivencias de sus personajes (también en otras películas como Dr. Strangelove).

barrylindonkubrickCon Barry Lyndon (1975) llego una de las apuestas más arriesgadas de Kubrick. Éxito de crítica y ganadora de 4 premios de la Academia: Oscar a Mejor Vestuario, Mejor Dirección Artística, Mejor Fotografía y Mejor Banda Sonora. Calificada por el elocuente Martin Scorsese como su película favorita de Stanley Kubrick, contó con un efecto que ningún director había intentado en su momento: rodar con luz natural en los interiores, especialmente curiosa resulta su inclusión de velas para un carácter mucho más intimista.

Barry Lyndon es una historia sobre la injusticia reinante en el mundo y los comportamientos de las personas. Barry es un joven romántico e ilusionado con la visión de la vida pero tras el paso de varias personas por su vida y más concretamente por su paso por el ejército, llega a cambiar su mentalidad y necesidades de una forma muy radical. Stanley Kubrick consigue con este filme, alcanzar las estructuras mentales del espectador, llegando a situarle en una perspectiva lejana (todo ello para una mayor comprensión de la cinta). Mención especial merece la inclusión de una banda sonora espectacular y a la vez acorde a la película, todo ello junto a un ambiente que nos sitúa en pleno siglo XVIII. Todo un acierto y un nuevo registro para un director camaleónico y de personalidad inamovible.

resplandorkubrickComo ya he citado anteriormente, Kubrick era un apasionado lector novelesco que le permitía encontrar ideas puntuales para nuevos trabajos cinematográficos (seleccionados con el máximo rigor). Su idea de realizar una “supuesta” película de terror se ve cumplida en el momento que lee El resplandor (1980) de Stephen King. Lo que a priori iba a convertirse en un thriller psicológico terminó por desencadenar uno y mil significados de lo que engloba este filme, empapado de pura polémica.

Al procurar aportar de múltiples temáticas el sentido de todas sus películas, no produce sino una maravillosa confusión para el espectador, deseoso de redescubrir una y otra vez todos esos mensajes ocultos que nos ofrece una película como El resplandor. Entendida por la mayoría como una película de terror, deja tras de sí un aroma a simbolismos solo al alcance de unos pocos eruditos del detallismo.

Temas como el exterminio indígena en Estados Unidos, el holocausto nazi o la supuesta llegada del hombre a la Luna, se ven expuestos en esta película, cuyo mensaje sigue sin terminar de descifrarse. Stanley Kubrick juega con la aceptación de la información visual del mismo modo que lo hace con el desconocimiento de la información visual (pistas ocultas).

Para una persona con un coeficiente intelectual de 200 y con un aburrimiento latente tras finalizar su último trabajo (Barry Lyndon), resulta un reto el realizar una película que nos permite captar el impacto que supone el pasado en el ser humano. Todos estos mensajes subliminales (por ejemplo la utilización del número 42 en relación al comienzo del genocidio de los judíos por parte del ejército nazi, el cual comenzó en 1942), se ejercen con total maestría debido a la obsesión que mantuvo Kubrick durante meses. Obsesión que le llevaba a estudiar libros de publicidad subliminal, y aportándolo a su siguiente trabajo.

Tal es la magnitud que provocó (y provoca) una película de esta envergadura, que a raíz de la misma surgió un documental sobre El resplandor, llamado Room 237, en el cual se muestran todos los entresijos del filme y de toda la obra kubrickiana. Merece especial atención los supuestos rumores que indicaban que el hombre no llego realmente a la Luna, y de que esa grabación que todos conocemos, fue en realidad una farsa atestada por Stanley Kubrick. Estas dudas son dignas de replanteárnoslas viendo detenidamente El resplandor y la simbología que representa (Ejemplos: el jersey del niño Danny con el estampado del Apollo 11 despegando, o que la habitación prohibida del hotel sea la numero 237, aclarando que la distancia exacta que separa a la Luna a la Tierra es de 237.000 millones de kilómetros). Te quedas blanco.

Si nos ponemos a identificar todos y cada uno de los detalles de los posibles mensajes ocultos que nos dejó Kubrick daría para escribir un libro. Sin embargo vamos a detenernos en la relación del realizador con el reparto protagonista, el cual merece un capítulo aparte. Sorprende la capacidad de Jack Nicholson para provocar terror y cercanía a partes iguales, sublime eso si en su papel de Jack Torrance. Al igual que la sufrida madre Shelley Duvall, la cual según aseguran fuentes cercanas al filme, sufrió de lo lindo con un detallismo extremo y casi enfermizo del realizador.

La famosa escena de Maggie (Duvall) huyendo de su marido ya totalmente insano Jack (Nicholson), provocó la desesperación de todo el equipo, llegando a repetirse más de 200 veces seguidas. Es totalmente cierto que Duvall estaba tan aterrorizada que sus llantos y gritos son totalmente verídicos.
Stephen King dejó claro en innumerables ocasiones su disconformidad respecto al filme de Kubrick. La historia del libro y la de la película apenas guardan similitudes (trama, personajes, profundidad…), llegando a convertir la película en una pura aglomeración de temáticas tan dispares como la vuelta al pasado o el pesimismo que corre al futuro del ser humano. Habría que añadir las constantes llamadas a las dos de la mañana que hacia Kubrick hacia King con una única cuestión: su creencia en Dios.

chaquetakubrick7 años fue lo que tardó Stanley Kubrick en volver a brindarnos otra obra maestra. La chaqueta metálica (Full metal jacket), fue estrenada en 1987 con una gran controversia a las espaldas. Se trataba de otra película “bélica” desde Senderos de gloria, enfocada a una de las guerras más cruentas de la historia, la Guerra de Vietnam.

Tratada por muchos como un filme “anti-bélico”, La chaqueta metálica ofrece algo más que una visión tan simplista. Dividida en dos tramos (la preparación de un grupo de soldados para adentrarse en Vietnam, y la llegada a la Guerra por parte de los soldados protagonistas), prepara al espectador para degustar una nueva visión del ser humano y de su inmersión en una guerra provocada por unos pocos y sufrida por cientos de miles de estadounidenses y vietnamitas.

Kubrick demuestra una vez más su manejo del “travelling” y de unos planos que nos hace dejarnos llevar por el director y su narración de esta historia de sufrimiento y nihilismo humano. Hay que destacar la selección de una banda sonora sublime, que permite adentrarnos en la toma adecuada a cada canción expuesta. Nancy Sinatra o The Rolling Stones tienen mucho que ofrecer al correcto análisis de la cinta por parte del espectador.

En el comienzo del filme cuando los futuros soldados se encuentran preparándose para combatir en el Vietnam, se aprecia la transformación de unos chicos carentes de odio y llenos de vida en auténticas máquinas de matar sin sentimientos. El recluta Patoso (Vincent D’Onofrio) representa la parte inadaptada del sistema, la cual será castigada por no seguir a la masa hasta acabar con su propia vida. En esta parte del filme destaca el papel del verdadero instructor (posteriormente convertido en actor) R. Lee Emery, ejerciendo de instructor de manera sublime, a pesar de que en principio su misión consistiría en dar consejos únicamente al reparto, aunque Kubrick decidió reclutarle como actor.

El soldado Bufón (Matthew Modine) narrador y protagonista de la cinta, ofrece una visión más relajada respecto a la guerra. Indumentado con una chapa con el símbolo pacifista y con un casco donde puede leerse “Born to Kill” (Nacido para matar), decide alistarse en la sección periodística del ejército para alejarse de la auténtica guerra, aunque su jugada no le sirve de mucho. Pronto este personaje deberá marchar al campo de batalla donde por fin “podrá ser el primer chico de su barrio en volver con un muerto entre sus manos” (frase citada por el personaje).

Cabe destacar los simbolismos que rodean cada escena de la película. Kubrick quiso dejarnos un mensaje (otra vez más), desde gestos a los Iluminatis hasta símbolos masones que rodean cada plano de la película. Aunque si debiésemos destacar un mensaje indescifrable es la constante alusión a Mickey Mouse por parte de Kubrick, tanto en planos como en la canción final del filme (la que cantan los soldados al finalizar el combate), que evoca una visión imperialista y estúpida del sin-significado que supone la guerra, así como la imposición de una guerra sin motivo alguno por parte de altos mandos y compañías estadounidenses.

Basada en la novela The Short-Timers de Gustave Hasford, ofrece su título a partir de un tipo de munición el cual entusiasmó al polifacético director.

La visión negativista de Kubrick queda plasmada en la película, en su perspectiva de “hombre” como animal salvaje el cual solo trata de matar para sobrevivir sin saber un “por qué”. Visualizar una película como esta implica no perder la atención ni un solo instante, cada detalle que nos muestra el director puede significar una bala sobre nuestras conciencias.

Trató de buscar un nuevo proyecto impactante tras La chaqueta metálica. La historia de Inteligencia Artificial, cuyo argumento consistía en el abandono de una madre de su niño robot suscitó gran interés por parte de Kubrick, aunque tras visionar Parque Jurásico, Kubrick asimiló que necesitaría una mayor tecnología para rodar el filme. También quiso rodar una película sobre el holocausto judío. The aryan papers consistía en la persecución de dos refugiados judíos por el ejército nazi, aunque Spielberg se adelantó estrenando La lista de Schindler.

eyeswidekubrickDefinitivamente se decidió a rodar Eyes Wide Shut (1999), basada en la novela Traumnovelle ambientada en la Viena del s XIX, novela elogiada por el propio Kubrick años atrás. Decide contextualizarla en Nueva York en pleno s XX, aunque fue rodada mayormente en Inglaterra con unos pocos planos exteriores de la propia NY.

Con el principal reclamo de su pareja protagonista, Tom Cruise y Nicole Kidman (pareja en aquella época), suscitó mucho morbo por parte de los espectadores. Bien es cierto que fue mejor recibida por parte de la crítica internacional (en Francia fue nombrada mejor película extranjera), supone una rumorología hacia la aparente misantropía que caracterizaba a Kubrick (este lo negó en numerosas ocasiones).

La película trata sobre la vida de una pareja de neoyorkinos de clase alta abrazados a la monotonía y la frustración sexual. Las fantasías sexuales relatadas por el personaje de Kidman supone la inmersión por parte del personaje de su “marido” Cruise en un mundo de perversión sexual y deseo carnal. Pronto descubrirá que este mundo tiene un alto precio, llegando a sufrir una sólida persecución por inmiscuirse donde no le llaman.

El mejor mensaje que nos deja el filme es el deterioro de la vida sexual en cualquier pareja de a pie sin tener en cuenta clases sociales, ni traumas anteriores. La sexualidad está presente en cada esquina y en cada momento del día, y es por ello que Kubrick nos quiso evidenciar la naturalidad a la que se debe conceder este hecho.

La capacidad de la mujer para fantasear sexualmente queda plasmada en una excepcional Nicole Kidman, su sensualidad se hace evidente en cada pestañeo de la actriz australiana. Hay que dejar claro que esta película fue una excepcional despedida del cine para un genio como Kubrick, no todos los grandes directores nos dejan un legado como el del director neoyorkino.

Tan sólo unos días después de montar la película, Stanley Kubrick muere de un ataque al corazón en su casa de Hertfordshire al sureste de Inglaterra. Con su fallecimiento, una parte del mundo del cine muere también. Hay que reconocer el tremendo esfuerzo y el mensaje que nos deja no tan sólo un director de cine, sino una persona entregada a su sueño, alguien que amó el cine hasta el fin de sus días.

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