“Obediencia”: el arte de convivir

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Jamie Jones está profundiza en las divisiones sociales en el Reino Unido. Para ello parte de las revueltas que se dieron en el año 2011 en Londres y que continuaron posteriormente en otras ciudades del país. El director inglés elige un inmigrante africano con un entorno familiar asfixiante, para tratar de introducirnos en aquellos incidentes que ocurrieron en el humilde barrio de Hackney.

León, el protagonista encarnado por Marcus Rutherford, pasea el caos de su mirada por escenarios a los que nunca ha creído pertenecer. Ninguno de sus amigos o familiares le plantean una existencia cómoda, pero su cercanía a ellos le impide una rebelión abierta contra lo que simbolizan. La historia nos presenta a un joven buscando espacios donde pueda poseer algún control sobre su propia vida. En una de esas búsquedas conoce a Twigy, una sofisticada chica de buena familia y activista del movimiento okupa.

La ansiedad del espectador se debate entre la angustia por todos los acontecimientos que sobrepasan a León y la explosión de ira que se le augura. En el rostro del actor no hay un atisbo de comprensión o confianza durante toda la narración. No existe nada que crea merecer al cien por cien: Ni siquiera su propia desgracia. La ciudad podría considerase el otro gran protagonista de la historia: Bulliciosa, irritante, arisca. Pareciera encontrarse tan incómoda como la misma gente que la habita.

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El festival de Tribeca galardonó la fotografía del film cuyo mérito es innegable. Si bien esta virtud imprime un carácter atmosférico a la narración (diferenciándola de otras películas de su género) también pudiera ir en detrimento del análisis social que se le supone. Es uno de esos films cuyo argumento podría entenderse perfectamente sin el sonido: Algo que en el lado más académico siempre fue aplaudido, pero que nunca fue garantía de esplendor.

Sería difícil no relacionar la situación que vive en la actualidad el Reino Unido con los hechos reflejados en la película. No era en vano el interés del director en las divisiones sociales y las causas que las explican. Quizá en la esencia del film siempre esté latente la incapacidad para la convivencia y las imprevisibles consecuencias que esta pueda tener.

Podremos ver “Obediencia” a partir del 22 de febrero en las salas españolas.

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