“Silvio (y los otros)”: patético

Silvio (y los otros)Después de su brillante revisión del cristianismo y del Vaticano como institución en la serie The Young Pope (2016), Paolo Sorrentino vuelve a la gran pantalla con otra de sus temáticas capitales: la autobiografía política. Si en 2008 se centró en la vida, y relaciones con la mafia, de una de las figuras clave y más controvertidas de la política italiana de la segunda mitad del siglo XX como fue la del líder del Partido Demócrata y Presidente del Consejo de Ministros, Giulio Andreotti, ahora es el turno de Silvio Berlusconi. El polémico magnate de las telecomunicaciones, showman y tres veces presidente del país transalpino ha dejado una profunda impronta en la sociedad y en el mundo de la política. Sorrentino no es el único que ha hablado de Il Caveliere, sino que su figura también ha inspirado libros (El show de Berlusconi) y series (1992).

A la peculiar y escandalosa “vida, obra y milagros” del también presidente del equipo de fútbol del A.C. Milán (entre 1986 y 2017) que presenta el director ganador de un Óscar en 2013 (La grande bellezza) le falta un último empujón para estar a la altura del personaje al que describe. En Silvio (y los otros) encontramos recursos que se repiten y que ya conocemos de otros trabajos de Sorrentino y saltos temporales desconcertantes. Seguramente es debido, en parte, a que la versión internacional que se verá en España (150 minutos) es la combinación de Loro 1 y Loro 2, dos cintas de 100 minutos cada una y estrenadas por separado en su país de origen.

Silvio (y los otros)No obstante, el cineasta aprovecha para poner en boca de diversos personajes lo que él, y medio país, le dirían a la cara al empresario y político. Siempre con la salvaguarda de que lo que en Silvio (y los otros) se relata es ficción y cualquier parecido con la realidad es pura casualidad, se vincula al premier con escándalos sexuales y fiestas con prostitutas y menores que tenían lugar en su residencia estival en Cerdeña, y se señala el oscuro origen de su fortuna privada. Por otro lado, el equidistante cineasta no termina de hundir el personaje en la miseria, aunque tampoco lo humaniza más de lo necesario.

A todo esto, Silvio (y los otros) es una buena película con el sello visual de Sorrentino, con la siempre sobresaliente actuación de Toni Servillo en el papel protagonista, con piezas musicales como “Aserejé”, altas dosis de erotismo y cuerpos desnudos de féminas deslumbrantes. Obviamente el rol de lo femenino y la objetivación de la mujer están presentes en todo el filme por la obsesión del personaje con las mozas. Silvio (y los otros) es un retrato emocional de uno de los hombres más poderosos y ricos del mundo que el público italiano, o aficionados a la política, aprovecharán mejor por el detallismo con el que está realizada. En definitiva, Silvio es un llamativo personaje que no deja a nadie indiferente y que con el tiempo deviene un viejo verde y patético.

Silvio (y los otros)Finalmente, la feroz y vulgar sátira a una de las épocas más oscuras de la política italiana a través de su adalid Silvio (y los otros) se estrena el viernes 4 de enero a cargo de DeAPlaneta en los cines de España.

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