“Lo que esconde Silver Lake”: Quien mucho abarca, poco aprieta

Lo que esconde Silver Lake

Cuatro años después de que nos sorprendiera con la cinta de terror It follows el director estadounidense David Robert Mitchell regresa a la gran pantalla con Lo que esconde Silver Lake, un thriller neo-noir con elementos fantásticos ambientado en Los Ángeles y protagonizado por Andrew Garfield y Riley Keough.

Lo que esconde Silver Lake tiene múltiples lecturas pero muchas más referencias cinematográficas, influencias de la cultura pop y mensajes ocultos. El cineasta propone demasiadas ideas que agobian y dispersan la atención del espectador de la trama principal, y alargan la película hasta las dos horas y veinte minutos. Robert Mitchell crea un complejo y surrealista laberinto en torno al barrio residencial de Silver Lake y el misterio que lo rodea: un asesino de perros y las desapariciones de famosos. Sam, el protagonista, es un paranoico y ocioso vecino de 33 años que intenta descifrar el secreto detrás del desvanecimiento de una misteriosa mujer, Sarah, que conoció un día en la piscina de su apartamento.

Lo que esconde Silver LakeEn el film encontramos duras críticas hacia Hollywood desde el punto de vista social (la hipocresía y forma de vida de sus gentes, la desigualdad, el individualismo, el hedonismo, las drogas y la insatisfacción generalizada) e industrial, centrándose en una cultura pop (los iconos de cada generación han sido creados por voluntad puramente comercial) que nos bombardea ininterrumpidamente con mensajes subliminales para que no cesemos de consumir. Tampoco es baladí el emplazamiento de Silver Lake, en el epicentro residencial de las estrellas hollywoodienses, idealizado a través de una reconocible iconografía: sectas, suntuosas fiestas, prostitución de lujo, groupies, celebridades, sol, sexo, colores vivos y cuerpos sexis semidesnudos en piscinas. Además, Lo que esconde Silver Lake transcurre entre lo real y lo imaginario ya que aparecen personajes de ficción e históricos que enriquecen la chaladura de Sam y, al mismo tiempo, refleja un mundo cruel pero real.

Sin renunciar a su estilo indie e irreverente, Robert Mitchell se sirve del clasicismo cinematográfico para retratar a la protagonista de la cinta, la sensual Riley Keough, y de recursos propios de Hitchcock o Lynch para definir el estado de ánimo y mental de los personajes. Esta combinación podría reflejar la confusión del director sobre cómo mantener su identidad dentro de la industria del séptimo arte o puede interpretarse también como una declaración de intenciones para las majors que quieren contratarlo.

Lo que esconde Silver Lake

En definitiva, Lo que esconde Silver Lake es una propuesta compleja y llena de propósitos que, a pesar de querer abarcar demasiados temas, resulta atractiva en lo visual, musical y referencial. La típica película que unos tildarán de pretenciosa y otros de ejercicio magistral de cine postmoderno. Como si de una broma, o una coincidencia cósmica, se tratase Lo que se esconde en Silver Lake se estrena el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, de la mano de la distribuidora Vértigo Films.

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