Crónica V Edición Festival Nocturna Madrid. Inauguración & coronación de Chicho

residencia

Da comienzo la V edición del Festival Nocturna Madrid en el Cinesa Proyecciones de Madrid, una nueva sede que me atrevo a decir que, aunque sin el atractivo romántico del Palafox, ofrece una mejor experiencia de visionado y comodidad. En esta ocasión las entradas no numeradas dan paso a las normales, y esto también resulta en un plus: nos ahorramos tener que otear de arriba a abajo la grada buscando un sitio libre, la mayoría ocupados por aquellos “gorrillas” de cine que abarcaban filas enteras con sus abrigos. El Nocturna se ha ventilado a este submundo de las salas de un plumazo, ¡mis dies!

Otro cambio que se hace notar antes de entrar a la sala son las nuevas papeletas de votación para el Premio del Público, más intuitivas y que han integrado el sistema que los catres sin boli, como un servidor, veníamos haciendo, rasgarlas. Uno se siente ya como en Sitges.

El primer pase es precedido por el corto español Bye bye baby, que con una impecable factura técnica nos traslada a un slasher ochentero con una muy original vuelta de tuerca paranormal, una amenaza más terrorífica que un tipo con disfraz de Scream y nada previsible.

Cada película es presentada en una breve intervención por el director del festival, Sergio Molina. Resume bien la esencia de las cintas sin entrar en divagaciones, todo bien, todo correcto. The heretics abre las sesiones del día: una joven es raptada por una secta, se suicidan sobre ella bañándola con su sangre, pues así creen que alimentan a su dios, el demonio Abaddon. Cinco años después, con motivo de la Luna de la Langosta, la amenaza no ha muerto y cosas extrañas pasarán de nuevo. La película ofrece una de las representaciones de un demonio más escalofriantes, y con alucinaciones bastante sugerentes, que explotan las debilidades de los personajes, entretiene dignamente, pese a que el final se deje adivinar. Son las cinco de la tarde pero vaya brincos me ha robado la cinta.

La edición de este año homenajea a Narciso Ibáñez Serrador con el Premio Maestros del Terror, y como no puede ser de otra forma se proyectan dos películas suyas. Es el turno de La residencia (1969), que llega remasterizada, en su versión más pulida y rescatando todas las escenas censuradas. Poco más se puede decir del equivalente a la Psicosis española, un goce de sesión que supera a estrenos contemporáneos de mil efectos visuales, y que recuerda a un ciclo Phenomena a la española. Para alguien de mi generación, que desconocía su trabajo, ha sido una experiencia mágica.

HAPPYDEATH

Antes de proyectar la película de inauguración, asistieron los personajes invitados de este año, Caroline Munro, Don Coscarelli y el propio Chicho. Se celebró la gala de inauguración, en la que se dedicó un vídeo y se entregó el premio a Ibáñez Serrador. El cineasta, a sus 82 años, se lanzó con un discurso de agradecimiento sobre la importancia del silencio en el terror. Happy death day es el bombazo de salida, preestreno cedido por Universal. Una universitaria revive una y otra vez las mismas 24 horas, salvo que en este día, a las nueve y media de la noche, es asesinada. Como en un híbrido de Atrapado en el tiempo de Bill Murray y Destino final. Para salir del bucle debe sobrevivir a esa noche. Pero la cinta no tiene un tono escabroso o dramático, todo es filtrado por la atmósfera universitaria, en una verdadera comedia con tintes de humor negro, con un ritmo trepidante que hace que no sea repetitiva, pese a su premisa. La protagonista irradia más carisma que varias last girl de género juntas, y satisface nuestras fantasías, como espectadores, de exploración del eterno presente fílmico. Resulta en el film más disfrutable del día, eleva el nivel respecto al pasado año y pone el listón por las nubes para lo que ha de venir.

Lo único que lamento es tener que elegir de entre la programación, al haber pases simultáneos, y perderme el 50% de los contenidos…

robot scarecrow

Llega el segundo día con Robot & Scarecrow, un cortometraje producido por Michael Fassbender. Un espantapájaros y una robot se conocen en un festival de música electrónica, empatizan (por eso de ser los únicos no humanos) y se enamoran. ¿Cuándo has sido más feliz que en un festival de verano? Robot & Scarecrow habla de esto, con unos efectos visuales fotorrealistas y una gran carga emocional, superando a ciertos largos del día.

Prosigue Most beautiful island, dirigida y protagonizada por Ana Asensio. Ana (Luciana) encarna a una emigrante española que malvive en EE.UU. con mil trucos de la cofradía del puño cerrado para poder llegar a fin de mes. Dentro de esta precariedad, una amiga le ofrece ganar dinero fácil. La desesperación le hace aceptar arrastrarse a un submundo pseudo-Illuminati de apuestas hosteliano. El film se divide en dos tonos: un valor documental cual Callejeros viajeros plasmando la miseria de nuestros emigrantes, y un embriagador suspense en el que la mente del espectador vuela hacia lo más renegro de su imaginación (que si resulta ser muy turbia, el clímax puede resultar algo suave).

Se mantiene la presencia española con el siguiente corto, Defuncionario, presentado por su creador, Wiro Berriatúa. Imaginen un Ministerio del tiempo, pero de la muerte, en el que las defunciones se burocratizan. Ésta es la premisa de la cinta, un joven muere y por un desliz administrativo acaba en el limbo. 17 minutos de trámites tediosos conforman el cortometraje, cambiando a los humanos del INEM por demonios y aliens. Es aburrido rellenar formularios en la realidad, y verlo en la pantalla, aunque impere un tono de humor burlón sacado de viñetas de Mortadelo y Filemón (y cierta estética de Fesser), también. Si no se esforzara desesperada y fútilmente por hacer reír, quizá el público habría, al menos, aprendido a presentar la declaración de la renta.

tragedygirls

Pero el resarcimiento llega pronto con Tragedy girls, una slasher comedy ¡brillante! (¿género en el que metemos también a Happy death day?). Dos chicas BFF del instituto tienen una pequeña obsesión con los serial killers y la crónica negra. Estos oscuros hobbies desembocan en su canal Tragedy girls en redes sociales. ¿Recuerdan el caso de Wallace Souza, periodista que pagaba a criminales para asesinar a fulanito, y ser el primer medio en cubrir la noticia y conseguir famita? Traslada el concepto a Twitter, pon a dos teens psicópatas al cargo y voilà, han nacido las Chicas tragedia. La película tiene un humor afilado, escenas de sangre satisfactorias y sobre todo, es una genial sátira de las redes sociales y la mente de la chavalada conformada en torno a internet. Yo las seguiría en Insta.

Como antesala al último film del día se proyecta Gotas, cortometraje de Sergio Morcillo y Santiago Taboada, presentado por ellos y todo el elenco. Un thriller psicológico muy turbio, con traumas del pasado vinculados pavlovianamente a estas gotas, metáforas demoníacas y una resolución inesperada. Podría ser primo lejano del también español Bye bye baby, aunque con cierta vocación feminista y de denuncia, cual caso de Amores que duelen.

gotas

Cierra el jueves la gallega Dhogs. Todos hemos pensado que nuestro destino puede estar en manos de otras entidades superiores, que nos manejan como si fuéramos Los Sims. Esta premisa da nacimiento al concepto del Dios malvado, para justificar las perrerías que nos suceden. Dhogs juega con esto, salvo que el evil god es el mismo ser humano. Los devenires son escogidos en un videojuego, en un supranivel narrativo, de la forma más morbosa y para que sea un espectáculo gratificante, para el jugador, y quienes observen la partida, internamente a modo de partida compartida de Telltale online, y en referencia a nosotros, espectadores, rompiendo la cuarta pared. Son ideas muy sugerentes sobre el papel, pero llevadas a cabo resultan en una infamia, una proto Holy Motors onírica y torturada. Como el jugador intradiegético, que selecciona las más escabrosas acciones, el director, imitando a un Lars von Trier trasnochado, goza del abuso al desvalido mediante sucesivas y sucias violaciones: el recurso de shock fácil y del cineasta vago. Irónico estar presentado por Gotas, pues hubo un goteo continuo de asistentes abandonando la sala, a los que anhelaba sumarme. Ser seleccionado en Sitges no debe suponer una garantía de buen terror, ni de nada. Si el propósito del film es causar la náusea y el aborrecimiento, como espejo de nuestra propia humanidad, objetivo conseguido. Una lástima no haber sido omnisciente para ver a la vez The nightwatchmen o emigrar a la Cineteca y subir la media de la noche.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>