“A 47 metros”; se la llevó el tiburón

A 47 metrosDesde que en junio de 1975 la película de Steven Spielberg Jaws (traducida en España como Tiburón) cosechara fama y éxito por cines de todo el mundo, el verano no está completo sin, al menos, una película sobre tiburones. Así que A 47 metros de Johannes Roberts (El otro lado de la puerta) es el largometraje que llena dicho cupo para 2017 como lo hizo Infierno Azul de Jaume Collet-Serra el año pasado.

La premisa y presentación de personajes, es decir los primeros 20 minutos, son totalmente prescindibles, al igual casi que los diálogos del film. A modo de ejemplo: la razón de bañarse con tiburones blancos es demostrar al exnovio de Lisa que no es una sosa (motivo por el que rompió con ella). Hasta que no se sumergen en el océano dentro de la reconocible jaula de observación submarina oxidada, se rompe el cable que la sujeta y las dos hermanas caen a 47 metros de profundidad, no hay película (por decirlo de alguna manera). A partir de entonces, Lisa (Mandy Moore) y Kate (Claire Holt) se las apañan para sobrevivir en aguas plagadas del depredador más feroz de la naturaleza y con una cantidad de oxígeno limitada.

A 47 metrosLa situación es complicada ya desde el principio: además de contar con poco aire, el alcance de la emisora de radio no llega a tal calado, quedando las protagonistas totalmente incomunicadas. Acercarse a la superficie es peligroso porque los hambrientos escuálidos están al acecho. Esa es la esencia de este tipo de películas. El tiempo apremia y las hermanas consiguen esquivar los peligros haciendo creer al espectador que el rescate es cada vez más factible. Pero, previsiblemente, la situación se complica. Finalmente, en un intento suicida, y asumiendo el riesgo de sufrir el síndrome de descompresión, las malheridas protagonistas emergen del fondo del mar en las mejores escenas del filme en un inesperado e ingenioso giro final.

A 47 metrosEn las profundidades marinas, igual de mortífero puede resultar el ataque del tiburón blanco que quedarse sin aire. Además, la visibilidad es prácticamente nula. Así que Roberts juega con todos estos elementos para crear tensión y angustia acompañado de la música y sus características subidas de volumen. Ten por seguro que algún sobresalto te llevarás (aunque pocos para mi gusto). Por otro lado, es destacable la buena recreación digital de los escualos, ya que parecen casi reales. En A 47 metros estos animales no son criminalizados ni señalados como la reencarnación del mal, como sí ocurre en otros trabajos similares, aportando un poco de realismo al relato. En definitiva, una película ligera, refrescante y razonablemente entretenida.

El viernes 21 de julio Selecta Visión estrena en España A 47 metros, una película producida por Dimension Films.

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