“Baby Driver”; acción coreografiada con musicote

Baby DriverLa nueva película del británico Edgar Wright (Spaced, Zombies Party, Bienvenidos al fin del mundo) fue un fuerte reclamo para la crítica, al menos en Barcelona, puesto que la sala se llenó bastante más de lo habitual. Así que, de entrada, las expectativas sobre Baby Driver aumentaron significativamente al sentarme en la butaca. Y durante casi media película cumple ese afán. La cinta arranca de manera apoteósica con el atraco a un banco y la posterior persecución frenética de coches a ritmo de temazo totalmente coreografiado, como si de un videoclip se tratase. Con este triunfal arranque el director determina cuál es la tónica del film: acción, emoción, coches a todo gas, violencia y musicote sin parar.

Baby, el protagonista interpretado por Ansel Elgort, vive enganchado al reproductor mp3. Cada momento tiene su canción, ya sea para trabajar o para merendar. Además, el joven y virtuoso conductor es pinchadiscos aficionado y realiza sus propias mezclas, las cuales podemos escuchar en distintos momentos. De este modo, la música no cesa en las casi dos horas de Baby Driver y, aunque tenga variadas y complejas coreografías, no es un musical.

De hecho, se trata de un blockbuster de acción que cumple con todos los requisitos para dicha calificación. A medida que descubrimos más detalles de la trama como el pasado de Baby, el por qué realiza ese trabajo o a sus extravagantes compañeros de misión, el largometraje deriva en cliché. Sobre todo cuando se revelan las actitudes psicópatas de Bats (Jamie Foxx) y Buddy (Jon Hamm) destrozando cualquier viabilidad del plan trazado para el último y gran golpe. Entonces, la película pasa a ser un sálvese quien pueda en una espiral de sangre en continuo aumento. Un acto final demasiado largo e inverosímil que empaña el excepcional arranque y confirma que la cinta aporta bien poco al género excepto la combinación de música y acción, así como una estética colorida y vintage.

Baby DriverAdemás, la presencia de mujeres (Lily James y Eiza González) en el reparto principal solo sirve como reclamo a la acción de los testosterónicos gallitos de corral. Por su parte, el hecho de que Kevin Spacey sea el capo mafioso y cabeza pensante de los atracos solo refuerza nuestra imagen de él como el malo sofisticado con gabardina y maletín. En cambio, Elgort sí realiza una consistente actuación y demuestra buen feeling con James (su pareja en el film). En definitiva, Baby Driver es un valor seguro para la cartelera veraniega porque es un filme de acción que entretiene de lo lindo, va acompañada de muy buena música, divierte (sí, tiene toques de humor) y presenta un final edulcorado.

El viernes 7 de julio llega  Baby Driver a la cartelera española gracias a Sony Pictures.

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