#MuestraSyfy 2017 (II): El cóctel tróspido ( ͡° ͜ʖ ͡°)

funhouse cabecera

La Muestra Syfy vuelve en su 14ª edición al cine Palacio de la Prensa de Madrid, del 2 al 5 de marzo. Cientos, miles de frikis, mandanguers y culturetas que juzgan las pelis por su nota en IMDb nos reunimos en la kilométrica cola el jueves noche para ver Logan. La invitación nos convida a partir de las 21:00, cuando se abren las puertas. Una pequeña troleada, pero no importa; en los preestrenos de blockbusters, como años anteriores, los pequeños retrasos bajo la lluvia (1h 30’) son parte de la tradición. Puedes leer la review de la película aquí: http://www.mundoplus.tv/blogs/cine/2017/03/03/critica-de-logan-el-armagedon-mutante/

El cine nos recibe con alfombra morada (corporativo Syfy), un hall decorado con un photocall y una pequeña exposición de props de películas. Se habilitan todas las salas, siendo la sala 1 la de la mandanga (donde el personal comenta la película, hace chistacos y ríe a carcajadas) y las salas 2 y 3 para la gente que chista en busca de una experiencia en silencio. He de admitir que pésimas películas de otras muestras como John Carter (Juan Carteras) han ganado enteros con los chascarrillos, haciendo soportable lo infumable.

worry dolls

El sabor de boca tras Logan no puede ser mejor y afrontamos el viernes cargados de ilusión. El primer pase es Worry Dolls, como el título indica, muñecas quitapenas. Una bruja vudú encanta unas muñecas para un asesino, para que absorban la furia y deseos oscuros de éste. Sin embargo, se colapsan, y al ser detenido el psicópata, las muñecas custodiadas por la policía irán pasando de mano en mano, desatando efectos de la maldición en sus portadores: serán carcomidos por sus miedos más profundos. Empieza una ola de crímenes que sólo la bruja podrá detener… En principio el concepto es interesante, pero la cinta transcurre de posesión en posesión a través de escenas vacías. Es lo que he convenido en llamar una película porno sin porno. Estereotípica y llena de clichés del género de maldiciones, aunque con algún momento gore supremo.

seoul station

Seguimos el día con Seoul Station, un intento de anime coreano. Intento porque uno tarda en acostumbrarse al estilo de animación, muy inferior al japonés, con efectos desagradables de motion blur y personajes en movimiento algo deficientes. Un indigente fallecido desencadena un virus zombie, los ataques extienden la plaga y los protagonistas, una chica a la que su novio prostituye, tratan de huir. Los zombies corren que se las pelan y dan mucho susto. Hay un trasfondo constante de odio clasista a los vagabundos, misoginia a prostitutas, quizá representativo de la sociedad coreana, y una total incompetencia del Estado y policía. Como siempre, los vivos serán más peligrosos que los muertos. Dos cabezones seguidos se me sientan delante en la sala 1, para ver la minipantalla de subtítulos se acaba con tortículis y un centímetro más de cuello. De aquí en adelante los visionados serán en la sala 2, con una grada más cómoda (sí, soy un burgués).

Para agilizar las colas, se prohíbe a la gente ir al WC al terminar la peli (para que no se cuelen en la siguiente, como venía siendo rito en Cines Callao). Leticia Dolera, que con gafas parece un homenaje viviente a Chus Lampreave, pide al personal ser previsor e ir antes (muy aceptable, ¿no?) Continuamos al siguiente pase y surge la primera polémica: dos asistentes abandonan el cine y le hacen una peineta a Leticia, sienten vulnerados sus derechos de consumidores. Cada uno se ofende por lo que quiere oiga.

47m down

Se estrena en la muestra 47 meters down (In the deep). Dos guiris en México prueban la experiencia de sumergirse en una jaula protectora  para ver tiburones blancos en mar abierto. Pero recibes por lo que pagas, y por 100 $, no será mucho. La jaula cae al lecho marino con ellas dentro. La tensión de quedarse sin oxígeno en las bombonas, que se haya vertido sangre para atraer a varios tiburones, la oscuridad, el miedo a la descompresión, el frío, la narcosis por nitrógeno, el silencio… todo construye un suspense de primera clase, un survival horror de manual. En ese entorno hostil, tan parecido al espacio, las reminiscencias a Alien son inherentes. Perfectamente escrita, plausible, tiburones indistinguibles de unos reales, el interés no decae un solo segundo, y se te quitan las ganas de sacarte el PADI este verano. La danzante sangre azul bajo el mar impacta más que la película subsecuente más gore. Sube drásticamente el listón del día, y no porque hayan regalado cereales Lion a los asistentes (guiño guiño).

stop over team3

Llega el estreno español en la muestra, Stop over in Hell, uno de los filmes más esperados: entradas agotadas que fuerzan la sesión bis a las 12. La producción prestó algunos trajes, storyboards y props muy molones para la exposición del hall. Con esta expectación y el paseíllo del equipo, que se dejó ver por allí y presentó orgulloso la película, ¿qué podría salir mal?

stop over poster2

Stop over in Hell es un western grabado en Colmenar Viejo, ubicado en una parada de diligencias en 1865, una casa de hospedaje para viajeros, regentada por un padre y su hijo. A un grupo de bandidos se le enciende la bombilla y deciden campear la parada hasta que llegue la diligencia con el oro. Custodiado por la mítica compañía Black Hell, que no falla una entrega. Bien, toda expectativa creada alrededor de esta empresa se esfuma. El film se limita al tormento de los viajeros de mano del líder bandido en la casa, carente de carisma, verdadero salvajismo o interés. El valor de producción es terriblemente bajo, el escenario es una caseta de madera prefabricada, los actores españoles chapurrean un inglés terrible (y doblado) con una pronunciación exagerada. El presupuesto no es el mayor de sus problemas, lo es el collage de lo ya visto desde hace cincuenta años. Una serie B que no aporta nada nuevo al género del western, programable en cualquier tarde de sábado en Telemadrid. Consenso del quórum en que es la peor película del fin de semana. Como en los Razzies, hay cierto honor en ello.

funhouse

Salimos con una narcosis por Matellanismo, que no de nitrógeno, con las esperanzas depositadas en la sesión golfa; The Funhouse Massacre. Se agradece la mini pausa para cenar en Five Guys, bajo riesgo de acabar potando. La película es un despiporre: un grupo de asesinos, plagiados del universo Batman / Rocksteady, escapa del manicomio de alta seguridad (Arkham Asylum) gracias a la periodista (Harley) Quinn. Juntos deciden montar una fiesta en Halloween en un parque de atracciones “encantado”, al estilo del Viejo Caserón. Se cargan a los actores y los sustituyen, matando a los chavales que van pasando por los pasajes de la feria. El personal se cree que las muertes realistas son parte del show, pero un grupo de teens intentará escapar. Una crítica a la posmodernidad, a la sociedad del simulacro, en la que no distinguimos lo genuino de lo ficcionado, a la vez que nos insensibilizamos por la violencia. Una historieta pulp de cómic muy disfrutable, con personajes bien diseñados, sangre y humor.

El balance del día es positivo y lo mejor del festival está por llegar el fin de semana, parte dos de la crónica incoming…

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