“Manual de un tacaño”, avaro hasta en el humor

Manual de un tacaño

El director francés Fred Cavayé, que hasta el momento había dedicado su carrera al thriller con bastante acierto (sobre todo en Cruzando el límite y Cuenta atrás), da el salto a la comedia después de realizar sus pinitos en Los infieles, donde dirigió el fragmento “Le prologue”. Para asegurarse de que dicho salto no era al vacío, se cubrió las espaldas con un conocido compatriota experto en el género como Dany Boon (Bienvenidos al Norte y Nada que declarar). No obstante, y a pesar de venir respaldada con la etiqueta de “la comedia del año 2016 en Francia” por haber recaudado más de 20 millones de euros y congregando casi tres millones de espectadores, el trompazo de Manual de un tacaño es considerable porque, en su conjunto, es tan avara como el propio protagonista.

Para estar inspirado en el gran Louis de Funès y el Mr. Bean de Rowan Atkinson, el personaje de François Gaultier no despierta ni la comicidad de uno ni la simpatía popular del otro. La tacañería del violinista y profesor de música que interpreta Boon es tan extrema que, en ocasiones, hace aflorar sentimientos de rabia y desprecio hacia él. La línea entre lo graciosamente admisible y la grosería es tan delgada que se difumina constantemente en la concatenación de gags con la que está construida la película. El señor Gaultier es usurero como cualquiera de nosotros, pero su conducta radical provoca daños y molestias colaterales a todos los que le rodean (desde sus vecinos hasta el director del banco).

Así pues, en la primera parte del film se despliegan las miserables tácticas y trucos del protagonista en su afán por no gastar. Después, con la aparición repentina de Laura, su hija adolescente consecuencia de su actitud ahorradora, y Valerie, la nueva violonchelista de la orquesta, empieza el camino de redención de Gaultier a través del amor. Las mujeres, inconscientes de la verdadera esencia del profesor, convencen a todo su entorno de que Gaultier es el benefactor de un orfanato de un pueblecito mejicano. Pero como era de esperar, la burbuja explota y el drama toma el testigo del humor como simple mecanismo para dotar la historia de un final feliz. Durante este recorrido las escenas son cada vez más disparatadas y es entonces cuando se aprecia el buen hacer del actor principal.

Por otro lado y no menos importante, justificar la cicatería del protagonista como si de una enfermedad mental se tratase me parece, como poco, desacertado e inoportuno. Siempre hay fórmulas plausibles para respaldar actitudes infames, solo es cuestión de contrastar ideas y no dejarse llevar por el torrente de la maquinaria industrial cinematográfica. En definitiva, me parece otra oportunidad perdida para el género que, a pesar de un planteamiento inicial con mucho jugo para la ironía, acaba en otra película homogénea y superficial de chascarrillos enlatados.

Manual de un tacaño se estrena el 17 de febrero en España.

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Acerca de Saül Ivars

Soy el Kurt Sutter del blog Desde el sofá - Cine y TV https://desdeelsofacineytv.com/ (creador, administrador, redactor y relaciones públicas y digitales). Periodista multifuncional aterrizado en un cómodo sofá (o en su defecto, una butaca de cine) desde el cual veo y comento series de televisión y películas junto con mi compañera.También realizamos sorteos, acudimos a eventos y preestrenos, cubrimos festivales, conferencias y debates en Barcelona. Y ahora, además, compartimos experiencia y opiniones con la gran familia de Mundoplus.tv.

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