“La autopsia de Jane Doe”; echarle el muerto a otro

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Llega a las salas La autopsia de Jane Doe, el segundo estreno del ‘Ciclo Sitges Tour’, organizado por A Contracorriente Films en colaboración con el Festival Internacional de Cine de Terror de Sitges. Se trata de una apetitosa película de terror que, aunque en un principio parece desviarse del canon de género, acaba por cumplir a rajatabla todas sus formalidades. Así pues, no defrauda a los seguidores más clásicos de este tipo de cine y complace también a los que siempre buscan algo más.

Guerreada y premiada en diversos festivales (Sitges, Austin, o Molins de Rei), la película dirigida por el noruego André Øvredal (Trollhunter) es una apuesta segura tanto para el espectador como para la distribuidora.

La historia empieza en el escenario de un crimen múltiple en una casa familiar de un pequeño pueblo de Virginia cuando la policía encuentra, en el sótano y medio enterrado, el cuerpo de una joven sin identificar. Después, el cadáver es trasladado a la funeraria local regentada por los Tilden para que se le realice la correspondiente autopsia y conocer la identidad de la víctima así como la causa de su muerte. La familia (Tommy y Austin, padre e hijo respectivamente), los cuales ya han sido presentados mediante una muestra de su rutina laboral, se ponen rápidamente manos a la obra. He aquí la parte más interesante y llamativa del film, la autopsia en sí.

De este modo, vemos como los forenses, siguiendo el procedimiento habitual, van abriendo, cortando y desmenuzando el cadáver de la muchacha. A medida que avanzan en su labor, van encontrando marcas cada vez más inusuales y extrañas. Hasta llegar al momento en que las explicaciones de Tommy en base a casos de antaño ya no cuelan ni para su hijo ni para el público. Así pues, la música siniestra que suena en la radio, la fuerte tormenta que azota el pueblo, los sonidos extraños en los conductos de ventilación y los apagones van anunciando que en cualquier momento pasaremos de una situación científica, aunque no menos desagradable, a otra paranormal.

Durante la autopsia del cuerpo desconocido (Jane Doe en inglés), padre e hijo, además de desgranar y explorar el organismo, van comentando los hallazgos y argumentado las posibles causas de tales horrores. Una vez las fuerzas del mal se revelan, la película da un vuelco y se vuelve previsible al cumplir los clichés del género. No obstante, las antiguas instalaciones de la morgue de los Tilden, en una planta subterránea, son el lugar perfecto para ambientar una necropsia aterradora. No faltan los largos pasillos por donde ser perseguidos por un ente demoníaco y en los que el director abusa del travelín.

Por otro lado, cabe destacar los estupendos efectos especiales, sobre todo en la disección del cadáver (es recomendable no verla después de haber comido) y las solventes actuaciones del dúo protagonista Emile Hirsch y Brian Cox.

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