“Desierto”, el miedo al otro

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Tres son las particularidades que me vienen a la mente tras ver una película como “Desierto”: Uno; es una película necesaria. Dos; es una película previsible. Tres; atesora buenas cualidades técnicas y artísticas. Profundicemos en ellas.

La propuesta de los Cuarón (esta vez dirigida por Jonás, hijo de Alfonso) es necesaria por tratar un tema de rotunda actualidad. Por abordar un problema de índole humana de primera categoría como es el de la inmigración y las lacras que lleva aparejado como son la xenofobia y el racismo. Ese miedo al extraño al que se ve como un ser poco menos que venido de otro planeta y que va a acabar con nuestro satisfactorio modo de vida, lo que despierta nuestra hostilidad.

Y la película lo refleja de un modo brutal. Es dura, violenta, acumula secuencias de alta tensión con resolución casi insufrible. Con forma de film de aventuras es en el fondo una película de denuncia, a la vez que metafórica, sobre lo que ocurre con la inmigracion mexicana (extrapolable a cualquier otra) y que parece adivinar lo que nos espera (insisto, metafóricamente hablando) en estos recien inaugurados “Años Trump”. Aunque, eso sí, nos ofrece un final esperanzador pero muy, muy predecible.

El argumento y desarrollo son totalmente previsibles. Sigue más o menos un sencillo y manido esquema de “eliminación” de los personajes (tipo “Diez negritos” o cualquier película de catástrofes de los años 70) intuyéndose quien será el siguiente en morir aunque, digamoslo claro, desconocemos por donde le vendrán los tiros (en esta ocasion literalmente hablando).

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“Desierto” se ve muy fácil. Tiene una duración concisa (87 minutos incluyendo títulos de crédito), con lo que las situaciones no están estiradas artificialmente. Presenta pues una lógica interna digna de mención, más cuando vemos hoy en dia cientos de productos hinchados como “culturistas a punto de exhibición”.

Su fotografía (cinematografía, dicen los yanquis) es espectacular, espléndida, sobreexpuesta, siempre al servicio del relato.

Otro logro es una planificación y un montaje muy atractivos visualmente, donde alternan planos generales y cortos con panorámicos muy trabajados. Belleza visual que contrasta sobremanera con la dureza del relato.

Es un film físico y realista, donde un guión muy medido y lógico (ya he indicado que también previsible) nos conduce a un final preestablecido de antemano.

En el apartado actoral Gael Garcia Bernal, el protagonista, (aquí tambien productor) está tan bien como siempre en un personaje esquemático definido con muy pocas lineas. Vamos, un arquetipo.

El de Jeffrey Dean Morgan, el antagonista, es aún más arquetípico. Un W.a.s.p. ultraviolento (realmente un tarado) capaz de sentir dolor por un animal pero incapaz de tener piedad por un ser humano. Gran presencia la de este actor, ciertamente desaprovechado por Hollywood.

La música, hipnótica, también me parece remarcable, obra de Yoann Lemoine.

Romper una lanza en favor de los adiestradores de animales que logran (como es el caso del perro de esta cinta) unas “grandes interpretaciones”, muy naturales, de sus amaestrados.

“Desierto” está producida por la familia Cuarón, cineastas mexicanos, y compuesta por Alfonso, el más conocido (director de films como “Y tu mamá también”, un episodio de Harry Potter, “Hijos de los hombres” o “Gravity”), Carlos, su hermano, con dos películas como director “Rudo y cursi” y “Besos de azucar”) y Jonás, hijo de Alfonso. Este es el segundo largometraje en su haber.

En resumen : Habilidosa propuesta que conjuga espectáculo con denuncia que no puede (ni debe) dejar indiferente. Duras imágenes. Buenas Interpretaciones y cinematografía. Interesante.

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