#Seminci16 | Jornada 3: el viaje como logro personal, descubrimiento y aventura

ETER BROSENS

Valladolid por estas fechas es un lugar curioso, una ciudad donde al tomar un caf√© se corre el riesgo de que un vecino de mesa te destripe un estreno. Durante una semana en vez de escuchar comentarios sobre las miserias pol√≠ticas de este pa√≠s o de la insoportable lenidad del arbitraje futbolero se habla de la √ļltima pel√≠cula de Paskanjevic o de la interpretaci√≥n de tal o cual actor iraqu√≠. No es que hablar de cine nos haga m√°s civilizados. En una guerra civil uno se lee a Ovidio y le descerraja un tiro al vecino sin que el hex√°metro le haga temblar el pulso, pero al menos durante la SEMINCI podemos so√Īar con que los que nos rodean tienen algo que ver con nosotros.

Si adem√°s se mete uno en faena con una comedia como Dios manda pues miel sobre hijuelas. The king of Belgians es una propuesta extra√Īa, capaz de constituir la vanguardia de un nuevo g√©nero cinematogr√°fico: el realismo premonitorio. Su gui√≥n parte de una idea nada improbable y se desarrolla hasta un punto que de puro absurdo nos resulta perfectamente cre√≠ble. Pero mejor resumo el argumento:

Duncan Lloyd, un cineasta británico en horas bajas, es contratado por la corona belga para realizar un documental sobre el monarca, que marcha en visita oficial a Turquía junto a tres de sus asistentes. Una vez allí se enteran de que la mitad del reino se ha declarado independiente, con lo que urge volver a poner orden en casa. Ahí comienza el problema.

A partir de ese punto la pel√≠cula se nos presenta como una peculiar Road movie en la que la representaci√≥n de la corona belga y unos servicios de seguridad turcos empe√Īados en ocultar el incidente diplom√°tico se persiguen a trav√©s de unos Balcanes dignos de Kusturica.

Peter Brosens y Jessica Woodworth, son los autores del gui√≥n y la direcci√≥n de este entretenido delirio mon√°rquico, inspirado en dos hechos reales: la nube originada por el volcan island√©s Eyjafjallaj√∂kull y el incidente protocolario de la delegaci√≥n estonia en turqu√≠a. Ambos de 2010, un a√Īo m√°s tarde comenzaron a escribir el gui√≥n. Habr√≠an de pasar algunos a√Īos para que el argumento ficticio se ajustase a la realidad, cuando las tensiones internas provocaron un conato de secesi√≥n en B√©lgica, y como declar√≥ Brosens ‚Äúla realidad alcanzo nuestra ficci√≥n‚ÄĚ.

El punto de vista en King of Belgians es clave y llega a representar un ‚Äútercer‚ÄĚ director, puesto que toda la balc√°nica odisea es filmada por la c√°mara de Duncan a modo de falso documental. Esto confiere a la pel√≠cula un tono de verosimilitud que junto a la inclusi√≥n de escenas improvisadas (la entrevista al alcalde, la borrachera serbia) hace que el juego de realidad y ficci√≥n alcance un alto grado de comicidad.

El rey de B√©lgica es un relato sobre la ridiculez de ciertas instituciones revestidas de una ajada dignidad. Tambi√©n un doble viaje, f√≠sico e interior, del protagonista regio, con el consabido descubrimiento personal que acompa√Īa todo viaje; y por √ļltimo una interesante reflexi√≥n sobre Europa, su realidad profunda por un lado y la imagen que proyecta en el mundo por otro.

Con otra de las cintas incluidas en la sección oficial, La Cienaga, de los colombianos Manolo Cruz y Carlos del Castillo, nos encontramos con el topo del Festival. Pasado un cuarto de hora de proyección la pregunta que nos hacemos es si el largometraje en realidad no iba destinado a un festival sudamericano de culebrones y se traspapeló en alguna oficina de Cali.

No es grato hacer sangre de alguien que est√° empezando, como es el caso del t√°ndem a cargo de la direcci√≥n, pero menos grato es enga√Īar a los pocos que me leen d√°ndoles falsas ilusiones acerca del arte. La pel√≠cula tiene un gui√≥n que cabe en un pen drive norcoreano y vuelve a tratar por en√©sima vez un caso de superaci√≥n personal por parte de un desgraciado machacado por una enfermedad terrible. Desconozco si existe un c√≥digo deontol√≥gico en el cine pero deber√≠a regular el uso de enfermedades terminales usadas como elemento lacrim√≥geno.

Pero el problema no es lo melodram√°tico y facil√≥n del argumento, destinado al lucimiento del actor Manolo Cruz (el mismo que dirige, produce, escribe el gui√≥n, realiza el casting y sabe Dios (al que cita al final de la pel√≠cula) que m√°s, el problema es el tono empalagoso que envuelve una historia que, sarcasmos aparte, no nos aporta nada. Se me podr√° acusar de insensible como se podr√° acusar de oportunista al director, pero torturarnos durante hora y media con la desgracia humana de un enfermo degenerativo no es de recibo, hacerlo adem√°s con la mojigater√≠a propia de un serm√≥n presbiteriano menos a√ļn.

Por suerte el día finaliza con una película fuera de la sección oficial, pero donde la desgracia de padecer un cuerpo con el que no se encuentra uno a gusto es tratada con el humor y humanidad que merece. Hablamos de El Clásico, escrito así, en castellano, a pesar de tratarse de una co-producción entre Irak y Noruega y estar ambientada en gran parte en la franja kurda de aquel país.

El t√≠tulo no se refiere a La Diligencia o a Ciudadano Kane sino al partido de futbol entre el Real Madrid y el Bar√ßa, enfrentamiento que con id√©ntica intensidad y entusiasmo se repite a√Īo tras a√Īo y que provoca seguidores aqu√≠ y en las Chimbambas, y si no prueben ustedes a viajar a parajes desolados y pregunten quien es Messi o Cristiano Ronaldo‚Ķ

Lo que se narra en esta entra√Īable cinta es la persecuci√≥n de un sue√Īo. Alcanzar los sue√Īos ya es dif√≠cil para cualquiera sin la cuenta bancaria de los futbolistas arriba mencionados, as√≠ que imag√≠nense como ser√° para un enano acondropl√°sico del kurdistan. El sue√Īo adem√°s es de los m√°s bonitos que uno, sea cual sea su talla, puede tener: casarse con la mujer que ama. Pero como el cine sin conflicto no es cine ni es nada, el sue√Īo se encuentra con un obst√°culo en apariencia insalvable: el padre de la novia, madridista de pro y nada dispuesto a permitir que su hija sea la irrisi√≥n del pueblo.

Y no les cuento m√°s. De las peripecias del enamorado enano y su hermano, que le acompa√Īa por solidaridad fraterna en su periplo desde el Kurdist√°n al Bernaveu, va esta par√°bola sobre la desigualdad entre el tama√Īo de los sue√Īos y de quienes los tienen, y que invita por igual a la compasi√≥n y a la sonrisa.

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