“El gruñón”: “Que bello es vivir”… a la finlandesa

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El gruñón es un película finlandesa de 2014 dirigida por Dome Karukoski, desconocido por estos lares así como la totalidad de su reparto. Poco cine finlandés llega a nuestras pantallas aparte el de los Kaurismäki.

Es una sencilla fábula moral en tono de drama cómico (o comedia dramática, tanto da) donde se tratan temas como la dicotomía vida en el campo/vida en la ciudad, los adelantos técnicos/tecnológicos enfrentados a las costumbres ancestrales, pero sobre todo su argumento central versa sobre la familia, la importancia de la misma como nucleo, reducido y resistente, frente al mundo exterior, la inseguridad que nos crea cuando sus raíces se tambalean o por contra la felicidad que nos depara cuando las cosas funcionan en su seno.

También nos habla de la posibilidad de enfrentar nuestros errores en la vida a cada momento, nunca es tarde para rectificar y pedir perdón a nuestros seres más próximos y cambiar a positiva nuestra relación con el entorno donde nos movemos.

El protagonista es un anciano campesino de muy mal caracter, más que gruñón se diría dominante,inmovilista, siempre en posesión de la verdad, incluso tiránico en sus opiniones, costumbres y ritos, no solo en sus planteamientos personales sino en su pretensión de hacerlos extensivos a su ámbito familiar.

Después de un accidente doméstico y de tener que mudarse a vivir a casa de su hijo en Helsinki, y estar allí a cargo de su nuera, el buen señor, por su citado mal caracter y autoritarismo, va creando una serie de problemas a su familia, a cada cual más grave sin prácticamente darse cuenta de ello, resueltos todos en pantalla en tono jocoso/hilarante pero con una pátina de amargura.

Utiliza buena parte del film el recurso a la narración del protagonista en off, donde va desgranando su modo de pensar y vivir, nada acorde con los tiempos que corren; es ahí donde nos enteramos que su mujer, ahora con alzheimer, le abandonó en el pasado durante seis meses por un discusión casera (silenciosa) sobre la calefacción de la vivienda.

La conclusión que nos aporta el film es que debemos intentar hacer felices a los que nos rodean porque de esa misma armonía nacerá nuestra propia felicidad.

Así lo comprenderá el protagonista después de su periplo por la gran ciudad, y una vez entienda que ha estado a punto de dar al traste con el matrimonio de su hijo, al enfrentarse éste a él y hacerle ver que se comporta como un ser despreciable.

En resumen: Agradable película de buenos sentimientos, de visión fácil y plácida que nos hará pasar un buen rato y, de paso, plantearnos si hacemos lo necesario para ser felices y hacer feliz a nuestro entorno.

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