“Cigüeñas”: histérica ternura

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Poner en la misma frase cine de animación y Warner Bros no ha sido en los últimos años algo especialmente sencillo. La compañía no había producido nada para la pantalla grande más allá de Happy Feet. Sin embargo, con la llegada de La LEGO película algo en Warner empezó a cambiar, y Cigüeñas parece seguir la senda creada por LEGO y sus futuras secuelas.

Warner Bros. Animation nos lleva a un universo en el que las cigüeñas, tras muchos años de sufrimiento, han dejado de repartir bebés para centrarse en la entrega exprés de toda clase de ventas online. Los padres tienen por tanto que recurrir a otras fórmulas para tener hijos; eso no es impedimento para que un pequeño niño con gran deseo de tener un hermanito descubra el modo de enviar una carta a las cigüeñas. Una serie de desajustes  y equívocos culminan con la cigüeña Junior y su amiga Tulip emprendiendo un viaje para entregar a un bebé que podría devolver a las cigüeñas su verdadera misión en el mundo.

A lo largo de su metraje, Cigüeñas trata multitud de temas de los que hoy día preocupan en el mundo real. El ascenso laboral, las férreas reglas de las empresas, el despido como herramienta para el ascenso, la implantación del mundo digital, o el fin de los antiguos valores son algunos de ellos. El exceso de trabajo aleja a los padres de sus hijos, la paternidad se convierte en un gran problema y la infelicidad lo envuelve todo. Sólo cuando los adultos sean capaces de despegar la vista del trabajo y empezar a disfrutar de sus hijos, podrán alcanzar la verdadera felicidad. Este es el mensaje más tierno que la película consigue transmitir.

El mayor problema proviene sin embargo de la histeria de sus formas. La animación americana, en las antípodas de la japonesa, está muy determinada por la hiperactividad de las películas, y en este caso alcanza topes difíciles de igualar. La joven Tulip y la cigüeña Junior mantienen una relación explosiva, la tozudez y el grito se apoderan de la película. Los chistes tampoco son precisamente ingeniosos, se basan más bien en darle una nueva vuelta de tuerca a ese altísimo grado de hiperactividad imperante. Por suerte, la familia actúa como bálsamo para esa exaltación, la buena música y un alto grado de emotividad consiguen reconducir el filme hacia un buen sabor de boca final.

Cigüeñas llega a los cines de toda España este viernes 30 de septiembre.

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