“On the Milkey Road”, vuelve tras nueve años de silencio

onmilkyroadEl paródico y disparatado universo de Kusturika, adornado por la sensualidad de Mónica Bellucci y Sloboda Micalovic.

Tras nueve años sin estrenar ninguna película de ficción, Kusturika nos trae esta tragicomedia antibelicista, en la que como en casi todas sus películas deja clara su postura en contra de la violencia y el sometimiento de los pueblos, pero mostrándolo por medio del absurdo y la comedia. Aunque no es la más lograda de sus películas, no deja de sacar algunas risas al espectador. El realismo mágico con el que el amor puede salvar a los personajes, la artificial ralentización de la cámara en los momentos más emotivos, y el constante peso de la naturaleza, hacen de esta película si no su mejor obra, por lo menos dos horas de sonrisas y entretenimiento.

Kusturika esta vez no solo dirige, si no que también protagoniza el film, cruzando víveres a zonas aisladas por la guerra de los Balcanes, montado en un burro, y protegido de los ataques aéreos y terrestres únicamente por un paraguas negro. Amante de la naturaleza, amigo de serpientes y aves, pasa su vida entre los animales y los brazos de Sloboda Micalovic, hasta que irrumpe Mónica Bellucci en su vida, huyendo de su pasado, para enamorarse perdidamente de él.

Filmada mayormente en Bosnia y Herzegovina, el director nos permite disfrutar de los paisajes y localizaciones locales, en medio de su universo visual particular. Entre fábula y leyenda, entre drama y comedia, a lomos del burro de Kusturika vamos transitando junto con él por la vida de los campesinos en medio de una guerra, que como la mayoría de las guerras, no es de ellos; les viene dada.

Presentada en el Festival de Venecia 2016, cerrando la muestra, y en la sección de Perlas del Festival de San Sebastián 2016, On the Milky Road, aunque ha decepcionado a muchos, sigue trayéndonos el sello tan personal de Kusturika, sus personajes estrafalarios, su surrealismo, y la música balcánica que tantos adeptos ha conseguido. También es de destacar a nivel técnico, no solo las localizaciones elegidas, si no las tomas aéreas que quitan el aliento, con momentos no aptos para quienes sufren de vértigo.

En resumen, tanto Kusturika como siempre, sin mayores innovaciones, pero para pasar un rato divertido y agradable.

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