“Independence Day: Contraataque”; David contra Goliath con blásters

sea crash

Independence Day: Contraataque es el último trabajo del destructor de mundos y genocida Roland Emmerich. Su conocido regusto por los cataclismos, como recordamos de 2012, El día de mañana, o la Independence Day original, llega a nuevas cotas de devastación, estableciendo un récord personal con uno de los asedios más brutales que la Tierra ha sufrido en el cine.

Como su predecesora de 1996, la secuela no ubica en el año del estreno, un 2016 alternativo. Han pasado 20 años del primer ataque y de la victoria de la humanidad a la escaramuza original. Los gadgets alienígenas han sido asimilados, lo que ha provocado un salto tecnológico en la especie de siglos. El contexto sociopolítico tras el escenario es una Alianza de todos los países de la Tierra, regidos por USA y su paranoia antiterrorista anti-ataques de aliens, invirtiendo todo el dinero del planeta en Defensa. Pero ni los mejores científicos evitan que la baliza de auxilio de una nave remanente se active, atrayendo refuerzos hostiles a nuestro planeta…

alien maloso

La premisa suena fantástica, pero la defensa del planeta está a manos de un consejo de líderes florero la presidenta de EE.UU. El ataque del 96 fue la excusa perfecta para completar la colonización del resto del planeta. Todo el film está imbuido en un tono patriótico casposo que parecía superado. El discurso determinista, triunfalista y de family goes first yanqui articula las peores decisiones posibles en este escenario, como el dispara primero, pregunta después, lo que hace al espectador marcarse varios facepalm durante el visionado. La película es ligeramente consciente y lo autocritica sembrando la duda y posibilidad de decisión. Y los personajes elegirán mal muy a menudo, para nuestra desesperación. Una prueba inicial determinará que nuestra especie, orgullosa y desafiante sin ser nadie, no es digna de ocupar un lugar como civilización galáctica. Esta vez, merecemos que nos ataquen: el progreso sólo ha sido armamentístico, no de conciencia. Lo que nos deja siendo tan primitivos y vulnerables como antes.

Este tono está adornado por porno armamentístico. Toda clase de láseres, cañones, rifles, cazas, bombas, armaduras, bases gigantes… Un militarismo hiperbólico muy Liam Heagradable para la vista, recreado con los efectos visuales perfectos, empujando un poco más el límite de a los que estamos acostumbrados. Ciertamente su escala es épica y deja más de una escena para el recuerdo, inolvidable, inabarcable por su magnitud. Uno se da cuenta minutos después que debe cerrar la boca. El matrimonio entre cine de catástrofe y ciencia ficción es una fórmula infalibre y equilibrada, y su fuerza visual es su principal virtud. El diseño de arte en hologramas, aliens y tecnología es excepcional, las escenas de acción son una orgía frenética y la planificación 3D de Emmerich resulta muy estimulante. Planos muy precisos y repletos de contenido. Se detecta que se ha invertido el mismo tiempo en pensarlo, que en rodarlo y postproducirlo. El apartado son
oro y musical es igualmente impresionante y hace que no añoremos a un Zimmer o Horner.

planet

Aunque esto debería ser un complemento, no el objetivo a cumplir. Otras parcelas quedan muy descuidadas. Por ejemplo, no se ha dedicado el mismo entusiasmo al guión, que es una reminiscencia de la primera parte, con esquema Estrella de la muerte. La historia se resume a “vuélale el culo a esa cosa”, disparando enajenados sin que haya un mañana. Aunque hay un esfuerzo en sembrar multitud de subtramas, en la esperanza de que, diversificando, al menos una capte el interés. Esto crea muchos personajes innecesarios, tiempo perdido, situaciones ridículas que no conducen a nada y rompen el ritmo de la cinta. Es muy destacable ver la inclusión de Jeff Goldblum, el insigne científico de Jurassic Park, en un rol similar aquí para analizar a estos aliens, y ver cómo sus apariciones quedan relegadas para hacer hueco a la morralla. Los escasos minutos de este personaje y otras subtramas apasionantes son simbólicos del problema anterior: la verdadera solución, el entendimiento de otra civilización, lo más interesante de lo que se nos cuenta, es dejado de lado, marginado y metido con calzador, por compromiso, casi con vergüenza, y sin tratar de maquillar el patchwork realizado, un collage de Mass Effect, Starship troopers, Aliens o Evangelion/Pacific rim. Nadie ha jugado a eso, no se darán cuenta.

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A la vez, muchos detalles o incongruencias nos sacan del relato, impidiendo un disfrute completo. Es complicado empatizar con personajes planos unidimensionales, (el insufrible niñato protagonista), es palpable cómo los papeles femeninos están forzosamente encajados para cumplir, por postureo máximo, y no aportan una visión disruptiva. La emotividad resulta falsa y forzada: los sucesivos encuentros familiares habiendo caravanas de millones de refugiados son altamente inverosímiles y añaden una cursilería innecesaria, en lugar de tratar alguna temática más profunda, como el sacrificio, la impotencia, futilidad, o el derrotismo. Ningún personaje pasa terror ante lo que está viviendo. El espectador resulta igual de indolente. Todos saben que van a ganar, aunque sea porque los enemigos se vuelven repentinamente mancos o surja un deus ex machina de la manera más incongruente imaginable ¿por qué preocuparse?

skyfall

Independence day: Resurgence es una película de catástrofe que cumple su propósito. La salvan su exceso, el entretener y reventar unos pocos monumentos/iconos actuales (sus pósters venden esto y apenas son tres planos). Pero no aporta nada al género más que visualidad y explosiones masivas. La primera parte fue notablemente superior en su contexto. El exceso es su único propósito y aspiración, sin identidad, o alma, lo que queda es una sucesión de gags permutables, sustituibles. ¿Por qué Hollywood quiere olvidar que esto es compatible con una historia digna? Lo vimos en Oblivion y Al filo del mañana. Quizá porque una audiencia abducida, aturdida por la mediocridad, es más fácil de complacer y de atraer a las salas, auspiciado por la complacencia de medios que lo aplauden. Nadie pidió la reactivación de la franquicia, y aun así será la película del verano. El adoctrinamiento continúa, ¿despertamos y exigimos no ver la misma película una y otra vez?

Nótese el paralelismo fortuito de productoras con los aliens. ¿Será por esto que no repite Will Smith?

Independence Day: Contraataque se estrena en cines el 1 de julio de 2016.

6/10

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