“El Libro de la Selva”: De road movie por la jungla

libro de la selva

Uno puede haber perdido la fe en la originalidad del cine mainstream de los últimos tiempos. Imperan los reciclajes trash de películas gloriosas, que quizá debieran hallarse en el Olimpo de las intocables, collages postmodernos de superhéroes y efectos visuales 3D con Dolby Atmos Láser Ultra HFR que te hacen potar. Sin embargo, dentro de esta tendencia, El Libro de la Selva se siente fresca, especial, como un sendero no recorrido. Jon Favreau firma la mejor cinta de su carrera con uno de los mejores remakes de Disney hasta la fecha.

Todos conocemos el cuento de Rudyard Kipling; un bebé abandonado en la selva, Mogwli, es rescatado por la pantera Bagheera y adoptado por una manada de lobos. Pero quizá, por razones X, la película de Disney del 67 ha estado en una segunda categoría, no tan explotada comercialmente, y ha permanecido “soterrada” durante este tiempo. Precisamente gracias a ello redescubrimos este mito de nuestra infancia con especial sorpresa. Conocemos la fábula a grosso modo, el material es de calidad, pero los remakes ya dan escalofríos, ¿qué van a hacer con ello?

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Una maravilla que supera a la original de animación. Los refinados dibujos animados de su momento dan paso a unos efectos visuales escandalosamente fantásticos. El fotorrealismo de animales puede hacernos plantear si estamos viendo un documental de La 2 (aunque les veamos hablar, estamos en un momento de la técnica en que son indistinguibles de los reales, solo delatados por una escala anormal, por las necesidades del relato). El tigre Khan deja al de La vida de Pi como un substandard, los entornos son cautivadores y equiparables a una selva real… Y es que antes que una trepidante aventura, El Libro de la Selva es un espectáculo visual bello y agradable (pero lleno de acción) que nos devuelve la esperanza en el buen cine sin disparos/explosiones/sexo.

Pese a ello, sí estimula nuestra primitivismo latente: el vínculo del hombre con la Naturaleza, la vida sencilla despojada de tecnología y la supervivencia más básica suponen una conexión a nivel antropológico con el relato brutal. El viaje del hombre sin armas, solo, pequeño y desvalido contra la bestia constituye la épica primigenia del ser humano.

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El viaje de Mogwli es un auténtico sendero del héroe. Puede resultar previsible, pero siempre satisfactorio. El guión es excelente, trepidante, sin artificios más que los disponibles en el contexto de selva. El tono general es épico, maduro, westerniano y emocionantísimo, con una intensidad tal que te encontrarás llorando por orgullo y por tragedia, pero lejos de ser escalofriante como la ha calificado algún censor, hablamos de la contundencia de las decisiones vitales, que sentimos nuestras. Con temas universales como la familia, la amistad y la aceptación, la aventura traspasa todas tus barreras y se infiltra en el alma sin piedad.

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Hay agradecidos tintes de humor de la mano de Bill Murray/Baloo. Afortunadamente, el film no se avergüenza de su herencia musical, y no reniega de incluir las canciones originales -que son marca de la franquicia- también reinterpretadas para mejor (todavía tarareo Trust in me de Scarlett Johansson). ¿Pensabas que esas canciones darían vergûenza ajena en una película adulta, oscura? No solo encajan, sino que se hacen coherentes gracias al contexto construido. La inmersión en el universo resulta total, sin necesidad de 3D ni adornos. Aunque vista la polémica en India, ayuda.

Pero una historia interesante es mucho mejor si es bonita de ver. No se puede decir de muchos productos audiovisuales, pero cada plano de esta película es arte, y puedes respirar las horas invertidas en cada fotograma (duplicados para una de las mejores experiencias de estereocopía). Efectos que no cantan, un particular gusto estético y detallismo a favor de Favreau, que, conocedor y maestro del arsenal técnico a su alcance, nos deleita con una dirección fenomenal, cargada de subtexto, técnica, trampantojos y transiciones inolvidables.

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Aunque la única presencia humana es la de un correcto pero no especialmente adorable Mogwli, todas las locuciones de los actores son sublimes, destacando Idris Elba como un aterrador Khan. Un villano espléndido, diplomático y tirano, con unas motivaciones razonables.  La sssensual Kaa de Johansson no se queda atrás… Estos excepcionales doblajes dotan de más presencia, de aura a los personajes CGI. Lo escalofriante de la cinta es su rotundidad.

En definitiva, The Jungle Book no solo es un retorno a la infancia, sino a la humanidad. Recuperando el mito antropológico, el film nos plantea si elegimos como especie el camino adecuado. Se perdieron muchas cosas por el camino: el equilibrio, las sinergias del mundo natural contra el individualismo contemporáneo. Ya no podemos decidir abandonar a nuestros hijos en el bosque (nótese el sarcasmo), pero los vínculos que tenemos con los animales son indudablemente más fuertes que entre nosotros. En la línea eco-friendly de Avatar, es necesario que surjan espejos que nos muestren la humanidad que queremos ser. Nos devuelve la fe en una humanidad perdida, que tome la Naturaleza por familia. Y en los remakes.

El Libro de la Jungla se estrena en cines el 15 de abril.

9/10

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