“Orgullo + Prejuicio + Zombis”: La enfermedad nos despoja de nuestra elegancia

fotos de la pelicula ORGULLO   PREJUICIO   ZOMBIES para el iCULT

La premisa de Orgullo + Prejuicio + Zombis se basa en un apocalipsis zombi ubicado en la Inglaterra de la época victoriana. Dentro de la última fortaleza de la Humanidad, los personajes de Jane Austen pueden continuar su existencia. Un sistema de contención con enormes muros concéntricos y fosos, que ya hemos visto en el anime Ataque a los titanes, cambiando gigantes por zombies, claro.

Una idea que en un primer momento puede parecer descabellada, resulta coherente dentro del universo ficcional, y refresca el género zombie de forma notable: aunque se dejan caer las sospechas hacia los típicos virus, se huye de los clichés: tienen consciencia, jerarquías y montan a caballo. Estos muertos renacidos responden a una interpretación bíblica, el Apocalipsis. Esta lectura religiosa le da una profundidad considerable a la cinta, que no se queda en un hack & slash de jovencitas refinadas dando leña a los corpses, aunque también hay espacio para ello…

La película subraya todo el tiempo la dicotomía entre supervivencia física y social. Elizabeth Bennet, la protagonista, sufre dentro de su familia los deseos de su madre por casar a las 5 hermanas, mientras su padre vigila que reciban un entrenamiento en artes marciales para defenderse. Se presenta a una mujer victoriana que debe dominar las artes femeninas (música, lenguas…) y las masculinas (combate y armas). El conflicto no es solo sobrevivir a los zombies, sino al canibalismo social. La madre busca candidatos para sus hijas, a los que devorar (su fortuna) y escalar socialmente, a cualquier precio, prostituyéndolas al mejor postor, cual El sí de las niñas. Devorándolas a ellas metafóricamente en el proceso. La urgencia en casarse tiene un sentido de supervivencia (económica). Para los individuos ricos, mantener el statu quo es la prioridad y se apartarán de los estados inferiores como si de zombies se tratara. Mezclarse con ellos supondría infectarse.

La escala de las preocupaciones de los personajes está artificialmente equiparada. Viven sin aparente inquietud por el apocalipsis, resignados a que llegue el final (¿acaso no actuamos con la misma indiferencia en el presente -no es una metáfora sobre la migración siria-?). En ningún momento hay un rayo de esperanza o una estrategia de salvación. Es una guerra perdida que tratan de vivir de la mejor manera posible: con romances. Y vaya que si lo consiguen. Es especialmente destacable que, a pesar de que se invierte mucho menos tiempo en construir las relaciones entre personajes, el contenido romántico-trágico original permanece prácticamente inalterado. Aunque no conozcamos el mito, funciona. Una amalgama de sentimientos que terminan desbordándose, in extremis, contenidos por una Lily James inolvidable. Realmente podemos sentir su angustia interna, y uno pierde el aliento, oiga. Hasta tal punto que la culminación de la trama romántica coincida con el final de la civilización. Una forma de expresar que es el cénit de emociones que se nos ofrece, pero también una metáfora de la consecución de las protagonistas de su objetivo guiado: no hay mundo más allá de casarse.

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La representación de la mujer en el film es controvertida. No esperéis una reinterpretación posmoderna en este aspecto sobre la novela original. En esta sociedad distópica, el primer enemigo de la mujer es otra mujer, antes incluso que los zombies.  Por una parte, se produce un intercambio de roles: las mujeres guerreras ahora cargan los rifles, pasan a la acción y defienden a los hombres, que manejan las armas menos grácilmente o cultivan exclusivamente intereses feminizados como el baile o los muffins. La única función masculina es iniciar el interés romántico. A pesar de todo ello, el peso heroico de la cinta no recaerá en ninguna protagonista. El caballerismo ha muerto y resucitado en zombi.

Por añadido está el tema de la exploitation: como comedia de terror no te despertará ninguna risa (Doctor Who no ayuda), pero sí quizá algún rubor por la carnaza exhibida. Las vestimentas tienen unos escotes apretadísimos y pronunciadísimos que parece vayan a reventar cuando las muchachas respiran. La realización no tiene ningún reparo en acentuar esto, y reconoce su tono travieso: se fuerzan los ángulos para que los senos destaquen, incluso cuando la muchacha está moribunda. Los amantes de las enaguas, muslamen, ligueros, medias… están de enhorabuena. El pilla-pilla en ropa interior se convierte en caldo de cultivo para una interacción lésbica fan-service. Conjugar esta erotización con armas de todo tipo dota a estas hermanas de un aura sexy, sin nada que envidiar a las de Sucker Punch.

La cuestión es, ¿la mujer resulta empoderada en esta situación? ¿O el hombre? Parecen libres y resueltas, pero están alienadas doblemente por las normas y jerarquías. Siguen el canon imperante, y fuera de existir por sí mismas, todas sus interacciones y anhelos giran en torno a sus pretendientes… ¡en la película se han convertido en el asistente definitivo sexy, en el accesorio más completo del hombre!

orgulloprejuiciozombiLa adaptación del best-seller cuenta con unos valores de producción muy cuidados. Las escenas de acción, bien coreografiadas y con dosis de sangre razonables. El apartado sonoro está a cargo del compositor español Fernando Velázquez; su trabajo destaca sobre el conjunto y eleva la cinta al nivel de un triple A. Y no es poco decir, pues en cuanto a localizaciones y vestuario, el film es indistinguible del Orgullo y Prejuicio de Joe Wright. Los paisajes de bosques ingleses y los interiores de los palacios de campiña, vestuario y armas nos sumergen en la era victoriana.

Sin embargo, no así sucede con los efectos visuales y la caracterización de los zombies, que son la base sobre la que se sustenta la mitad de la trama. Los VFX saltan a la vista y los muertos vivientes no resultan convincentes ni aterradores. Quizá el problema sea que el espectador esté acostumbrado a zombies realmente sofisticados. Notas anecdóticas de terror vendrán de la mano de sonidos efectistas.

En definitiva, la película adapta con éxito el Orgullo y Prejuicios y Zombis del papel, avalada por su fórmula de entretenimiento, pero disfrutable por todos. Él gozará con la acción y los pechos, y ella los sentimientos, o al revés. Una prueba de que el género zombie mantiene -irónicamente- buena salud, mientras se sostenga de una trama original. Quizá nos fascinen porque no se devoran entre ellos… 3.5/5

Orgullo + Prejuicio + Zombis se estrena en cines el 1 de abril de 2016.

Un pensamiento en ““Orgullo + Prejuicio + Zombis”: La enfermedad nos despoja de nuestra elegancia

  1. Viéndola en el antiguo Yomvi, la película me ha gustado sin más. La idea de los zombis inteligentes que si no comen carne humana no esta mal. Pero a la película le falta algo. Quizás más humor. Tal vez más acción. Una pizca más de mala leche. Charles Dance y Lena Heady desaprovechadisimos. Le daría 1.5 sobre 5

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