“Una dama en París”: Trama insulsa impulsada por unas interpretaciones realistas a la par que hermosas

UNA-DAMA-EN-PARISLa vida es un camino de idas y venidas, donde el aprendizaje y el reencontrarse con uno mismo ocupan tan sólo una pincelada de nuestra existencia. El temor y expectación ante los cambios son tan sólo uno de los escondrijos que oculta el alma, más aún si toca emigrar y marcharse lejos del hogar.
Una dama en París(Une estonienne à Paris, otro de los ejemplos de la pésima traducción al castellano) aporta un nuevo punto de vista de las segundas oportunidades y la intrigante postura de las personas ante los cambios radicales, tanto de vida como de forma de ser. Un reparto sublime con la descomunal Jeanne Moreau como protagonista de lujo que alumbra un guión con más sombras que luces.

Una historia que tras casi hora y media no termina de enlazar con el público…de no ser por Jeanne Moreau que con su absorbente papel nos permite pensar en aquella quimera del eterno alma joven que sufre los estragos del tiempo; ese que no espera a ninguno. El sufrimiento tras el paso del tiempo y las percepciones en torno a la soledad son temáticas a tener en cuenta tras la visualización del filme.

Pocos escenarios: un café, una casa y las calles de París, que aunque sean escasos no introducen de lleno en un ambiente teatral, donde las escenas se dividen por actos. Una dama en París avanza consecutivamente lo hace su protagonista, lo que añade un toque humano y realista a la cinta.

Una obra cuyos únicos puntos fuertes son sus interpretaciones, con un elenco perfectamente seleccionado. La elección y caracterización de los personajes resulta un punto fundamental para un filme con una trama muy estrecha y poco profunda, donde los estereotipos y la cotidianidad cinematográfica resulta apabullante. Si quitas las interpretaciones tiene ramalazos de película de los domingos de Antena 3.

Y ahora vamos con el famoso título del filme: Une estonienne à Paris. Poca similitud con el de Una dama en París si señor. Punto muy bajo teniendo en cuenta que parte de la importancia de la historia de las dos mujeres protagonistas se basa en su país de origen, Estonia, con gran importancia cultural y política.

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Da la sensación de que el rumbo de la trama anda dando tumbos entre la historia de las dos protagonistas, pasando por la emigración y el rechazo social, hasta el simple acto de la vejez humana. Ilmar Raag, director y guionista del filme tiene un buen suspenso por una película que a pesar de tener tanto jugo no llega a exprimir ni una de sus fortalezas. ¡Blesser!

La historia en la siguiente. Una estoniana llamada Anna, con una vida un poco desgraciada decide aceptar un trabajo en París para cuidar de una anciana cascarrabias (también estoniana) llamada Frida. Aunque el recibimiento es hostil, pronto se descubrirá el pasado y el estilo de esta anciana mujer y la relación de amistad entre ambas eclipsará la pantalla.

Largometraje capaz de entusiasmar a los más melancólicos y a los amantes del devenir del tiempo. Lo más interesante del filme es el trabajo que efectúan los protagonistas, muchas veces salvadores de grandes y pequeñas producciones. Rostro y alma al corazón del cine.

Una dama en París se estrena el próximo 24 de julio de la mano de Good Films.

Lo mejor: Interpretaciones sublimes.

Lo peor: Guión pésimo, trama floja.

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