Entrevistamos a Nacho Vigalondo tras el estreno de “Open Windows”

nachovigalondoCon la librería Ocho y medio como escenario, rodeado de estanterías llenas de libros de cine y acompañado por Daniel Pérez Prada, Adam Quintero y Jaime Olias, los actores españoles de Open Windows, mantenemos una interesante charla con el director Nacho Vigalondo, donde nos habla de ésta, su última película y de su manera de trabajar y concebir el medio cinematográfico.

mundoplus.tv: Tengo la sensación de que te gusta meterte en berenjenales. Como si tu cine consistiese en una especie de reto autoimpuesto: de guión en Cronocrímenes, con el hecho de la paradoja temporal; en Extraterrestre al enfrentar a dos personajes prácticamente en un único escenario; y un reto puramente técnico en Open Windows. ¿Concibes el cine como un modo de resolver un problema?

Nacho Vigalondo: No soy muy consciente de ello, no me levanto por la mañana buscando el reto del día, pero es algo que me divierte y estimula, y creo que es una forma honesta de aproximarse al espectador. Porque a mí, como espectador me encanta que una película se meta en camisa de once varas y es un reto enorme conducir al espectador a través de una trama complicada. Un ejemplo es una películas como 12 monos de Terry Gillian con una arquitectura casi imposible de seguir y que mezcla dos tonos: uno más grave y otro casi circense, de hecho 12 monos es una referencia constante en mi cine en la que intento mirarme de vez en cuando, una obra modélica en cierto sentido y que ha envejecido mejor que muchas otras películas contemporáneas.

De todos modos si es cierto que Open Windows es un tipo de rompecabezas que ha de resolver el espectador. No es una película del estilo Lynch que persigue la narrativa del subconsciente, sino que es más un tipo acertijo en el que hay que encajar las piezas.

M: Eres al mismo tiempo el director y el guionista. En una película de argumento tan endiablado como esta ¿cómo ha sido el proceso de escritura del guión?.

N. V. Yo cada vez que escribo un guión trato de buscar que sea una lectura divertida que anticipe lo que yo quiero que sea la película. En este caso ha sido una pesadilla, porque cuanto más explicaba por que se abría tal o cual ventana rompía esa norma de todo guión cinematográfico que consiste en no hablar de la cámara, pues tenía que hablar de la cámara, es decir, de la ventana que se abría aquí y allá, indicar que se vea a un tipo en primer plano o a otro flotando en la negrura. Todo esto hizo que el guión tuviese un tamaño dos veces mayor de lo normal y que fuese una lectura más pesada de lo que es habitual. En ocasiones los productores me pedían que aligerara el texto para facilitar la lectura a los ejecutivos pero al hacerlo perdía definición y apenas se entendía lo que estaba ocurriendo.

Por ejemplo al tratar de convencer a Elijah, tuve que mostrarle junto con el guión, la previsualización de ciertas escenas, porque leer el guión para cualquiera exigía un acto de fe. Por ejemplo, La última escena de la película Elijah y Sasha la rodaron sin tener ni idea de lo que se iba a ver luego en pantalla.

presentacionopenwindowsM: ¿Cual fue la parte más complicada de la película?

N.V. Todo fue complicado. En el rodaje se cambio el modo natural de rodar, con la cámara fija, anclada en el suelo y cualquier expresividad tenía que derivar de los actores en lugar del movimiento de la cámara. Una especie de microteatro. En esta película, sin embargo es como si estuviéramos espiando por un agujero y que el espectador sea consciente de ello, y en ese sentido la película es una prisión absoluta. Sin embargo, el rodaje, pese a sus dificultades, fue mi parte favorita, porque estás trabajando con la auténtica materia prima del cine que es la gente: los actores y el cuerpo técnico.

Por otro lado piensa que la película dura apenas cien minutos, pero hay rodadas siete horas que se redujeron en el montaje final… eso te indica la complicación narrativa que entraña.

M: ¿La elección de los actores ha sido idea tuya o una decisión de los productores?

N.V. Elijah estaba en mente desde el principio y Sasha fue una sorpresa que se incorporó más tarde, A Elijah le conocí en el Festival de cine Fantastic Fest de Austin, Texas, con el que se abre la película, e hice el guión pensando en el.

M: ¿Es inevitable preguntarte como ha afectado al rodaje toda la polémica en torno al pasado porno de la actriz protagonista, Sasha Grey?

N.V. Todo eso ha sido una polémica ajena al propio rodaje, pero que te hace reflexionar mucho acerca de como funcionan ciertos estímulos humanos, y me da cierto escalofrío pensar como Sasha está de vueltas de todo este asunto, una lección para todos los que estamos agobiados por un par de trolls y haters que nos acosan en internet. En ese sentido Sasha me ha dado una lección de entereza. Cuando alguien es grosero con una actriz por el hecho de haber participado en películas pornográficas y es insultante, agresivo, como ha ocurrido aquí, amparándose en dicho pasado, la conclusión es obvia: la grosería le define a él, no a ella. Además el contexto de la pornografía, en la actualidad no es el mismo que hace 20 años, donde estaba asociada a los bajos fondos y a la delincuencia. No puede ser que el pasado porno de una actriz conduzca a un comportamiento de orangután. Hoy en día no es algo tan dramático.

M: ¿Como planteaste la relación de la protagonista, interpretada por Sasha Grey, con el resto de personajes que pululan por las ventanas de la pantalla?

N.V. Desde un principio quisimos que la película tuviese a Sasha como elemento femenino central, que estuviese en el centro literal del a pantalla, y el resto como una especie de remolino masculino que la rodease por todas partes, en diferentes sentidos.

De todos los restantes personajes la parte de los Hackers es para mi la más delicada, y, en términos de representación, la más difícil de hacer convincente, porque los hackers son muy complicados de mostrar en pantalla, al ser personajes que envejecen muy rápido. Ves, por ejemplo los hackers de Matrix, esos tipos góticos tan caricaturescos y se te cae el alma al suelo.

M: ¿Has seguido algún asesoramiento documental a la hora de retratar ese mundo de los hackers informáticos?

N.V. No particularmente. Mi idea clave era evitar cualquier sensacionalismo sobre el tema de la informática .

El gran dilema a la hora de retratar esta realidad de los hackers informáticos es que es un mundo nada cinético, y en una película tan llena de dinamismo como es ésta su presencia no es nada cinematográfica y tienes que hablar en un lenguaje muy directo y comprensible y contar con su corporeidad como si estuvieras retratando a tres tipos trabajando en un andamio, de un modo muy físico. Por eso no queda espacio a la documentación salvando un par de detalles y de guiños , pero intentamos que la ventana que los muestra fuese tan cinematográfica como la del resto, y sobre todo evitar los estereotipos ridículos con los que se los suele retratar en el cine.

M: ¿Cómo ha visto la reacción del público ante su película?

N.V. Es curioso que ha sido una peli que no deja indiferente a nadie, con reacciones que me han sorprendido. Pienso que una película sólo puede gustar a todo el mundo a cambio de no ser memorable para nadie, por eso me parece bien que la reacción del público y de los medios haya sido tan desigual: desde entusiasmos sorprendentes por parte de gente a quien nunca había calado mi cine, hasta rechazos absolutos por parte de otros. Ha habido algo deforme en esta película que ha hecho que las reacciones sean muy dispares, Pero eso es normal, como director has de ser un poco como un político y posicionarte firmemente en una postura concreta que te va a dar tanto apoyos como detractores.

sashagreyopenwindowsM: ¿Y en cuanto a taquilla?

N.V. La taquilla no ha sido demasiado buena, hemos entrado mal, pero cada día que pasa funciona mejor. De todos modos es una película que posiciona, no es del tipo de cine que genera una empatía universal. Pero percibo un entusiasmo creciente en Internet y es evidente que tiene su público. La película es una apuesta arriesgada, más aun en el cine español. A esto hay que sumarle una circunstancia que atañe a muchos aspectos de la vida hoy en día, como es la desaparición de la clase media. Para el cine la clase media es el éxito medio de una película media y ahora mismo se están extremando las diferencias: o éxito apabullante o la marginalidad. Pero ya digo que estamos ahí, peleando nuestra parcela, y a un nivel de deseo personal me gustaría que la película funcionase, sobre todo porque me gustaría poder hacer más películas de este tipo en España, no me gustaría depender tanto de la dimensión internacional de mis películas.

Tus películas son un poco como bombas con espoleta retardada. Generan con el tiempo más lecturas que en el visionado inicial. En cierto sentido ganan cuerpo con el tiempo.
Una cosa que me preocupa mucho es la longevidad de las películas, que al cabo de dos o tres años esté diluida, y me siento muy atraído por la idea de una película cuyo primer visionado tal vez no cierre completamente, pero que a cambio no se disuelva en tu cabeza, desaparezca; quiero, por el contrario que rebose y se complete con cada nuevo visionado, algo que por ejemplo logré con Cronocrímenes que en una primera visión crea frustración y con cada nueva proyección va ganando. El cine pueden permitirse esa generosidad con el espectador de enriquecerle con cada nueva visión. Pero en cualquier caso nada de esto tiene sentido si sales de la sala con una sensación de aburrimiento.
El problema es que ya va siendo hora de que alguna película funcione en el momento de su estreno, más que nada por la gente que trabaja en ellas. Tal vez hacer películas con una dimensión internacional en cuanto a distribución y casting sea la manera de lograr esto, pero insisto, me gustaría poder hacer este tipo de peliculas en España y con actores españoles.

M: ¿En ese juego entre la víctima y el verdugo a través de Internet que se da en tu película crees que refleja como Internet ha potenciado esa vena un tanto perturbada que hay en nosotros?

N.V. Desde luego. Hace años resultaba imposible imaginarnos disfrutar del vídeo robado a una persona y ahora mismo cualquiera lo hace a pesar de saber que es una intromisión en la intimidad ajena. No existe conflicto de conciencia: cualquiera no solo lo hace sino que lo difunde y comenta: ya sea el vídeo de una mujer masturbándose para su amante o las fotos de un desnudo de una actriz conocida. En las redes sociales convivimos con la imagen del troll pero no nos damos cuenta de que la sensación de impunidad ha cambiado por completo nuestros valores y códigos: lo que uno jamás haría cara a cara a otra persona lo hace sin complejo amparado en el anonimato de Internet.

M: ¿En tu película hay una reflexión sobre la realidad y la imagen de la realidad. En una sociedad como esta que no solo ha extendido a nivel mundial el acceso a cualquier imagen, sino que facilita cada vez más su manipulación , no crees que hemos llegado a un punto en que la representación de la realidad acaba por substituir a la propia realidad?

N.V. Tal vez no de un modo consciente, pero si es verdad que quería que la película rebosase de todos estos conceptos. Si que hay algo de eso en la película cuando en realidad los personajes solo comparten espacio físico en el lugar más irreal de todos y cuando se produce la revelación al final descubrimos que no hemos estado siguiendo a un personaje sino lo que ese personaje ha querido que veamos de él, esa es la clave (spoiler)

M: ¿Por el contenido de tus películas podría hablarse de una Ciencia ficción de autor. Cómo definirías el tipo de cine SCI-Fi que haces?

N.V. A mi la SCi-Fi que me gusta es la literaria, la de las ideas, y menos la de los efectos especiales, y tener un pie en ese tipo de SCi-Fi te permite alejarte de tópicos como por ejemplo la imagen de un androide en un paisaje desértico, o las naves espaciales lanzando rayos. De ahí que mi influencia procede más de las novelas y cómics que he leído y menos del propio cine de SCI-Fi

M: ¿En los tres largometrajes que has realizado hasta el momento eres también el autor del guión. Es también una decisión personal ?

N.V. No. Si ha día de hoy no he rodado un guón de otro es porque no se ha dado la circunstancia, por no haber encontrado un proyecto de este tipo que me ilusione o porque no me han permitido que dirigiese aquellos en los que estaba interesado. Pero no, no me gustaría someterme a la tiranía de escribir todas mis películas, me gustaría dirigir muchas películas y no creo que pudiera escribir un guión cada año.

M: ¿Open Windows confirma la superación de los clichés del cine español, en cuanto a temática?

N.V. Creo que esa superación ya se dio en 1991, desde entonces el cine español lo dominan gente como Alex de la Iglesia, Balagueró, Amenabar, Bayona, Julio Medem, Rodrigo Cortés, tantos y tantos, el cine español ya tiene esa diversidad desde hace mucho tiempo, lo que tendríamos que preguntarnos es por qué no acaba de cuajar esa idea en nuestra mente colectiva.

M: ¿Como aficionado al cómic que eres, cuales son las influencias de este medio en tu cine?

N.V. Creo que es imposible que una película se parezca más a un cómic que esta. Es un cómic realmente. La pantalla es una serie de viñetas y vamos viajando de una a otra. Es, y así lo creo, la película más cómic que he visto nunca, y creo que más que influencias cinematográficas tiene influencias del noveno arte, por ejemplo de Grant Morrison, un guionista de comic.

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