“Alabama Monroe”, música, amor y mucho dolor

alabamamonroemusicaamordolorEste próximo viernes, 14 de febrero, se estrena Alabama Monroe, un largometraje muy emotivo que a veces pudiese parecer un musical, pero que en mi opinión, siempre modesta, no llega a serlo, eso sí, los que huyen de la tristeza se van a encontrar con el dilema de pasar de emocionarse o disfrutar de una preciosa película.

Adaptada de una obra de teatro, esta cinta nos muestra un pedazo de América en Bélgica, algo que a priori puede ser una idea descabellada, pero que logra trasmitir con locaciones muy bien logradas y que al principio nos hace dudar de dónde se desarrolla el argumento.

Johan Heldenbergh en el papel de Didier y Veerle Baetens en el de Elise nos llevan a través de un mundo que al principio es el ideal para cualquiera, pero que luego del mayor suceso de sus vidas, ser padres, empieza a torcerse de una manera brusca y despiadada, hasta hacerlos caer de rodillas frente a la peor cosa que pueden llegar a sufrir unos padres. Después de esto, lógicamente, ya nada volverá a ser igual, y lo que ante fue una historia de amor irrepetible, se convertirá en la lucha diaria por sobrevivir a lo acontecido, algo para lo que nadie está preparado y que aún con el tiempo, suele doler más.

Didier es un fanático de la música Country, la ama y venera en su máxima expresión, y la cuida y la mima de una manera apasionada, y a través de ella nos ayuda también a digerir la historia, a la cual no le falta de nada, por lo que la banda sonora, señora banda sonora!, juega un papel importante en toda la película, aparece mágicamente para quedarse con nosotros y hacernos disfrutar hasta el último compás, muy sencilla pero muy talentosa.

Un punto a destacar también es la forma en que la religión aparece en la historia, Didier tiene una contundente idea de lo que es Dios y Elise trata de refugiarse en ella para sobrellevar el dolor.

No puedo hablarles mucho del director, Felix Van Groeningen, porque sinceramente no lo conozco, pero creo que se necesita talento para adaptar y embarcarse en un proyecto tan elaborado y trabajado.

Repito que la tristeza está en casi cada fotograma de la cinta, pero yo la recomiendo, no cuenta nada nuevo, pero lo cuenta bien y las cosas bien contadas siempre terminan agradando. Particularmente creo que le sobra la media hora final a la película, pero supongo que debe estar ahí como parte inseparable de un todo.

Resumiéndola, pues eso, música, amor, y mucho dolor.

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