La compañía de Telefónica Admira está a punto de comprarle a Vía Digital el canal Gran Vía por 40.000 millones de pesetas, según apuntaron ayer fuentes cercanas a la operación. El canal Gran Vía, denominado premium en el argot televisivo, es el espacio estrella de la programación que ofrece esta televisión de pago a sus abonados, si no se tienen en cuenta los partidos de fútbol en pay per view.
Los responsables de Admira antes Telefónica Media opinan que con esta operación están comprando «un producto que funciona muy bien». Además, consideran «que la adquisición facilita la posterior reventa a terceros o la reventa de este producto a otras empresas [sean, o no, del Grupo Telefónica] o a las plataformas de cable», que tienen unos 700.000 clientes en España.
Se debe tener en cuenta que esta compra es totalmente «amistosa» puesto que Admira es el principal accionista de Vía Digital. En un principio, la venta de la plataforma estrella no implica que los usuarios de Vía dejen de verla en sus pantallas. La única diferencia es que, tras la venta, Vía Digital deberá pagarle a Admira por la señal.
Otras interpretaciones de la adquisición apuntan a que, en el fondo, la maniobra pensada por el presidente de Admira, Juan José Nieto, tiene como fin restar pérdidas a Vía Digital.
La hasta ahora propietaria del canal Gran Vía puede llegar a perder este año unos 87.000 millones de pesetas. Tras este agujero en las cuentas de Vía Digital se esconde una política de compras a precios astronómicos. Esta plataforma, por ejemplo, tuvo que desembolsar unos 30.000 millones de pesetas por los derechos del Mundial de Fútbol 2002 la BBC fue más paciente y pagó prácticamente la mitad por lo mismo . La plataforma vinculada a Telefónica necesita una inyección de 70.000 millones de pesetas para financiar sus actividades durante el próximo ejercicio.
Otra hipotética posibilidad que se vislumbra tras la operación es que sea un primer paso para realizar la fusión de Canal Satélite Digital y Vía Digital, una adición de la que es partidario Nieto. De hecho, el 3 de octubre pasado, Nieto sondeó a Javier Díez Polanco, responsable de Sogecable, y el día 9 viajó a París para sondear al gigante de la comunicación francocanadiense Vivendi.
Según los primeros esbozos, Vía Digital adquiriría al Grupo Prisa su participación en Canal Satélite Digital. Para que esto ocurra, una de las condiciones que se exigían era que Canal Plus se convirtiera en el nuevo canal premium de la plataforma resultante (CSDGV). Y para que Canal Plus se convierta en la estrella de la nueva plataforma, que reuniría a unos dos millones de telespectadores, lo primero que se debe hacer es rentabilizar el canal Gran Vía y externizarlo.
De acabar en fusión, Canal Plus seguiría su desarrollo a través de Quiero Televisión, que está agonizando con menos de 200.000 clientes, y los proveedores de servicios por cable. De este modo, y sin invertir un euro, Canal Plus llegaría a más de tres millones de hogares españoles. Una apuesta que sería compensada con unos ingresos anuales de 150.000 millones.
