El Gobierno ha logrado que las televisiones den su apoyo a un acuerdo de mínimos en el que se comprometen a promover la utilización de un descodificador único, primer paso para posibilitar el cambio a la emisión en digital.
La ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, podrá presentarse ante sus colegas europeos el próximo 22 de febrero, en la primera reunión de ministros de Telecomunicaciones bajo presidencia española de la UE, con un acuerdo en el que operadores audiovisuales y fabricantes se comprometen a impulsar la televisión digital.
Las cadenas, que rechazaron el pasado viernes aceptar las condiciones propuestas por Gobierno y fabricantes sobre la adopción de un descodificar único para sus emisiones en digital, firmarán previsiblemente el próximo viernes un memorándum en el que aceptan «promover» la utilización de tecnología basada en el estándar MHP, primer paso para poner en marcha la transición desde las actuales emisiones en analógico a la nueva tecnología, que debe comenzar el próximo 3 de abril.
El memorándum, sin embargo, no es más que un acuerdo de intenciones, que compromete poco a las televisiones, pero que permitirá al Gobierno español presentarse en Europa como pionero en la adopción de la tecnología digital, imprescindible para poner en marcha los servicios interactivos.
Las reticencias de las televisiones a firmar este acuerdo se fundamentan en su rechazo al plan digital diseñado por el Gobierno, que consideran insuficiente y quieren renegociar.
A mes y medio del comienzo de las emisiones, las televisiones han detectado que el espectro radioeléctrico concedido por el Gobierno no garantiza una calidad mínima de la señal, por lo que amenazan con duplicar su actual programación, ante la falta de un espectro que debía garantizar nuevos servicios interactivos, acusación que el Gobierno rechaza.
Además, el elevado precio de los descodificadores del estándar consensuado (unos quinientos euros) impedirá por el momento que los espectadores cambien sus aparatos. En estas circunstancias, las compañías se muestran además reacias a hacer frente al pago de la tasa por emisión de la señal digital a Retevisión, estimada en tres millones de euros anuales por operador, con lo que buscan fórmulas que rebajen el coste que supone pagar por la emisión analógica y digital.