La operadora que preside César Alierta ha sido, en pocas palabras, quien ha terminado por pagar la factura gorda de la fusión digital. Telefónica, no obstante, confía en resarcirse ejerciendo su derecho a vender en el plazo de tres años, que es cuando la futura Sogecable espera alcanzar su velocidad de crucero y por tanto crear valor para el accionista.
Precisamente para conseguir este objetivo de rentabilidad a medio plazo, los promotores de la fusión no han dudado en disparar fuego a discreción contra los obstáculos fijados por el Gobierno cuando autorizó la fusión condicionada.
La ofensiva de Sogecable se llevará a cabo con un recurso contencioso administrativo ante la Sala Tercera del Supremo.
Mientras Prisa ha trasladado a la nueva empresa toda la deuda de Sogecable (705 millones), Telefónica sólo ha pasado 425 millones, asumiendo por tanto un sobrecoste de 280 millones en relación a su socio. Además, garantiza un crédito subordinado de 175 millones.
Conclusión: Telefónica ha tenido que pagar 455 millones más que Prisa para no estropear la fiesta.