La adquisición de Auna TLC por parte del grupo de telecomunicaciones por cable Ono, pendiente de la autorización del Gobierno, puede convertirse en la puerta de entrada a Extremadura de la compañía que preside Eugenio Galdón, gracias al jugoso contrato de prestación de servicios de datos y voz que Auna mantiene con la Junta de Extremadura y que, según ha podido saber La Gaceta, se encuentra actualmente pendiente de renovación.
Por un lado, Ono ha demostrado que se puede hacer negocio en demarcaciones territoriales que otros operadores desechan. Así, el éxito de su planteamiento de negocio en Albacete, llevó a Ono a pedir que se repitiese y a adjudicarse en 2003 el concurso en la demarcación de Castilla La Mancha, que había quedado desierto al igual que el de Extremadura en el proceso de concesiones que tuvo lugar entre 1996 y 1998.
Por otro lado, Ono no tendría que partir de cero en la comunidad extremeña, ya que por ser Auna el proveedor de voz y datos de la Junta de Extremadura, tiene ya una red tendida en la que se han invertido cerca de 100 millones de euros y da servicio a 1.400 sedes del Gobierno autonómico mediante acceso al último tramo de la red vía radio (tecnología LMDS). El citado contrato supone unos ingresos anuales para Auna de 11,85 millones de euros.
Ono podría, por el momento, dar en Extremadura servicios electrónicos, es decir, voz y datos, pero no televisión, como ocurre en aquellas zonas donde cuenta con licencia de operador de cable. La operadora ha manifestado en diferentes ocasiones que su intención es dar los tres servicios a nivel nacional, incluso se planteó hacerlo alquilando la red de Telefónica y con tecnologías ADSL en aquellas ciudades principales en las que no tenía presencia, si no le permitían hacerse con Auna. El acuerdo finalmente está cerrado. Ono ha pactado comprar Auna por un monto de 2.251 millones de euros y tiene ya un preacuerdo que incluye un crédito sindicado de 3.100 millones para hacerse con financiación por un total de 3.500 millones.
La Ley General de Telecomunicaciones (32/2003, de 3 de noviembre) fijaba el 31 de diciembre de 2009 como fecha para la liberalización de los servicios de difusión de radio y televisión por cable, restringiendo a dos los operadores por demarcación. Telefónica de España, que no tuvo que presentarse a los concursos de cable, sino que se hacía con una de las concesiones con sólo expresar su interés en el negocio, no llegó a dar cable, sino que peleó durante largo tiempo que le permitiesen explotar su licencia utilizando como soporte tecnológico el ADSL. Desde noviembre Telefónica comercializa su televisión Imagenio, que utiliza la línea telefónica tradicional y cuenta ya con unos 60.000 clientes. El ritmo de captación es considerable si se tiene en cuenta que Ono (sin Auna) cuenta actualmente con unos 450.000 clientes de televisión por cable, sumando el total de las demarcaciones en las que cuenta con licencia.
El ejecutivo socialista ha optado por adelantarse a esa fecha y el pasado mes de junio aprobó la Ley de Medidas Urgentes para el Impulso de la Televisión Digital Terrestre, de Liberalización de la Televisión por Cable y de Fomento del Pluralismo (10/2005, de 14 de junio). En el texto normativo se incluye, en el artículo cuarto, una modificación de la Ley General de Telecomunicaciones, al establecerse que una vez que haya entrado en vigor el reglamento previsto por la disposición adicional décima de esta ley, podrán otorgarse nuevas autorizaciones para la prestación de los servicios de difusión de radio y televisión por cable, lo que anula el límite de dos concesiones.
Sin embargo, la ley deja la fórmula de concesión y sus detalles para un reglamento que aún no ha sido elaborado por el Ministerio de Industria y sin el que las comunidades autónomas no tienen base para establecer el mecanismo de autorizaciones.
Según declaró a La Gaceta el director general de Telecomunicaciones y Redes de la Consejería de Infraestructuras y Desarrollo Tecnológico de la Junta de Extremadura, Jaime Grajera, aún no han iniciado contactos con Ono, aunque si se aprueba la operación, podría consultarse al operador en el mes de octubre. Grajera coincide en que Auna tiene unos activos en Extremadura a los que la lógica dice que Ono intentará sacarles partido. En cualquier caso, el tendido de cable requiere de cuantiosas inversiones entre las que puede no estar como prioridad Extremadura.
En principio, comenta Grajera siempre como hipótesis dependiente de que se apruebe la operación, si Ono quisiera dar sólo servicios electrónicos no necesitaría una licencia. Pero si quiere dar televisión para homogeneizar el servicio en Extremadura con el que presta en las demarcaciones donde cuenta con licencia de cableoperador, tendrá que esperar a que se publique el reglamento, que Grajera estima que estará listo a finales de año.
Según el procedimiento que establezca dicho reglamento nacional, así se definirán a nivel autonómico las fórmulas para autorizar a la prestación de la televisión por cable.
