El falso ataque terrorista que vivió Boston recientemente por obra y poca gracia de una campaña publicitaria se ha cobrado su primera víctima. Jim Samples, presidente de Cartoon Network, ha dimitido como responsable último de la idea de emplazar 38 monigotes electrónicos en el centro de Boston que desencadenaron la alarma social y costaron millones de dólares en gastos policiales
Como resultado de esta intrigante campaña de publicidad, el centro de la ciudad quedó paralizado el pasado 31 de enero. Se cerraron estaciones de metro, tramos del río Charles que atraviesa la ciudad y varios kilómetros de la autopista, mientras los artificieros y demás servicios de emergencia intentaban «desactivar» hasta 38 dispositivos electrónicos que proyectaban un personaje de animación. Pasaron varias horas hasta que Turner Broadcasting, a la que pertenece Cartoon Network, llamara al FBI para explicar que los monigotes-anuncio eran completamente inofensivos y reconociera avergonzada que su único propósito era promocionar «Aqua Teen Hunger Force», una serie de dibujos animados que protagonizan un batido, unas patatas fritas y una albóndiga.
La mayor parte de los dispositivos colocados en la ciudad daban un corte de manga al viandante, y mostraban cables, baterías y circuitos que los artificieros de Boston confundieron con bombas. «Siento profundamente la publicidad negativa que ha recibido nuestra compañía debido a esta campaña. Como presidente de Cartoon Network, me siento obligado a dimitir», señaló Samples en un comunicado interno a la compañía.
Dos millones por los gastos

Turner Broadcasting y la agencia de publicidad involucrada han acordado pagar 2 millones de dólares a la ciudad para compensar los gastos ocasionados a los servicios de emergencia. A cambio, las autoridades de la ciudad no pedirán responsabilidades civiles o criminales al gigante de la comunicación. Los dos arrestados, Peter Berdovsky, un artista de 27 años, y Sean Stevens, un técnico informático de 28, que se ocuparon de colocar los muñecos electrónicos en puentes y carreteras están pendientes de juicio por alteración del orden público. Tras pagar una fianza de 2.500 dólares, se quedaron estupefactos del caos organizado y revelaron que los carteles llevaban puestos tres semanas sin que nadie se hubiera dado cuenta.
El alcalde de Boston, Thomas Menino, que calificó la campaña publicitaria como un exceso de «codicia corporativa», asegura que no ha presionado a la cadena para forzar la salida de Samples. Sin embargo, se ha mostrado satisfecho con la decisión. «Alguien tenía que pagar. Él tomó las decisiones y su renuncia debe servir de mensaje a los que emplean este tipo de marketing, que no es ni será tolerado», señaló el alcalde al rotativo «Boston Globe».
Una dimisión sospechosa
Turner no ha querido revelar si Samples -que llevaba 13 años trabajando para Cartoon Network- conocía el plan de desplegar por la ciudad los artefactos electrónicos, pero sí ha reconocido que contrataron a Interference Inc., una agencia de publicidad de Nueva York conocida por sus audaces tácticas.
Los analistas de la industria de la comunicación han acogido la renuncia de Samples con cierto escepticismo. No hay precedentes en el sector de que un directivo asuma la responsabilidad de forma tan fulminante si está desempañando un buen trabajo. Por ejemplo, después del desliz de Janet Jackson, que enseñó el pecho en la Super Bowl en 2004, nadie dimitió en la CBS o la MTV. Por eso, la repentina renuncia de Jim Samples podría tener que ver también con los mediocres resultados de audiencia del canal por los que está atravesando el canal de animación.