Los italianos tienen pignorada esa participación como garantía del derecho de veto sobre las decisiones clave en Digital+. El grupo de Berlusconi renunció a ese derecho por exigencia de las autoridades para autorizar la fusión de Telecinco y Cuatro.
Mediaset espera poder liberar en breve la prenda que posee sobre el paquete de acciones que Prisa tiene en su capital, que supone el 17% del grupo televisivo. Lo hará, previsiblemente, después del verano y dará con ello una previsible inyección de liquidez al necesitado grupo que dirige Juan Luis Cebrián. El grupo controlado por Silvio Berlusconi confía que en esa fecha las autoridades que tutelan la legislación sobre Competencia en Bruselas y en Madrid hayan resuelto su petición para obtener capacidad de veto en el seno de Digital+, la plataforma de televisión de pago del grupo Prisa en la que los italianos controlan el 22% de las acciones desde hace casi año y medio. Prisa necesita el visto bueno de Mediaset si quisiera vender ese paquete de acciones, ya que los italianos tienen pignorada esa participación como garantía de una futura recuperación del citado derecho de veto sobre las decisiones clave en la plataforma satelital.
Si Mediaset no lograra ese derecho de veto estaría facultado para deshacer la fusión Telecinco-Cuatro, operación que le permitió a Prisa hacerse con ese 17% de Mediaset al aportar su cadena televisiva. El grupo de medios italiano tuvo que renunciar en diciembre de 2010 a ese derecho como exigencia de la Comisión Nacional de la Competencia para autorizar la fusión de las dos cadenas en abierto.
Mediaset ya ha realizado la petición formal para recuperar ese poder ante la dirección general de la Competencia de la Comisión Europea, que previsiblemente trasladará el asunto a las autoridades nacionales. El propio consejero delegado de Mediaset España, Paolo Vasile, estima que los trámites habituales en este tipo de procesos se extenderán hasta después del verano y se muestra confiado en que esta vez las autoridades les permitan ejercer ese derecho de veto sobre las decisiones más relevantes en el seno de la plataforma satelital.
Mientras se sustancia el proceso administrativo, los italianos siguen teniendo bloqueadas las acciones de Prisa en su capital, cuyo precio de mercado es de 235 millones de euros. Una cifra que se ha reducido drásticamente en lo que va de año. En concreto, desde enero hasta hoy, Mediaset se ha dejado en Bolsa el 20% de su valor.
Esta decepcionante evolución bursátil es la que lleva a la dirección de Mediaset a poner en cuestión el funcionamiento de los mercados. Giuseppe Tringali, el otro consejero delegado de Mediaset España y responsable de la división publicitaria, afirmaba ayer en el Foro de la Nueva Comunicación que la marcha de la bolsa tiene poco que ver con los resultados de las empresas por culpa de la especulación.
Para Tringali, cotizar en los mercados obliga a las empresas a explicar sus resultados y a gestionar la compañía de forma ética, pero en momentos como estos, la especulación y la distancia entre los esfuerzos que hacen las empresas y sus resultados en bolsa son algo muy negativo. Esto es un drama, pero es así. Si fuera por mí, -añadió- bloquearía la bolsa un año y daría la oportunidad a las empresas de reinvertir o capitalizar sus beneficios en vez de dar dividendos.
Opción bloqueada
Prisa no puede por tanto disponer de momento de esos títulos para una eventual venta que le permitiera reducir a corto plazo y de forma sustancial su elevada deuda, tal y como hubiera deseado la banca acreedora del grupo y los propios gestores. La empresa que dirige Juan Luis Cebrián reconoció a comienzos de este año su interés por vender esos títulos por tratarse de un activo menos estratégico que otros y pese a que le están reportando un dividendo notable.
La desinversión podría reportarle fondos para recortar esa carga financiera, que asciende a 3.500 millones de euros, en un momento de graves dificultades para el sector de medios en general y para Prisa en particular. Los resultados del primer trimestre confirman la dificulta del momento para la entidad, que cerró con pérdidas de ocho millones de euros, derivadas precisamente de los costes financieros y las cargas fiscales. Vista la imposibilidad de vender las acciones de Mediaset a corto plazo, las entidades financieras de Prisa condicionaron un mayor aplazamiento de los créditos del grupo a esa hipotética enajenación.
De hecho, el acuerdo de refinanciación que cerró a final de año con todos sus bancos supuso una prórroga por dos y tres años de los distintos préstamos vigentes que podrá ser prolongada varios meses si se producen ciertos hitos, como la citada venta de ese 17% de Mediaset, de otros activos o la emisión de bonos.