La empresa resultante partiría de cero en cuanto a su situación financiera y se nutriría con el contrato-programa que deberán aprobar las Cortes.
El avance en el nuevo modelo de la radiotelevisión pública valenciana va cobrando forma. La vicepresidenta del Consell, Paula Sánchez de León, se dirigió el pasado jueves a los grupos parlamentarios en las Cortes para pedirles celeridad, antes de Navidad en cualquier caso, en el diálogo para definir el nuevo ente y la tramitación posterior de la reforma de la desfasada Ley de Creación.
La actual estructura de Radiotelevisión Valenciana está integrada por tres empresas: el denominado ente RTVV (donde está enclavado el Consejo de Administración y el cuadro directivo), la Televisión Valenciana y Ràdio 9. Este conglomerado dejará paso cuando sea aprobada la nueva ley a una sola empresa que aglutinará todos los servicios radiotelevisivos y directivos. Esta nueva estructura nacerá «limpia» de deudas y se nutrirá del contrato-programa que resulte de su aprobación en las Cortes y que tendrá una validez de tres años. Pasado ese periodo, y adaptándose a la nueva coyuntura económica, las aportaciones de la Generalitat podrán incrementarse o reducirse permitiendo una clara planificación de los objetivos del ente autonómico.
La actual deuda de RTVV se eleva 1.200 millones de euros y tiene dos vertientes. La principal es la denominada «deuda histórica» que supone 1.099 millones de euros y que es la acumulada desde su creación derivada de la ampliación de su plantilla y la adquisición de derechos televisivos de diferentes eventos desde la época del presidente autonómico socialista Joan Lerma hasta la actualidad. La otra parte es la correspondiente al pago a proveedores que se ha dificultado en los dos últimos años y que asciende a 100 millones de euros.
La Generalitat ya tiene prevista la asunción de esa deuda (que es realmente suya porque los ingresos de RTVV provienen de la propia administración autonómica y, en menor medida, de la publicidad, en unas condiciones de difícil competencia con las cadenas privadas).
El Ejecutivo valenciano que preside Alberto Fabra ya tiene establecido un calendario de pagos para poder amortizar esta deuda a lo largo de los próximos años. La eliminación de esta pesada «mochila» beneficiará a la nueva RTVV, que podrá perfilar con la certidumbre de contrato-programa unos objetivos perfectamente definidos y que supondrán la apuesta por unos contenidos donde primará la producción propia y, si la coyuntura lo permite, pujar por los derechos de eventos de interés general como se ha venido realizando durante las últimas décadas. En cuanto a los ajustes necesarios para el funcionamiento de la nueva estructura, habrá una remodelación de la actual plantilla que resulta ineludible, como ya sucede en el resto de fundaciones y empresas públicas.
Corporación empresarial
Esta cuestión debe quedar resuelta en el primer semestre de 2012, periodo en el que también va a quedar constituida la Corporación Empresarial Pública de la Generalitat que diseñará el mapa de empresas, entes y fundaciones públicas para recortar 400 millones el presupuesto. RTVV, Cacsa y la Agencia Valenciana de Turismo tendrán su propio plan de viabilidad.