El cuento de la criada
En un futuro distópico, no muy lejano en el tiempo, la tasa de natalidad del mundo se desploma como resultado de las infecciones de transmisión sexual y de la contaminación ambiental. En ese caos, el gobierno teocrático, totalitario y fundamentalista religioso de la «República de Gilead» crea nuevas reglas para un nuevo Estados Unidos tras la guerra civil.
La sociedad está organizada con un jerárquico fanatismo religioso y nuevas castas. En ella, las mujeres son subyugadas; por ley no tienen derecho a trabajar, a leer, a escribir o a controlar dinero o propiedades. La infertilidad mundial ha llevado al reclutamiento de las pocas mujeres fértiles que quedan en Gilead, las llamadas criadas de acuerdo con una «interpretación extremista» de un versículo de la Biblia. Cada criada es entrenada, corregida y educada para luego asignarla a los hogares de los líderes políticos, donde pierden su nombre adoptando uno nuevo formado por el nombre del comandante asignado con el prefijo «De», forzándolas a una violación ritualizada por sus amos para quedar embarazadas y darles hijos a las élites familiares.