«En Portada» ha viajado a Estambul para arrojar luz sobre las numerosas incógnitas de un asesinato que conmocionó al mundo, el del periodista Jamal Khashoggi, que sigue impune. El programa ha entrevistado al círculo más cercano del periodista y a la relatora especial de la ONU, Agnès Callamard, que ha investigado el crimen y accedido a las escuchas de la inteligencia turca. «En nombre de Khashoggi». Estreno el miércoles 3 de febrero, a las 23:45 horas, en La 2.
Jamal Khashoggi fue al Consulado saudí en Estambul a recoger un documento que necesitaba para casarse. Aquel 2 de octubre de 2018 fue la última vez que se le vio con vida. Un equipo de En Portada ha viajado a Estambul para arrojar luz sobre sobre este asesinato
Este crimen atroz cambió la vida de Hatice Cengiz, que estaba a punto de casarse con el periodista saudí. Desde entonces, no ha dejado de luchar para que se haga justicia. Con ella, En Portada se adentra en la faceta más personal de Khashoggi. Con amigos cercanos y compañeros de profesión, ahonda en el trabajo del periodista, próximo a la monarquía saudí pero autoexiliado en Estados Unidos desde 2017 y crítico con el príncipe heredero, Mohamed Bin Salman.
La relatora especial de la ONU para ejecuciones extrajudiciales, Agnès Callamard, no tiene duda de que fue un asesinato premeditado y planificado. El régimen saudí negó cualquier implicación, pero Callamard ha tenido acceso a las conversaciones mantenidas en el Consulado saudí por el escuadrón de la muerte, grabadas por los servicios secretos turcos. Sin miedo a llamar a los responsables por su nombre, Callamard ayuda a desgranar las claves de este crimen, del que responsabiliza al Estado saudí.
Arabia Saudí celebró un juicio secreto, que los investigadores tildan de farsa, a puerta cerrada y que no persiguió a quienes dieron la orden de matar al periodista. Turquía está juzgando in absentia a los presuntos responsables del asesinato. En Portada ha entrevistado a tres de las personas que han testificado en él.
A pesar de todos los indicios, la comunidad internacional apenas ha establecido sanciones contra Arabia Saudí. No hay duda de que el asesinato de Khashoggi pretendía silenciar una voz crítica, que denunciaba precisamente la capacidad represora de Arabia Saudí desde que Mohamed Bin Salman se convirtió en príncipe heredero.