Televisión analógica

Televisión analógica terrestre: la televisión que hubo desde el comienzo hasta abril de 2010

Desde el inicio de las emisiones de televisión se emplearon señales analógicas bajo el sistema PAL (Phase Alternating Line) a través del aire para la transmisión de los programas. Este sistema se basaba en la inversión en fase de la señal de crominancia, que es ajustada tras la recepción de la señal al corregir los errores de fase que se suelen producir en las emisiones de televisión.

La relación de aspecto en el sistema analógico PAL era 4:3, ofrecía 625 líneas, aunque tan sólo 576 trabajaban de manera activa para la emisión de la imagen. Respecto a columnas, ofrecía un total de 768, aunque tan sólo 720 eran utilizadas de manera activa para la imagen.

El sistema PAL ofrecía una frecuencia de campo de 50 Hz, mientras que la frecuencia de cuadro (compuesto por dos campos entrelazados) es de 25 Hz, lo que se traduce en que el sistema PAL ofrecía 25 imágenes por segundo. Cuenta con varias normas, aunque en España tan sólo estuvieron reguladas dos: la B y la G.

Los errores de transmisión se producían debido a que el aire no es un medio óptimo para la radiodifusión, puesto que es fácil que surjan interferencias entre centros emisores cercanos. Además, si nos situamos a una gran distancia de un repetidor de televisión, las señales mostraban una pobre calidad de imagen al llegarnos seriamente atenuadas, con efecto "nieve" o molestas rayas.

No sólo en regiones aisladas había problemas de recepción, también en grandes ciudades podía haber dificultades si teníamos cerca edificios altos que afectaran a nuestra "visibilidad" de la señal. Esto puede producir el molesto efecto de doble imagen o que haya canales que no veamos en condiciones mínimas de calidad.

Todas las situaciones expuestas anteriormente hacían que la señal que nos llegaba hasta nuestro televisor fuera diferente de la que en un primer momento emitió el centro emisor. Estas modificaciones de la señal siempre tenían un efecto negativo sobre la calidad de imagen y sonido que finalmente recibíamos.


Señal original
 

Señal con interferencias ("ruido")
 

Señal atenuada
 

 

En óptimas condiciones las señales analógicas eran capaces de ofrecer una calidad de imagen y sonido totalmente fieles a la emisión original. Sin embargo, alcanzar estas condiciones ideales era extremadamente complicado en muchos casos, debido a cuestiones orográficas y a la saturación del espectro radioeléctrico. Cuando se daban situaciones críticas, comunes en pueblos aislados o regiones de compleja orografía la pérdida de calidad técnica se hacía patente en múltiples formas: la nieve y la doble imagen eran las más comunes.

Las señales analógicas no contaban con ningún mecanismo para protegerse de cualquier tipo de fenómeno que pueda modificarlas y deteriorarlas. Por tanto, una vez que las señales analógicas se veían afectadas por algún factor indeseado, los telespectadores notaban serias deficiencias en el servicio de televisión.

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