Entre 2000 y 2010 se vive en España una época de transición entre dos sistemas, el analógico y el digital, que ofrecen para un mismo fin diferentes características. La balanza se decanta por el que más posibilidades ofrece, el digital.
La TDT llega no sólo para quedarse, sino para sustituir a la TV analógica tradicional, ya que aporta numerosas ventajas tanto para el telespectador (mayor calidad de imagen y sonido, mayor número de canales, guía electrónica, ..) como para los operadores (nuevas formas de explotación del mercado, nuevos targets de audiencia, ...).
Todo ello ha justificado un cambio tecnológico nada sencillo que está teniendo lugar de manera sostenible y progresiva, con la puesta en marcha de nuevos canales y servicios y el apagado planificado de señales analógicas de manera gradual.
En abril de 2010 no habrá opción: el paso a la tecnología digital es obligado, será entonces cuando muera definitivamente en España la televisión analógica..