El triunfo de series como Mad Men, Damages o Californication en la última entrega de los prestigiosos Globos de Oro en la categoría de televisión, han vuelto a poner de relieve una realidad que lleva asomando desde hace varios años, la pujanza que cada vez más tienen las cadenas de televisión por cable en la industria de Hollywood, mediante su apuesta por algunas de las series más aclamadas y premiadas del momento, producciones de gran calidad que nada tienen que envidiar al mejor cine de Hollywood.

El ambicioso y elegante mundo de la publicidad es el telón de fondo del último gran éxito de la televisión por cable americana, la serie Mad Men, la primera incursión en la ficción propia del canal AMC (American Movie Classic), y que se convirtió en la gran triunfadora de los recientes Globos de Oro, al lograr dos galardones, a la Mejor Serie Dramática del año y al Mejor Actor Dramático, Jon Hamm. Ambientada en una importante agencia de publicidad de Nueva York, Mad Men nos presenta las vidas de unos hombres y mujeres sin piedad y muy competitivos que trabajan en un mundo guiado por el ego y el amor propio de sus protagonistas, acostumbrados a hacer un arte de la venta mientras sus vidas privadas quedan bastante apartadas de sus prioridades.
Mad Men, a la que muchos han intentado ya comparar con Los Soprano refleja de forma auténtica y realista los roles de hombres y mujeres en esta época, mientras exploran la verdadera naturaleza humana bajo la fachada de los valores familiares tradicionales de la década de los sesenta, y seguramente aquí está su gran baza, en su gran realismo, sus magníficos guiones y unas brillantes interpretaciones. Rechazada en su momento tanto por la HBO como por Showtime, Mad Men, creada por Matthew Weiner (Los Soprano), tendrá continuidad en 2008 con una segunda temporada y en España se estrenará próximamente gracias a Canal Plus, precisamente un canal que en los últimos años parece haberse inclinado por las series del cable a la hora de configurar su oferta de series americanas.
También de la mano de Canal Plus llegará muy pronto a España Daños y Perjuicios (Damages), una arriesgada e innovadora producción del canal FX, protagonizada por la veterana actriz Glenn Close, que obtuvo su propia serie después de participar en la sexta temporada de The Shield, y cuyo magnífico trabajo ha sido recompensado con el Globo de Oro a la Mejor Actriz Dramática del año que acaba de terminar. Damages es una serie que da una nueva vuelta de tuerca a las series de abogados, mostrando en su primera y de momento única temporada (aunque ya hay encargadas dos más), el trabajo de Patty Hewes (Close), una exitosa, carismática e implacable abogada encargada de casos de gran importancia y alto nivel, lo que frecuentemente le lleva a ser objeto de temor y envidias en un negocio que se ha demostrado brutal en muchas ocasiones y en donde predominan las traiciones y las puñaladas por la espalda.

En su labor profesional se muestra decidida a proteger a las personas más desfavorecidas de los intereses corruptos que les están machacando, pero para hacerlo no duda en utilizar maneras que pueden llegar a ser crueles, sádicas e incluso maquiavélicas. Un apasionante “thriller” judicial que te engancha desde el primer episodio y que tiene el aliciente añadido de recuperar para la televisión al actor Ted Danson (Cheers), que probablemente firma en esta serie el mejor papel de su carrera.
Cinco años después del final de Expediente X, el actor David Duchovny ha logrado sacarse de encima el “lastre” de haber sido el famoso agente Mulder en la popular serie de Chris Carter, y ha sido gracias a las andanzas de un atrevido, depravado y sinvergüenza escritor en la comedia Californication, que ofrece desde el pasado verano la cadena Showtime, y por el que ha logrado el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia hace tan sólo unos días. Californication, estrenada en España hace muy poco por la cadena FOX, ha supuesto un verdadero soplo de aire fresco en un género, la comedia, que salvo honrosas excepciones no pasa por su mejor momento en Estados Unidos, y se centra en un escritor que se esfuerza por conjugar su carrera profesional, su relación con su hija y su ex-novia. Una mezcla de comedia y drama que bucea en su apetito por las mujeres atractivas y su obsesión con las drogas, vicios que interfieren con su vida profesional y personal.

FOX también emitirá muy pronto el regreso a la televisión de Courteney Cox, que después de triunfar durante diez temporadas en Friends, optó para su nueva andadura televisiva por una producción mucho más arriesgada que la mencionada comedia de la NBC, la serie de la FX Dirt, en la que la actriz da vida a una aguerrida editora a cargo de dos revistas sensacionalistas. Sus éxitos son inigualables, pero sus métodos profesionales la han convertido en una de las mujeres más odiadas en el lujoso y ambicioso mundo de Hollywood, exponiendo los aspectos más secretos de las celebridades, y a menudo condicionando su propio destino. Sobre todo, por su dedicación casi obsesiva en descubrir la verdad de los famosos, por razones que incluso a ella misma se le escapan, y sobre todo, impidiendo que nada ni nadie le aparte de sus objetivos.
Dos series que ejemplifican a la perfección detalles que hacen únicas a las series del cable con respecto a las series de las cadenas generalistas, son dos de los últimos éxitos de la cadena Showtime, Dexter y Los Tudor, dos producciones en donde la violencia, la sangre o el sexo tienen un papel destacado. Dicho así parece que estamos hablando de series deplorables, pero lo cierto es que la realidad es justo la contraria y se trata de dos claros exponentes de la pujanza del cable en la ficción americana.
Después de protagonizar durante años una de las series que dio inicio al “boom” de las series de culto en las cadenas por cable, A dos metros bajo tierra, el actor Michael C. Hall vuelve a protagonizar una producción para las “grandes minorías”, Dexter que en tan sólo dos años se ha convertido en el mayor éxito en la historia del canal Showtime, pese a su crudeza, su realismo y su violencia explícita. Esta serie, que en España nos trae FOX, narra la historia de Dexter, un joven que cuando era niño, fue maltratado y abandonado por sus padres, y ahora es un exitoso e importante forense patológico... pero bajo su carismática personalidad, se esconde una terrible verdad. Dexter ha canalizado sus innatas necesidades homicidas en una segunda profesión que guarda celosamente en secreto: buscar, dar caza y asesinar brutalmente a despiadados criminales que han conseguido evitar caer en las garras de la ley.

Por su parte, Canal Plus es el encargado de emitir en nuestro país, Los Tudor, una magistral serie de época que toma el testigo de la cancelada Roma, evitando convertirse en el típico drama costumbrista, optando por una mirada mucho más escandalosa a los tumultuosos años jóvenes del rey Enrique VIII, interpretado por el actor irlandés Jonathan Rhys Meyers. La serie, que ya ha sido renovada para una segunda temporada, revela la historia jamás contada del joven, poderoso, y seductor tirano, cuyo reinado estuvo marcado por la traición, el odio y la intriga. Enérgico y apasionado por su país y por las mujeres, la obsesión de Enrique con asegurar su legado, le llevó a decapitar a amigos y enemigos, declarar a guerra a numerosas regiones e incluso desafiar a la todopoderosa Iglesia Católica de Inglaterra, cambiando para siempre el signo religioso del Imperio Británico.
Probablemente, el canal de pago HBO afronte en estos momentos una de las situaciones más difíciles de su historia en cuanto a producción propia se refiere, ya que tras el final de series que han marcado época en la televisión por cable como A dos metros bajo tierra, Sexo en Nueva York y especialmente Los Soprano se enfrenta a un futuro incierto, a una competencia mucho más dura y a audiencias sensiblemente menores en sus últimos estrenos. En España, ambos se verán en TNT, pero a pesar de las buenas críticas que han cosechado, y haber sido renovadas para una segunda temporada, ni la original y divertida comedia Flight of the Conchords, sobre las tribulaciones de un grupo de músicos, ni la arriesgada y provocadora Tell Me You Love, que cuenta la vida sexual de tres parejas, han logrado repetir los éxitos pasados del canal y pese a su gran calidad han pasado sin pena ni gloria en su primera temporada.
La HBO se mantiene a flote gracias a los resultados de series veteranas como Big Love o El Séquito, aunque la cuarta temporada de ésta haya resultado un tanto repetitiva en sus tramas y decepcionante en cuanto a su planteamiento, y los directivos del canal tienen sus esperanzas depositadas en los futuros estrenos, especialmente en el humor negro que tanto caracteriza a Allan Ball (A dos metros bajo tierra) de True Blood, que nos introducirá en la vida de un pueblo de Louisiana en donde conviven pacíficamente humanos y vampiros.
Si sólo nos quedáramos en lo anteriormente mencionado, parecería que todas las series del cable son ejemplo del buen hacer de la industria americana y nada más lejos de la realidad. Al igual que en el resto de cadenas (aunque ciertamente en menor grado que los canales generalistas), las cadenas por cable estrenan series que no logran situarse al nivel de las demás series originales de este sector audiovisual. Ese ha sido el caso este año de Burn Notice, que pese a haber logrado un buen resultado de audiencia en USA Network el pasado verano y tener un buen planteamiento inicial, un espía que debe reconstruir su vida al ser despedido por su agencia, no ha pasado de ser un entretenimiento estival dirigido al público juvenil, perdiendo la frescura y el ingenio que demostró en sus primeros episodios.
A pesar de estar protagonizadas por actrices conocidas, Saving Grace (TNT), la historia de una detective a la que da vida Holly Hunter que recibe una segunda oportunidad en la vida para ayudar a los demás, y State of Mind (Lifetime) con Lily Taylor como una terapeuta matrimonial con una grave crisis sentimental, parecen claros ejemplos de actrices sin papeles importantes en cine que buscan refugio en la televisión, sin fijarse demasiado en lo que van a protagonizar. Tampoco han triunfado en Sci-Fi Channel, la soporífera adaptación de Flash Gordon o Painkiller Jane, una serie que prometía más acción y entretenimiento de lo que finalmente resultó ser; la nueva serie de David Milch (Deadwood) ambientada en el mundo del surf y emitida por HBO, John From Cincinnati, una absurda y paranoica serie juvenil; o Heartland, también de la cadena TNT con la que Treat Williams quiso repetir el éxito de Everwood con un personaje similar, pero se quedó en un intento falto de ritmo, repetitivo y absurdo.