Si por algo se caracterizó la pasada edición de los Oscar, fue por el triunfo incontestable del cine europeo, acentuado por el hecho de que todos los premios de interpretación fueron para actores con pasaporte de algún país del Viejo Continente. Esta situación fue interpretada por muchos como un claro síntoma de la falta de ideas que asola Hollywood en los últimos años, en los que ha abusado de secuelas de películas de éxito y remakes de películas propias y extranjeras. Ahora, esta situación, agravada evidentemente por la pasada huelga de guionistas que paralizó la industria audiovisual durante más de tres meses, parece haber llegado a la televisión, ya que cada vez son más el número de proyectos aprobados por las grandes cadenas americanas que nacen de adaptaciones de series de éxito en países de medio mundo.

Con la temporada de pilotos truncada durante más de tres meses por una huelga de guionistas que parecía no tener fin, las cadenas de televisión americanas decidieron cubrirse las espaldas y buscar en mercados extranjeros la forma de cubrir su programación para la próxima temporada, ante la posibilidad de carecer entonces de suficiente volumen de producción para soportar los cientos de horas de series de ficción que emiten cada semana. Esa circunstancia ha provocado que una gran parte de los pilotos que se preparan para los próximos meses, sean adaptaciones de series de éxito en otros países e incluso se compren los derechos de emisión de esas series, preferiblemente de habla inglesa, para emitirlas tal cual en alguno de los canales americanos, aunque como muchos analistas apuntan con acierto, es posible que el paro de guionistas haya incidido en una mayor atención a mercados extranjeros, pero ésta es una tendencia que se repite sistemáticamente en los últimos años.
De hecho, además de la emisión de La Oficina o Ugly Betty, el año pasado hasta ocho pilotos estaban basados en formatos extranjeros, un número que ha sido rebasado con creces este año. "Creo que la huelga ha tenido mucho que ver con esta situación", ha reconocido en una reciente entrevista concedida a la publicación The Hollywood Reporter, Dana Walden, ejecutiva de 20th Century Fox TV, compañía que precisamente se encarga de la adaptación de algunas de estas series. "Hubo demasiado tiempo en el que en este negocio, nadie estaba seguro de si íbamos a volver a tiempo para salvar la próxima temporada, y las cadenas empezaron a sondear otros mercados para poder ofrecer a sus espectadores algo diferente a repeticiones de sus series de éxito o nuevas ediciones de sus respectivos realitys".
Debido a este creciente apetito de las cadenas de televisión americanas por series y proyectos importados de otros países, la adquisición de formatos ajenos se ha convertido en un gran negocio en Hollywood. Todas las agencias de talentos y productoras importantes del panorama audiovisual estadounidense han comenzado a contratar agentes en gran parte de los principales mercados del mundo con órdenes de seleccionar todo proyecto que pueda ser prometedor para su posible traslado a Estados Unidos, y como resultado de este cambio de política, muchos productores americanos se han lanzado a la puja por los derechos de muchas de esas series, una competición que se intensifica una vez que esos formatos llegan al mercado americano, ya que suelen ser muy codiciados por los bajos costes de producción que tienen en comparación con las producciones americanas.
"Las cadenas se muestran entusiasmadas con poder producir series que son igual que emocionantes e intrigantes pero a un precio más razonable", afirma un portavoz de Warner Bros. TV. "Suelen ser producciones que cuentan con grandes historias, con personajes fantásticos, pero que no tienen persecuciones espectaculares en coches que terminan destrozados y 85 escenas rodadas en exteriores", circunstancias todas ellas que siguen las reglas no escritas de las producciones europeas, confiar más en las historias que se cuentan que en grandes presupuestos, una política que ha demostrado ser muy atractiva para los grandes estudios americanos, que centran sus esfuerzos estos días en reducir costes de producción debido a las pérdidas económicas que ha provocado la huelga de guionistas.

Sin duda, animados por la coincidencia idiomática con el Reino Unido, las cadenas y estudios americanos han encontrado en el mercado británico una auténtica fuente de inspiración para dotar de originalidad y frescura sus propuestas para la próxima temporada, apostando principalmente por la adaptación de series que han demostrado su potencial creativo y artístico durante su emisión en sus cadenas de origen. Es el caso, por ejemplo, de la cadena ABC que ha encargado a 20th Century Fox Television la producción de la versión americana de Life on Mars, una exitosa serie de la BBC que adaptará el prolífico David E. Kelley (El abogado), y que narra las aventuras de un peculiar detective del siglo XXI (Jason O'Mara, Proyecto Justicia) que tras sufrir un accidente de coche, termina misteriosamente trabajando como policía en la década de los 70.
Por su parte, CBS ha decidido apostar junto con ABC Studios por la adaptacion de Ny-Lon, una serie del Channel 4 británico, sobre una dependienta de una tienda de discos y un broker inglés que, después de un afortunado encuentro en Londres, se embarcan en un romance intercontinental, Eleventh Hour, una producción del canal ITV que versionará Warner Bros. Television de la mano del "Rey Midas" de la televisión americana, el productor Jerry Bruckheimer, y que gira en torno a un asesor científico del gobierno (Rufuss Sewell, La bendición), que junto con su guardaespaldas femenina, salva a la gente de los peores abusos de la ciencia, y la comedia Worst Week, basada en la serie The Worst Week Of My Life de la BBC, y que trata sobre una joven pareja que tiene que afrontar su nueva relación con sus futuras familias políticas.
También FOX ha puesto sus miras en producciones británicas y ha encargado a Warner Bros. Television y al productor McG (O.C.) la adaptación de una comedia de la cadena Channel 4, Spaced que cuenta las andanzas de un hombre y una mujer que fingen ser un matrimonio para alquilar un barato apartamento, mientras que el casi desconocido estudio Media Rights Capital será el encargado de rodar la versión americana de la comedia Outnumbered, emitida desde el año 2007 por la BBC y que nos muestra a una familia que se esfuerza en criar a sus tres hijos que resultan ser hiperactivos y muy inteligentes, y por último, prepara Don't Bring Frank, un proyecto que recupera una comedia de la cadena pública británica en la década de los 70, titulada Some Mothers Do 'Ave 'Em, sobre un hombre que parece estar siempre rodeado del desastre.

Recuperando la esencia de la original comedia británica que Channel 4 emitió entre 1995 y 1997, la NBC ha encargado la adaptación de Father Ted, una producción que seguirá las aventuras de tres pintorescos sacerdotes destinado a una remota isla americana, y ya dado luz verde al rodaje de trece episodios de Robinson Crusoe, un ambicioso remake de la famosa novela de Daniel Defoe sobre un náufrago en una isla desierta y que está producido por NBC Universal en colaboración con un grupo de importantes inversores británicos.
Tradicionalmente, la televisión canadiense se ha nutrido de la ficción estadounidense para llenar la programación de sus principales cadenas, en la mayoría de los casos compartiendo la emisión simultánea de estas producciones con sus respectivas cadenas de origen en Estados Unidos. Pero poco a poco, las series canadienses han empezado a hacer el camino inverso y lo que antes parecía estar marginado a cadenas por cable de corte minoritario como la serie Falcon Beach en ABC Family, empieza a ser una realidad también en las cadenas generalistas, como demuestra el hecho de que la cadena CBS haya encargado trece episodios de Flashpoint, una serie canadiense producida por la cadena CTV en colaboración con Pink Sky Entertainment, sobre un grupo de policías que luchan contrarreloj para resolver casos de secuestros, terrorismo o incluso suicidios juveniles, o que la NBC haya hecho lo propio con The Listener, una producción también de CTV y el estudio Shaftesbury Films, que cuenta la historia de un joven (Craig Olejnik, Runaway) que puede leer los pensamientos de las personas y actuar sobre ellos.
"Buscamos material que haya pasado ya por un largo proceso de trabajo, ya sea guiones bien desarrollados o series que ya han sido emitidas, para poder tener algo que puedas tocar, ver, sentir y empezar a trabajar desde cero", afirma un directivo de NBC Universal. "Ser capaz de enseñarle a una cadena la serie completa en lugar de un único piloto, es un bonus a la hora de poder llegar a producir la serie, ya que es mucho más fiable que hacer el piloto para ellos y que intuyan la idea de que funciona". Esta visión explica por qué las cadenas americanas han empezado a fijarse no sólo en series extranjeras para una posible adaptación, sino encargar directamente la emisión de esas series tal cual han sido o serán producidas, como es el caso de estas dos producciones canadienses.

"Es como si hubiese una frontera cada vez mayor donde la gente se esfuerza por encontrar el último gran éxito en cualquier parte del mundo". Esa frase de Chris Coelen, directivo de Pangea, una de las pequeñas compañías que se dedican a adquirir los derechos de series extranjeras para realizar sus adaptaciones al mercado americano, resume a la perfección lo que está ocurriendo en Estados Unidos, en donde ya no sólo se recorren los mercados anglosajones, tradicionalmente de costumbres mucho más parecidas a las estadounidenses, sino que cualquier serie de éxito producida en cualquier país del mundo es susceptible de ser comprada y adaptada, buscando convertirla en un nuevo bombazo de audiencia en la televisión nortamericana, y paradójicamente volver a venderla a sus países de origen con el "sello yanqui" que las hace tan apetecibles para las televisiones internacionales.
Es el caso por ejemplo de Israel, que después de haber vendido a la HBO los derechos de la serie In Treatment, una producción diaria sobre un terapeuta y los pacientes a los que trata que está a punto de finalizar la emisión de su primera temporada, ha logrado que una de las grandes cadenas americanas, CBS, se haya fijado en uno de sus últimos éxitos para realizar la correspondiente adaptación. Se trata de la serie Mythological X, centrada en una mujer que, después de que un medium le diga que ya ha salido con el hombre con el que se suponía que tendría que casarse, revisita sus relaciones pasadas esperando encontrarle y que en su versión americana estará producida por 20th Century Fox Television.

En el caso de NBC, persiguiendo el éxito que ha logrado otra adaptación de un popular "culebrón" colombiano, los directivos del canal han dado luz verde a la adaptación de Sin Tetas No Hay Paraíso, que bajo el nombre traducido de Without Breasts There Is No Paradise prepara Gary Scott Thompson (Las Vegas) de la mano de NBC Universal, la historia de una joven que se ve arrastrada a un mundo de lujuria, poder y dinero por el amor que siente por un importante traficante de droga, y ha fijado también su mirada en una exitosa serie australiana, Kath & Kim, una comedia que gira en torno a una madre divorciada y su miserable hija (Selma Blair, Crueles intenciones), que viven juntas en los suburbios, una producción del canal ABC TV y que será también versionada por el estudio NBC Universal.
El canal propiedad de Disney, ABC, se fue un poco más lejos en busca de nuevas series, concretamente a Nueva Zelanda. Los responsables del canal han dado luz verde a la producción de Good Behavior, adaptación basada en Outrageous Fortune, una serie que está a punto de empezar su cuarta temporada en la cadena TV3, y que gira en torno a una familia de criminales que deciden cambiar de vida, después de que el padre de familia termine en la cárcel, y que en su versión americana estará producida por Rob Thomas (Veronica Mars), en el que es el tecer piloto en el que está trabajando esta primavera, después de la comedia Cupid, también para ABC, y la nueva versión de Sensación de vivir para The CW.

Aunque siempre se habla de los canales por cable como el paradigma de las series de calidad y las ideas arriesgadas e innovadoras, esta fiebre por las producciones extranjeras ha llegado también a estas cadenas, pese a que principalmente se limiten tan sólo a emitir estas series de la forma en que han sido rodadas y pensadas en sus respectivos países de origen. Eso ha pasado sobre todo con Sci-Fi Channel, que después de haber estrenado en Estados Unidos, la producción inglesa Doctor Who y posteriormente su "spin-off" Torchwood, hará lo propio próximamente con el segundo "spin-off" de Doctor Who, The Sarah Jane Adventures, una serie de la BBC que narra las aventuras de una atractiva periodista de investigación, o con Showtime, que emitirá este verano, Secret Diary of a Call Girl, una comedia producida por la cadena británica ITV2 que gira en torno a una joven que lleva una doble vida, secretaria de día y chica de compañía de noche, y de la que Robert Greenblatt, presidente de Showtime consideró inicialmente adquirir sus derechos y hacer una adaptación con actores americanos, algo que descartó finalmente, afirmando que la serie original era "fantástica".
Sin embargo, también hay casos en los que se compran estos derechos para realizar una adaptación local. Por ejemplo, la cadena por cable Lifetime y ABC Studios preparan Mile High, una serie originaria del canal inglés Sky One y emitida entre 2003 y 2005, que gira en torno a los trabajadores de una aerolínea, o la HBO, que en los últimos meses ha estrenado la adaptación de In Treatment, una serie israelí sobre la relación de un terapeuta con los pacientes que acuden a su consulta, mientras que actualmente en preparación está Suburban Shootout, una serie de la cadena inglesa Five sobre una mujer que abandona la ciudad buscando la tranquilidad de los suburbios, pero termina atrapada en la guerra entre grupos de amas de casa que pretenden controlar el barrio.