Hemeroteca visual:  Entrevista a David de Ramón

Entrevista a David de Ramón

La idea de entrevistar a David de Ramón surge tras ver las cortinillas de Canal+, un trabajo original en el que el sentido del humor, la ilustración y el cine iban un poco de la mano. El contacto con David de Ramón se produce enseguida, nos encontramos con una persona amable, entregado a su trabajo y enganchado especialmente a este trabajo para Canal+, al ser la primera vez que hacía algo de esta envergadura.
 

Era una aventura bastante rara, fuera de lo normal, ellos me planteaban hacer las ilustraciones conceptuales para proponérselas a quien tuviera que aprobar el proyecto. No había mucho presupuesto, así que me lo tomé como una especie de trabajo personal. Echamos la vista atrás, así surge, así nace, así se desarrolla el proyecto para Canal+, novedoso a más no poder para David de Ramón, una idea que abre nuevos horizontes en su carrera.


Realicé un book hace unos dos años y ha sido una herramienta perfecta, porque yo me muevo muy poco, la gestión comercial la tengo bastante abandonada, pero aún así no me ha faltado, afortunadamente, trabajo. Imagino que va también unido a trabajar en solitario, no puedes descuidar tu trabajo para hacer relaciones públicas. Pero sí, estuve moviendo el book, un amigo me ayudó y mi trabajo llegó al jefe de grafismo de Canal+, me hicieron saber que le había gustado mucho, que tenía interés y que si tenía bobina. Evidentemente no, porque nunca había hecho nada de animación, y se quedó ahí la cosa, que no estaba mal, porque era un reconocimiento de parte de alguien que ve muchas cosas de ese estilo. Al cabo de menos de un año me llamó: “conozco tu trabajo y quiero hacer unas cortinillas con tu estilo”. Mi pregunta era si con mi estilo o si sólo querían que hiciera bocetos. “No, a mí me gustaría que se parecieran a tu trabajo lo más posible”. El concepto era ‘Canal+ es el regalo de la Navidad’, en un entorno urbano, rural y en la estación espacial, eso es lo que quería mostrar. Me dijo que desarrollara el tema como creyera conveniente, si le parecía adecuado lo expondría y si le daban luz verde empezaríamos con el proyecto, y así fue. Efectivamente, a partir de ese momento es cuando comienza el laborioso proyecto que concluyó de manera tan positiva. Una vez encendida la luz verde del semáforo fueron surgiendo ideas y creándose situaciones cuya solución llegaba fácilmente, o al menos de un modo más rápido al imaginado a priori.
 

Se hizo esa serie de ilustraciones, les gustaron, pero yo les insis- tía mucho en que no había hecho animación nunca, porque ellos me decían que si esto seguía adelante querían que les hiciera el story board y la parte de los bocetos de personajes y de entornos. Yo puedo hacerlo todo, pero yo nunca he hecho un story, no es mi tema. Mi trabajo es muy elaborado, necesito un mínimo de dos o tres días para hacerlo, y un story es de mano muy suelta, al final me enrrollaría y no podría hacerlo, pero él decía que sí, que lo que le importaba fundamentalmente no era sólo mi punto de vista de la historia, ya que la historia salía de las cosas que yo había hecho, sino el planteamiento de los planos, el lay-out. Él quería que se alejaran, que fueran más de ilustración, o de cuento o de libro, lejanas de lo que suelen hacer en televisión. Aporté mi punto de vista, pero no era falsa modestia, iba con humildad porque yo no había hecho esto nunca, pero si él quería lo hacía, perfecto, me hacía mis composiciones como si hiciera una ilustración, componiéndola antes de empezar a trabajar. Empieza entonces una etapa nueva para David de Ramón, un proceso que habitualmente no seguía, unas pautas de trabajo cambiadas, que le costaron de inicio pero que al final acabó comprendiendo y realizando perfectamente.
 

Cada una de las tres cortinillas fueron para mí la mejor, porque la primera la hice con cierta timidez. A partir de lo que charlamos ellos prepararon un pequeño script y les pedí que me hicieran unas mínimas notas para el story y a partir de ahí las desarrollé. Ellos me daban 6 viñetas y luego alargaba lo que me parecía oportuno, claro yo no mido los tiempos, recuerdo que una de ellas eran 24 planos, la historia les encantó, pero en 30 segundos era complicado. Entonces hubo que hacer ajustes, pero bueno me iba entonando, y la última ya la ví redondita, en la última reunión nadie tuvo ni un inconveniente, los planos justos, todo bien. Al final lo que comenzó como un proyecto novedoso e ilusionante acabó de una forma brillante, provocando en David la sensación de que ese mundo no está tan lejos de sus posibilidades creativas y además le puede aportar mucho en el aspecto personal.
 

Mie planteas un tema y hago el resto. Ese es mi sueño: este es el tema, desarróllalo, fabuloso, tienes total libertad. A partir de ahí lo otro era como un premio, todos esos garabatos que hacía en el cuadernito para componer la ilustración final tenían valor por sí mismos, este es el todo y eso sirve. Era como desarrollar el mundillo que hay detrás de una ilustración. Todo el trabajo me llevó más o menos un mes.


No participé más porque nunca lo había hecho. Ahora te pica el gusanillo, ojalá tenga la oportunidad de hacer algo de animación y me pueda involucrar más, porque yo entregaba el trabajo y eso iba a Quirós Animación, que es el estudio que se ha encargado de todo el modelado y la animación. Ellos hacian toda la animación, y una vez hechos todos los modelos, se repasaban todos los planos de todas las secuencias, de todas las escenas, y la postproducción la hacían en Canal+: el montaje final, la sonorización, etc.
 

Soy un freak de la animación de toda la vida, me gustaba pero tenía miedo. Me lo veo todo pero saber contar una historia es distinto, tampoco he hecho cómic nunca. Siempre he ido a contar mi película de otra manera. Me lo he pasado muy bien, todo el trabajo gordo, el que no estoy acostumbrado a hacer, para mí ha sido el premio. 


 
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