“La vida de Manon”: juventud divino tesoro

lavidademanonA veces está bien alejarse de los fuegos de artificio, del espectáculo puro y duro y chocar frontalmente con la realidad. El cine francés que tanta comedia de baratillo (no siempre) es capaz de producir, también da rienda suelta a su capacidad de mostrar su realidad social, de hacer autocrítica sin ser autocomplaciente. En televisión nos llegan menos casos, pero uno que merece mucho lo pena y que ya puede verse en España de gracias a Filmin es “La vida de Manon”, miniserie francesa dirigida por Jean-Xavier de Lestrade.

Esta es la historia de Manon, una joven de 15 años que apuñala a su madre. Así de fuerte, sin anestesia comienza esta premiada miniserie francesa que en sus tres primeros episodios nos muestra los seis meses posteriores a este suceso. El ingreso de Manon en un centro de rehabilitación donde tendrá tendrá seis meses para demostrar si puede cambiar. Su continuación retoma la vida de la protagonista cinco años después, cuando ya fuera del centro de menores, trata de encontrar su sitio en la vida. Un viaje catártico desde la rebeldía adolescente hasta la juventud que busca su sitio en un mundo de adultos. Un viaje que no es agradable y que te produce sensaciones encontradas a lo largo de cada uno de los 6 episodios que conforman esta miniserie.

Manon se nos muestra como una joven perdida, la hija mayor de tres hermanos. Sin embargo, todo lo que sabemos de ella se nos presenta fuera de contexto. El apuñalamiento de la madre (una estupenda Marina Fois) ocurre al principio, sin darnos tiempo de situarnos ni de conocer nada sobre ella. Con el paso del tiempo Lestrade nos irá enseñando a través de la propia Manon (increíble el papelón de Alba Gia Bellugi), quien es esta joven que se ha rebelado contra todo y contra todos. Una joven que solo sabe expresarse a través de la violencia y como gracias sobre todo al cariño de una cocinera y al apoyo de un trabajador social, una profesora del centro y un abogado, sabrá encontrar al menos un camino que no la lleve a la autodestrucción.

“La vida de Manon” no es una serie fácil de ver, sobre todo en lo que podríamos llamar su primera temporada. Lestrade es capaz de mostrarnos una juventud a la que los adultos no entienden. Una juventud que solo es capaz de expresar sus sentimientos través de la violencia física o verbal. Una juventud que no escucha y que no quiere aprender. Y frente a ellos, unos adultos que creen que tienen la solución a sus problemas. Que comprenden que les pasa por la cabeza. Unos adultos que tienen que juzgar su comportamiento, su modo de ser y de pensar, muchas veces sin escuchar. En ese momento, “La vida de Manon” pone encima de la mesa una pregunta: ¿cuál es el objetivo de estos centros? ¿Enseñarles que otra vida es posible o simplemente castigarles por no seguir las reglas de la sociedad sin plantear alternativas?

lavidademanon2¿Hace más bien el cariño y la comprensión que el castigo y la represión? “La vida de Manon” te plantea la pregunta y aunque sea difícil y como espectador adulto te sientas en algún momento violentado por la actitud de las protagonistas, poco a poco se hace evidente que aquello de “la letra con sangre entra” no es un método educativo ni reformador eficaz. La figura de la profesora del centro que a través de la mitología griega enseña a estas jóvenes rebeldes a expresar sus sentimientos sin violencia, se engrandece frente a la del director del centro. Un burócrata que sigue las normas y que como adulto no ve más allá de las reglas y del patrón que hay que seguir sin mirar más allá. Dos métodos enfrentados, dos formas de entender su trabajo. Solo una forma de ayudar a unas jóvenes que a pesar de todo buscan la redención y que están llenas de culpa y remordimiento.

Cuando eres joven crees que lo sabes todo, que nadie te puede decir que hacer o que no. Eres el rey del mundo al que nada puede herir. O tal vez sí. Cuando tu mente es más frágil, más maleable, más influenciable ante cualquier estímulo. Hoy en día, en un mundo donde las redes sociales son la base de la (des)información y desahogo de varias generaciones que basan sus experiencias en la de otros. Que no viven su vida sino la de otros, a los que idolatran. La nueva religión. Tal vez no sea tan difícil enseñar otro camino. A veces los adultos nos olvidamos que también fuimos jóvenes, que también estuvimos (estamos) perdidos y que los caminos que nos depara la vida no siempre son todos rectos y sin obstáculos.

La vida de Manon” nos enseña el camino de superación de una joven de 15 años perdida, con un fuerte sentimiento de abandono que no confía en los adultos y que solo sabe expresarse a través de la violencia física y verbal. Será un camino lleno de esfuerzo y de lucha. No será un camino agradable tampoco para el espectador, pero si queréis algo diferente, algo alejado de lo que estamos acostumbrados en televisión, dadle una oportunidad a esta miniserie que ya está al completo disponible en Filmin.