“Happy!”: un alocado y divertidísimo ¿cuento? de Navidad

happy¿Qué puede tener de interesante una serie con un policía corrupto y alcohólico, un unicornio de color azul y un Santa Claus chalado? Pues lo tiene todo. Porque “Happy!” es esa serie que empiezas a ver por curiosidad, de la que no esperas mucho y de la que terminas con ganas de que no acabe nunca.

Pero ¿de qué va “Happy!”? Estrenada en España el pasado 26 de abril de la mano de Netlix, estamos ante la adaptación de la novela gráfica del mismo nombre escrita por Grant Morrison y dibujada por Darick Robertson. La serie sigue a Nick Sax (un estupendo Chris Meloni), un ex policía corrupto, borracho y adicto que malvive como sicario a sueldo. Sin ningún objetivo en la vida, salvo el de pillar una buena cogorza y buen colocon (el orden es indiferente) que no le deje pensar ni sentir. Su vida da un giro de 180ª cuando tras finalizar de mala manera un encargo, conoce a un unicornio alado de color azul llamado Happy. Si, habéis leído bien. Este personaje alado es el amigo imaginario de una niña (su identidad mejor dejarla en suspenso) que ha sido secuestrada por un siniestro Papa Noel, con más traumas que el mismísimo Freddy Krueger. Y ¿su objetivo buscando a Nick?: que le ayude a salvarla. A partir de aquí, el despiporre.

Básicamente porque “Happy!” se convierte en una gymkana navideña llena de violencia, sexo, mafiosos, psicópatas bajo la fachada de estrellas infantiles, asesinos sin escrúpulos y niños crueles. Todo un ponche navideño que contiene alguna secuencia que te hacen preguntarte si los guionistas de la serie se han colocado con el protagonista. Pero eso es lo genial de “Happy!”. Que quieres más. Más locura, más acción, más verborrea psicotronica, más priva y más unicornios azules. ¡Ups! Se me está yendo esto…de las manos. ¿Por dónde iba? Ah, si. Como iba diciendo. “Happy”, es un viaje a los infiernos de la Navidad menos acogedora que os podáis imaginar. Incluso Jack Skeleton saldría huyendo si se diera de bruces con ella. Impregnada de un humor negrísimo, con diálogos que sacarían los colores al más atrevido y una violencia apabullante, “Happy!” nos lleva a una Navidad que ni John Mclane podría salvar.

Pero para eso está Nick Sax, al que da vida (y de qué forma) Christopher Meloni (al que los más seriefilos recordaran por otras series como Oz o Ley y Orden: UVE) que esta que se sale en el papel protagonista. Hace suyo a Nick Sax, una especie de hipervitaminado John Mclane. Un expolicía amargado, alcohólico, con problemas de corazón (en todos los sentidos) que terminó asqueado de todo lo malo que vio siendo policía. Convertido ahora en un sicario por dinero, el actor despliega un excelente trabajo, no solo físico sino emocional a lo largo de los ocho episodios que conforman la primera temporada de la serie. Y es que el personaje de Nick Sax es deslenguado, brutal, ¿insensible?, soez, canalla y con un carisma (a pesar de su aspecto) que llena el sólo a pantalla.

happy2¿Os parece poco? Porque hay más. A lo largo de los ocho episodios de está primer temporada de “Happy!” nos cruzaremos con un mafioso con problemas de ego y con muy mala leche; conoceremos a un Papa Noel de pesadilla que se dedica a secuestrar niños y al que ni el Doctor Lecter podría diagnosticar; ¿disfrutaremos? (no sé si es la palabra adecuada) de la presencia de un sicario psicópata que no cejará en su empeño de torturar y matar a Nick (el orden no altera el producto); incluso asistiremos a una escena tarantiniana al estilo de “Reservoir Dogs” pero protagonizada por amigos imaginarios con muy malas pulgas.

Ya veis que ni Ebenezer Scrooge tuvo unas navidades tan movidas. Y esto, sólo es una parte de lo que os espera si os atrevéis a ver “Happy!”. Lo mejor es llevarse alguna sorpresa. En mi caso como no esperaba nada de esta serie y ni había leído nada antes de visionarla en Netflix, como pasa en la vida en general, sino te lo esperas, el disfrute fue mayor. Porque he de reconocer que me lo he pasado pipa viéndola. Sin esconder que, aunque está empieza como un tiro (literalmente), pasa por una fase de su corta primera temporada donde sufre un pequeño parón (para colocar casi todas las piezas en su sitio), acelerando de forma demencial y espectacular en su parte final. Es quizá el único pero que se le puede poner a la serie. Al ser tan corta y querer contar tantas cosas (flashbacks del pasado de Nick incluidos) hay algún momento en el que el guion queda algo deslavazado, supliéndose está pequeña carencia con un espectáculo visual delirante. Pero como digo, es un pero tan pequeño que no es obstáculo para ver y disfrutar la serie de cabo a rabo (perdón Happy), sabiendo además que tendrá segunda temporada.

Un pensamiento en ““Happy!”: un alocado y divertidísimo ¿cuento? de Navidad

  1. Una auténtica maravilla libre de ataduras ni cortapisas, lo más loco he interesante que se puede ver ahora mismo (junto a “Rick&Morty” claro)

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