“Capital”: cuando el misterio es lo de menos

capitalcriticaEn el loco mundo de las series es sorprendente como termina uno enganchado a determinada historia sin esperarlo. Y en esto, la ficción británica no voy a decir que es la mejor (no soy quien para decirlo) pero sin duda es experta en llevarte por un camino que crees que es de una manera para terminar en un lugar totalmente diferente al que esperabas. Es lo que me ha ocurrido con “Capital”, miniserie británica de cuatro episodios que Sundance TV estrenó el pasado 11 de abril. Había leído alguna opinión favorable lo que me llevó a darle una oportunidad, lo que me condujo a verla de un tirón y ser absorbido por una serie en la que las personas son las verdaderas protagonistas.

Ganadora de un Emmy Internacional a la mejor serie en 2016, con un director como Euros Lyn responsable de títulos como “Happy Valley” o “Broadchurch y un guion de Peter Bowker, “Capital” se sustenta sobre todo en ser una serie que cuenta una historia donde las personas son la clave para entender lo que sucede. Vivimos a través de ellos todo lo que pasa. Sin importar de donde sean, ni el dinero que posean o la edad que tengan. Haciendo que sea un disfrute inesperado, una serie que trata la realidad y nos la enseña. Una realidad donde hay soledad, racismo, prejuicios e intolerancia. Una realidad en la que se nos muestra el tan manido, pero no menos cierto “tanto tienes, tantos vales”. Y en mostrar esa realidad, la ficción británica lo sabe hacer muy bien. Es capaz de criticar su propio sistema, su propia sociedad, sin ambages, sin miradas partidistas.

“Capital” sitúa la “acción” en el barrio de Pepys Road, un suburbio del sur de Londres y que nos mostrará como las vidas de sus habitantes se irán cruzando de una forma u otra. El punto de partida de la historia viene provocado por unas extrañas postales que los vecinos de este barrio londinense empiezan a recibir en las que se les dice: “Queremos lo que usted tiene”. ¿Amenaza o campaña de marketing?

¿Qué sentido tienen estas postales? Las reciben por igual los vecinos más adinerados, los inmigrantes y los ancianos. En esto no hay diferencia de clases y todos son tratados de igual forma. Comenzando así los recelos, la desconfianza y provocando la intervención de la policía cuando las postales comienzan a incluir imágenes de los vecinos además de la famosa frase de “queremos lo que usted tiene”. Y, sin embargo, aunque pueda parecer lo contrario, el misterio que rodea a estas postales es lo de menos. Lo verdaderamente importante en “Capital” es conocer a las personas. A esos vecinos que habitan este barrio londinense.

capitalcritica2Al más puro estilo de “Vidas Cruzadas”, esta miniserie nos va mostrando las historias personales y familiares de forma independiente, para poco a poco, ir interrelacionando a cada uno de los personajes. Haciéndolos interactuar con el macguffin de las postales como excusa, para enseñarnos un retrato de la sociedad británica. Así, este barrio de la capital británica se convierte en un microcosmos de Reino Unido, retrato perfecto de la sociedad británica que nos enseña las bondades y las miserias del ser humano a partes iguales.

Durante los cuatro episodios (que se hacen muy cortos) “Capital” es capaz de enseñarnos a través de ese retrato de la sociedad británica, temas y situaciones de candente actualidad como la inmigración, uno de los motores principales de la economía local (inmigrantes pakistanís, polacos o de África); y como ese motor está acompañado de un racismo latente y que se hace patente cuando hay alguna amenaza y el primer sospechoso siempre es el recién llegado; pasando por lo que es la jungla de la City londinense, que conocemos gracias al personaje de Roger Yount al que interpreta de forma magistral Toby Jones y que nos enseña la voracidad del centro financiero donde lo importante es ganar dinero y el bonus de final de año; y sin olvidar la burbuja inmobiliaria que a través de un contador nos muestra el cambio de valor de las casas del barrio.

Basada en la novela del mismo nombre de John Lanchester, “Capital” nos sitúa cronológicamente poco antes de la crisis de 2008. Una crisis que afectó a todos por igual (bueno, a todos no claro) y que esta miniserie nos anticipa a través de sus diferentes personajes, gracias a un trabajo actoral de primer orden, a un guion que sorprende por su sencillez aparente pero que sin darte cuenta te termina enganchando y en el que el misterio finalmente es lo de menos.