“El Ilusionista” nos enseña el mismo truco de siempre sin aportar nada nuevo

elilusionisstatnthboCon tanta oferta que no para de llegar cada semana a través de las plataformas de streaming y los diferentes canales lineales, no queda más remedio que descartar a las primeras de cambio, a veces tan sólo viendo un episodio. Puede ser injusto pero cuando hay tanto que ver y tu tiempo es limitado, hay que cortar por algún lado. Y es lo que me ha pasado con “El Ilusionista”, serie que se estrenó de forma simultánea la semana pasada en VOSE por parte de TNT y HBO España y que mañana se emite en dual en el canal de Turner. Producida por Greg Berlanti (Flash), esta nueva serie repite los mismos clichés de personaje carismático al servicio de la ley vistos anteriormente, pero sin aportar nada nuevo al universo de los procedimentales.

“El Ilusionista” parte de una premisa sencilla: Cameron Black (Jack Cutmore-Scott) es el mejor ilusionista del mundo, el maestro del engaño, un genio del escapismo, el mago más espectacular del momento… Pero su carrera de estrella televisiva se ha visto teñida por el escándalo. Alguien ha tejido un elaborado plan para acabar con su reputación y solo tiene una forma de descubrir quién ha sido: como asesor del FBI podrá tirar del hilo para saber quién pretende acabar con él.

Basicamente nos encontramos ante la historia de un hombre carismático y de éxito, que ha pasado a ser una estrella caída en desgracia que pone su talento al servicio de la ley en beneficio propio. ¿De qué me suena esto? ¡Ah, sí! Pero no, no es Patrick Jane. Y no, no es “El Mentalista”, pero casi. Porque “El Ilusionista” (Deception) deja de lado el drama personal que vive a diario el personaje interpretado por Simon Baker y vira hacia un tono más desenfadado, casi de vodevil. Si has visto tanto la película “Ahora me ves” como su secuela, el tono de la serie te será familiar. Su comienzo, con el número de escapismo de Houdini, es casi calcado a las actuaciones que llevaban a cabo “Los Cuatro Jinetes” en el film de Louis Leterrier. Algo que no sorprende ya que la serie cuenta como consultor con David Kong, ilusionista que también fue asesor de la película protagonizada por Mark Ruffalo y Jesse Eisenberg. La serie calca incluso a los personajes que rodean al “carismático” Cameron Black, tres magos que le ayudan a preparar los trucos de sus actuaciones. Dos hombres (entre los que se encuentra el exfutbolista metido a actor Vinnie Jones) y una mujer, cuyas personalidades son eclipsadas por el personaje principal.

No os voy a engañar, el episodio piloto se ve con facilidad. Es divertido, se pasa rápido pero eso precisamente juega en su contra porque es fácilmente olvidable. No pasa de ser un divertimento, alejado del dramatismo de “El Truco Final” de Nolan (aunque tenga algún punto en común con está película). No ayuda tampoco el tratamiento de sus personajes que como siempre pasa en estas producciones, están al servicio del personaje “carismático” masculino que debe llevar el peso de la serie. Ni siquiera el contrapunto femenino que debe poner Ilfenesh Hadera que da vida a la Agente Especial del F.B.I. Kay Daniels, esta a la altura ya que se deja llevar por la ola de buenrollismo de “El Ilusionista” sin apenas resistencia. Al menos a priori, queda muy lejos de la personalidad que actrices como Robin Tunney y Stana Katic dieron a sus personajes en series que tenían este tipo de relación de tira y afloja entre asesor y fuerzas de la ley.

Tampoco se aprecia el carisma que debe desprender el personaje protagonista. Sí, Jack Cutmore-Scott es divertido, aporta un toque de narcisismo inocente a su personaje pero pare usted contar. Quizá sea demasiado exigente a las primeras de cambio, pero necesito que si un personaje va a llevar el peso de la trama durante un buen puñado de episodios, me ofrezca de principio algo más que una sonrisa y un juego de manos. Ni siquiera el “villano” de la serie aporta mucho más allá de un misterio en común con el protagonista y su familia.

Si os gustan los divertimentos sin pretensiones “El Ilusionista” apunta maneras para ser esa serie que veas mientras tomas el desayuno o terminas de almorzar. Al menos a mí, no me ha ofrecido mucho más.

Un pensamiento en ““El Ilusionista” nos enseña el mismo truco de siempre sin aportar nada nuevo

  1. Estoy de acuerdo que es difícil juzgar por un episodio pero como bien dices aunque es entretenido no ofrece mucho para engancharse con todo lo que se está estrenando. Poco carisma de los personajes

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