“Altered Carbon” es un gran espectáculo visual con una historia que no acaba de enganchar

alteredcarbonA veces cuando las expectativas son demasiado altas terminas decepcionado con el resultado. Tal vez me podría plantear que soy demasiado exigente o simplemente es que ya no disfruto como antes. Demasiados tal vez. Tantas opciones o más, son las que podría elegir para hacer mi crítica de uno de los estrenos más esperados del año que acaba de comenzar: “Altered Carbon”. Una serie con mucho a favor para ser un mega éxito pero que en cierto modo no me ha terminado de convencer del todo. ¿O sí?

Esta serie de ciencia-ficción, basada en la novela de Richard K. Morgan, nos traslada a un futuro en la que la vida puede alargarse hasta el infinito. La tecnología ha permitido que nuestra conciencia pueda almacenarse en discos descargables (llamados pilas en la serie) que pueden instalarse en otro cuerpo (funda) ya sea biológico o sintético. Estamos en el año 2384 y los poderosos son aún más poderosos y ¿el resto? Bueno, seguimos siendo la mayoría. Es esta la base sobre la que se asienta la trama de “Altered Carbon”, la humanidad ha descubierto la inmortalidad, aunque está realmente se encuentra en manos de unos pocos. Los elegidos, los Mats (de Matusalem). Los más poderosos a los que su dinero les permite tener clones de sí mismo y vivir eternamente en su mismo cuerpo, una y otra vez, por los siglos de los siglos.

Es uno de estos Mats (James Purefoy) el que recurre a los servicios del protagonista para que resuelva su propio asesinato. Y es ahí cuando conoceremos a Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman), bueno a él no, a la funda donde lo han descargado. Porque Kovacs era un convicto que llevaba 250 años congelado por ser miembro de las Brigadas, un grupo terrorista que pretendía acabar con el sistema instaurado por el Protectorado de la ONU. Ahora, en un futuro que ha avanzado hacia la deshumanización total, Kovacs se verá dentro del cuerpo de un policía de Bay City (la antigua San Francisco), investigando el asesinato de un hombre que prácticamente se ha convertido en inmortal.

A grandes rasgos en “Altered Carbon” se mezclan en una coctelera el género negro más clásico, con un investigador descreído que intenta sobrevivir al día siguiente en medio de un caso que cada vez se le complica más. Pero en lugar de estar en las neblinosas calles de la ciudad de San Francisco donde Sam Spade buscaba el “Halcón Maltés”, nos situamos en un futuro distópico en el que las luces de Neón se mezclan con las más oscuras obsesiones del hombre. Entrando de lleno en el cyberpunk, ese subgénero de la ciencia-ficción que se nos presentó en el cine con “Blade Runner” y en la literatura de la mano de William Gibson con “Neuromante”. Dos obras claves para entender las influencias que encontraremos en la serie creada por Laeta Kalogridis, guionista de ese peliculón que es “Shutter Island”.

alteredcarbon2Aunque no son las únicas influencias porque en esto de la ciencia-ficción, no es que este todo inventado pero la innovación no es fácil. Y viendo “Altered Carbon” te verás, visualmente hablando, en ese mundo imaginado por Ridley Scott en “Blade Runner”, con coches voladores, grandes anuncios de neón y lluvia incesante. Pero en la serie de Netflix hay influencias de “Ghost in the Shell”, “Dollhouse”“Matrix”, “Elysium”, “Desafío Total” o “Días Extraños” pero con un enfoque centrado más en la violencia y el sexo, en un intento por ir más allá de lo visto anteriormente. Y en parte lo consigue, porque visualmente hablando “Altered Carbon” es abrumadoramente espectacular. Una delicia que nos traslada a un futuro que parece que podríamos tocar con las manos, demostrando un gran trabajo en el diseño de producción que se deja ver en cada uno de los 10 episodios de los que consta la serie.

Pero aquí viene el primer problema, el mismo que me hizo no disfrutar como me hubiera gustado de “Blade Runner 2046″. Porque cuando el envoltorio es tan bonito esperamos que lo que hay dentro al abrirlo nos deje llenos de emoción y pensando en la hermosa experiencia vivida. Y claro está, en esto último “Altered Carbon” tiene algún fallo (de sistema). A pesar de plantearnos un futuro donde la religión y el propio deseo del hombre por sobrevivir chocan en pos de la inmortalidad como tema central, esto queda bastante diluido en favor de la acción y de una trama amorosa que enreda demasiado sin aportar demasiado. La serie quiere pecar de ambiciosa, pero se queda corta ya que al final se prima la acción llena de violencia y sangre y se deja de lado (salvo en contadas ocasiones) la trama principal en la que se basa la historia, las implicaciones de la inmortalidad del hombre en la sociedad. Dejándote con la sensación de que se podía haber contado mucho mejor. A esto no ayuda el segundo fallo (de sistema) de la serie, el escaso desarrollo de la mayoría de los personajes. En el caso de Kinnaman su personaje resulta demasiado inexpresivo, diluido en la trama. Por el contrario, en los flashbacks que nos recuerdan su pasado, la aparición de Will Yun Lee (su “funda” original) resulta más interesante y hasta se hacen cortos esos “viajes” a la memoria de Kovacs que aportan perspectiva a la historia. Y sin duda, la mejor aportación viene de la mano de Poe, la IA que regente el Hotel Raven donde se aloja el protagonista. Curiosamente termina siendo el personaje que mayor humanidad desprende frente a la deshumanización que le rodea.

A pesar de estos dos fallos (de sistema) cuando echó la vista atrás, tras haber devorado los 10 episodios de la serie en pocos días (se estrenó el pasado 2 de febrero), me quedo con una extraña sensación. “Altered Carbon” tiene muchos puntos a su favor para disfrutarla como lo que es, un espectáculo capaz de trasladarnos a un futuro que se nos presenta como si fuera real. Un futuro lleno de violencia (contra las mujeres en muchos casos), sexo, drogas, corrupción policial y política (nada nuevo bajo el sol) y donde la tecnologia ha convertido al hombre en un esclavo de si mismo. Sin embargo, las muchas virtudes que muestra la serie quedan ensombrecidas porque no sabe explotar todo lo bueno que tiene en favor de una historia coherente, en la que no es que termines perdido, pero que si que acaba por no importarte demasiado y con unos personajes con los que no terminas de conectar. Ahora os toca elegir a vosotros viajar al futuro de “Altered Carbon” o no. A pesar de todo no será un mal viaje.