“La Peste”, un viaje en el tiempo a la ciudad de Sevilla del Siglo XVI

lapeste8Parece una tontería, pero poder acudir el pasado martes al pase de prensa de “La Peste” que se realizó para los medios sevillanos en los mismos cines que son sede del Festival de Cine Europeo de Sevilla se agradece cuando en esta ciudad estamos tan alejados de los grandes circuitos, en cuanto a este tipo de eventos se refiere. Y aunque los dos episodios ya se vieron en el pasado Festival de San Sebastián, ha sido una oportunidad única para que el que suscribe de ver está serie que se estrena al completo (los seis episodios) este viernes 12 enero en Movistar+. ¿La conclusión? Un sinfín de sensaciones encontradas que espero plasmar en esta crítica para daros una idea de lo que podéis esperar de la nueva serie de Movistar+.

Creada por Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, “La Peste” nos traslada en el tiempo (y también en el espacio) hacia la mitad del Siglo XVI, una época en la que Sevilla era la metrópoli del mundo. La Puerta de las Indias, la Nueva Roma, crisol de culturas, un lugar donde la riqueza florecía gracias al comercio, al oro y a la plata. Un faro al que acudían comerciantes de todos los lugares del mundo y que atraía como la luz a las moscas a gentes de toda condición en busca de fortuna y de una vida mejor. Aunque lo que se encontraban casi siempre, era todo lo contrario.

lapeste2A este momento de esplendor pero también de sombras y podredumbre, nos traslada una serie que a lo largo de los dos primeros episodios demuestra que se ha hecho una gran inversión económica (los 10 millones de euros de presupuesto se notan) en dotar de gran realismo todo lo que vemos de la ciudad de Sevilla de finales del Siglo XVI. La serie rezuma realismo, aquí no hay cartón piedra. “La Peste” cumple como perfecta máquina del tiempo, llevándonos como si fuéramos un habitante más de la ciudad de Sevilla, a través de sus calles, de sus arrabales y palacios. Mostrándonos la realidad, donde no sólo había oro y plata sino mucha miseria, mucha pobreza y mucha suciedad. Somos testigos de los contrastes que llenan la ciudad, gracias a una factura técnica impecable, en la que no se aprecian los efectos visuales que jalonan las imágenes que se nos presentan. Hasta tal punto de maravillarnos con la visión de la Catedral de Sevilla al comienzo del primer episodio, como si acabáramos de entrar por una de las puertas de la ciudad.

Como licenciado en Historia no puedo sino aplaudir el esfuerzo llevado a cabo por el equipo de “La Peste” por dotar a la serie de la capacidad de hacernos creer que realmente estamos recorriendo las calles de la Sevilla del siglo XVI. Un esfuerzo que se ve recompensado con un trabajo exquisito, llevado al extremo del más mínimo detalle, no sólo en el vestuario de protagonistas y figurantes, sino en los escenarios y decorados (realistas y con vida propia) que por si solos nos trasladan a mi ciudad cuando esta pugnaba por ser capital del reino. Viendo el diseño de producción, el vestuario y el diseño artístico de “La Peste”, su nivel no tiene nada que envidiar a otras producciones no ya europeas sino norteamericanas. Y demuestra que con trabajo, algo de inversión y mucho talento se puede hacer un producto de calidad.

lapeste3¿Qué hubiera ocurrido si este esmerado trabajo se hubiera realizado con el fracasado proyecto de “Alatriste”? Quizá otro gallo hubiera cantado pero no de rabia sino de felicidad. Porque aquella nefasta adaptación de las novelas de Perez Reverte que perpetró Telecinco está muy lejos de lo que al menos, en los dos primeros episodios nos ha enseñado la serie del tándem Rodríguez y Cobos. Sólo hay que ver como en “La Peste” la oscuridad es un personaje más, porque en el siglo XVI no había luz eléctrica que iluminara las calles y viviendas de las ciudades. Y es que hasta en este detalle (aparentemente nimio) la serie es realista hasta el extremo, con iluminaciones nocturnas escasas (con apenas una vela en algunos casos) que son fiel reflejo de lo que era vivir en una época como está. En esto, sin duda la dirección de fotografía es de una calidad extraordinaria.

Una historia con ritmo lento y unos personajes aún por definir

Si en lo referente al diseño artístico “La Peste” está al nivel de una gran superproducción por el trabajo y el talento que desprende, si nos fijamos en el guión y el trabajo actoral es cuando me encuentro con esas sensaciones encontradas de las que hablé al principio. Y es que teniendo en cuenta que está primera temporada de la serie cuenta con tan sólo 6 episodios, el ritmo narrativo es lento ¿Quizá demasiado? Tal vez. El guión se lo toma con calma, desgranándonos poco a poco lo que nos quiere contar. Esto es algo habitual en Alberto Rodríguez, sobre todo en ese gran éxito que significó “La isla minima”, donde la historia se nos va descubriendo capa a capa, sin prisas, hasta llegar a un climax que precipita los acontecimientos. Parece que vamos por el mismo camino, siguiendo los pasos de Mateo (Pablo Molinero), un ex militar que se ve obligado por una palabra dada a su mejor amigo, de regresar a Sevilla para sacar de la ciudad al hijo bastardo de este, justo cuando una epidemia de peste está a punto de asolar la urbe. Si a esto le unimos que se están produciendo una serie de asesinatos que mantienen en vilo a las autoridades de la ciudad, tenemos un coctel con unos buenos ingredientes a los que hay que añadir como el guión es capaz de mostrarnos que la corrupción de hoy es reflejo de nuestro pasado.

lapeste5Retomando el tema del guión y su ¿lentitud?. Esto en sí no tiene porque ser un termino peyorativo sino que más bien me llevaría a hablar de indefinición. Son quizás demasiados frentes abiertos para sólo seis episodios. Juzgad vosotros mismos: una epidemia de peste, el rescate de un joven huérfano, la investigación de una serie de crímenes, los turbios manejos de Luis de Zuñiga (Paco León) para ocultar la epidemia y seguir ganando dinero a pesar del riesgo o la vida oculta tras el luto de una joven viuda que debe ocultar al resto del mundo que no es una mujer de su época. Como veis, en tan sólo dos episodios nos encontramos con un guión que pretende abarcar demasiado y eso al final puede terminar pasando factura en el visionado de la serie.

A esto tampoco ayudan los personajes (no todos), que no terminan de llenarte, llegando a un punto en el que ni empatizas con ellos, ni simpatizas con ellos, ni tampoco terminas odiando a quien deberías odiar. En el caso del protagonista, Pablo Molinero da vida a Mateo, una especie de Guillermo de Baskerville que es perseguido por la Inquisición debido a sus ideas. Y que debería ser un personaje atormentado por un pasado que no conocemos pero que intuimos en apenas algunos esbozos pero que no terminamos de ver completo. Tal vez el personaje crezca más conforme avance la temporada pero como ya he mencionado, “La Peste” tiene sólo seis episodios. Veremos.

lapeste4Frente al personaje de Mateo nos encontramos con Luis de Zuñiga al que da vida un sorprendente Paco León. Y digo sorprendente porque nos encontramos al conocido actor y director sevillano en un registro artístico alejado del que nos tenía acostumbrado. Choca verlo al principio, interpretando a un turbio hombre de negocios, hecho así mismo y que mueve los hilos de la economía de Sevilla. Poco a poco vas viendo su trasfondo y te lo vas creyendo pero a pesar de todo hay algo que falta, un punto de canalla que debería desprender a priori su personaje y que no terminamos de ver. Es cierto que no es fácil desprenderse de la supuesta imagen que los demás ven de nosotros y en eso Paco León no va a ser diferente y a pesar de su buen hacer, hay momentos que no terminas de creerte a su personaje.

lapeste6El tercer personaje en discordia que me gustaría mencionar es una mujer (dejo a un lado al joven Sergio Castellanos). Una joven viuda, mujer del mejor amigo de Mateo, Teresa Pinelo a la que da vida de forma muy convincente Patricia López. Su personaje se encuentra solo en un mundo de hombres, en una época en la que ser mujer y sobrevivir no era compatible. Es una mujer adelantada a su tiempo, con inquietudes artísticas alejadas del ideal femenino del Siglo XVI y cuyo carácter fuerte se desprende de una interpretación con la que conectas rápidamente en sus, por otra parte, escasas apariciones. Sin duda para mí, uno de los personajes mas atractivos de la serie (al menos  en los dos primeros episodios) junto a Manolo Solo que da vida (y que vida) al Gran Inquisidor Celso de Guevara.

Para terminar, quiero dejar claro que pienso dar buena cuenta de los cuatro episodios restantes que conforman la primera temporada de “La Peste” que estrena Movistar+ el viernes 12 de enero. Con un diseño artístico magnifico (de primer orden) que ya me tiene ganado para la causa y, con un guión que a pesar de sus recovecos promete emociones fuertes todo es más fácil. Con su mezcla de thriller de época con drama social sobre la miserias humanas, la serie de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, demuestra que la calidad de la ficción española está creciendo exponencialmente. Sólo hace falta confiar en el talento y darle los medios y la libertad para trabajar. Los resultados saltan poco a poco a la vista.

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