“Loch Ness”, cuando el monstruo está dentro de nosotros

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Calle 13 ha encontrado su camino. La apuesta por el género policiaco, deja atrás años en los que el misterio, el terror o la fantasía llenaban la parrilla del canal de Universal. Así, tras el trasvase de “Arrow” a su canal hermano SYFY, Calle 13 reune en su programación multitud de series de género, a las que en los próximos meses añadirá unas cuantas más. Entre las apuestas de la temporada otoñal se encuentra la miniserie británica “Loch Ness”. Una producción con acento británico pero con influencias del “nordic noir” tan de moda hoy en día. Y la apuesta de Calle 13 pinta muy bien.

La serie nos sitúa a orillas del más icónico lago escocés, pero en este caso la policía no perseguirá al famoso monstruo sino a otro que se esconde entre los humanos. Un asesino en serie al que hay que detener y atrapar. Este thriller británico de tan sólo 6 episodios nos contará la historia de esa persecución en un pueblo tranquilo, en el que nunca pasa nada, hasta que aparece un cádaver al pie de la montaña Carn Mohr. Es precisamente todo este paisaje de las Highlands (lago incluido) parte importante en la serie, un personaje más que no sólo aporta belleza sino un atisbo de soledad que rodea a la mayor parte de los personajes de “Loch Ness”.

Todo lo que rodea a Lochnafoy parece sacado de una postal. Un lugar idílico donde todos se conocen y cuya paz habitual sólo se ve interrumpida por la llegada de los turistas que visitan el lago en busca de Nessy. Y es precisamente la aparición del cádaver lo que rompe definitivamente la aparente placidez del lugar, revelándonos que debajo de esa fachada limpia hay mucha oscuridad en el interior de los que allí viven. En esto se parece y mucho a otra serie británica que hay que ver si o si: “Broadchurch”. Un pueblo en el que nunca pasa nada, en el que todos se conocen y en el que hay demasiados secretos ocultos, que se irán desvelando a raíz de la muerte de uno de sus habitantes, en este caso un niño. Hasta coincide en que hay una pareja de policías que deben trabajar juntos a su pesar, una del lugar (Olivia Colman) y otro venido de fuera (David Tennant).

En el caso de “Loch Ness” si hay que ponerle un “pero” tras ver los dos primeros episodios (recordar que es una miniserie de 6 capítulos), es el excesivo número de personajes que nos encontramos y la dificultad que podemos tener a la hora, por un lado de conocerlos y por otro de que sean importantes de verdad en la trama de asesinatos que asola Lochnafoy. Ahí confío en que el guión escrito por Stephen Bradey sepa llevarnos por los senderos adecuados. Este es el único peligro que le veo hasta ahora a lo visto en la serie. El no estar seguro de como encajaran tantos frentes abiertos en tan poco tiempo. Porque lo demás me tuvo enganchando en una trama que no nos da apenas un respiro.

Sin duda en esto ayuda y mucho el duo femenino protagonista, Laura Fraser y Siobhan Finnegan. Sobre todo en el caso de la primera que interpreta a una agente local Anna Redford, cuya vida  profesional choca directamente con la relación que tiene con su hija, que básicamente es un desastre. Es su personaje quizá el más interesante hasta el momento, tanto por su personalidad como por ser sobre el que gira el resto (no en balde conoce a todos los habitantes del pueblo) de personajes. En el caso de su personalidad, esta es la que hace que en determinados momentos la tensión de la investigación se relaje. Y sus dialogos y conversaciones con la superintendente Lauren Quigley (Siobhan Finnegan), llenos de ironía hacen que algo tan serio como la búsqueda de un asesino en serie quede sino olvidada, al menos relajada entre tanto descubrimiento macabro. El personaje por tanto de Anne Redford queda muy lejos de la gravedad y la circunspección de Sarah Lund (Folbrydelsen).

Aun esta por ver en los cuatro episodios que restan (este martes 31 de octubre Calle 13 emitirá dos nuevos) porque derroteros nos llevará la serie. Hasta el momento, lo que nos ha demostrado “Loch Ness”, es que el monstruo puede estar dentro de nosotros. Y es lo que nos ha ido enseñando a pinceladas la serie en los dos primeros episodios, que tras la aparente felicidad puede ocultarse un oscuro secreto. Que en la luz de mediodía, la oscuridad puede inundarnos y convertir nuestra realidad en una negra pesadilla. Matrimonios aparentemente felices que realmente no se conocen, amigos que sólo conocen una parte de nosotros, padres que no comprenden a sus hijos e hijos que no quieren entender a sus padres. Y es que a pesar de que “Loch Ness” es un thriller policiaco, no deja de ser también un espejo de la sociedad actual trasladada a una realidad local en la Escocia del siglo XXI. En esto, la serie es un soplo de aire fresco entre tanta serie repetitiva. Ojalá que sepan cerrar algo que ha empezado tan bien.