“Por trece razones”: Un paso más en el drama de instituto

Por trece razones

Este viernes se estrena en Netflix una nueva miniserie con grandes nombres detrás de la cámara como Selena Gómez en la producción y Tom McCarthy (Spotlight) en la dirección de los dos primeros episodios. Así que toca hacer balance de los primeros episodios.

Para empezar la miniserie se basa en un libro homónimo escrito por Jay Asher (Dylan Minnette) que empieza cuando Clay Jensen, un estudiante de secundaria algo tímido, vuelve a casa de la escuela y encuentra un paquete anónimo en la entrada de su casa. Al abrirlo, descubre que se trata de una caja de zapatos con siete cintas de casete las cuáles estan grabadas por la fallecida Hannah Baker (Katherine Langford), su compañera de clase. En las cintas, Hannah explica a trece personas porque jugaron un papel en su muerte.

En cada uno de los episodios (al menos en los que he visto, los cuatro primeros) Clay escucha un lado del casete y así parece que será toda la temporada, con lo cuál muy posiblemente no sabremos que pasó hasta el último episodio. Aunque eso no quiere decir que no vayamos viendo cosas y teniendo revelaciones sobre Hannah y los compañeros de esta. Hay episodios que la mitad del tiempo son flashbacks sobre la vida de ella para que podamos entenderla y conocerla.

Uno de los puntos positivos de la serie es el de no hacer la típica separación entre clases como la mayoría de series juveniles, aquí tenemos a un protagonista que es Clay el cuál es bastante friki pero que se lleva bien con los chicos populares y deportistas del instituto. Aunque tenemos a un protagonista claro y a Hannah que también podría considerarse co-protagonista, los otros alumnos también tienen su parte importante en la trama.

Dicho esto, toca temas interesantes como el suicidio o el bullying que pocas veces se ven en este tipo de series, por lo que eso se agradece ya que es una serie que aunque puede gustar a un público general, es para un espectador adolescente que verá en la miniserie todo tipo de problemas que le están pasando a él mismo o en su entorno y de alguna forma ayudarle.

Por trece razones 2

Los protagonistas son los adolescentes, aunque también vemos como los padres de Hannah llevan el duelo de su hija, o la relación que tiene Clay con los suyos. La serie intenta que tengas una panorámica general de todos los frentes, aunque a diferencia de otras series como “Riverdale“, como ejemplo de novedad en este tipo de series, el peso de los adultos es menor.

A nivel técnico hay pocas cosas que decir en contra, está muy bien grabada y se nota perfectamente que está detrás Tom McCarthy para iniciar un estilo visual, aunque no se busca la innovación en este aspecto, si se nota que Netflix quiere que sus productos sean visualmente buenos. Y, en cuanto a los actores, la verdad es que están francamente bien y algo que se agradece es que te los crees como estudiantes que están en el instituto, que a veces eso cuesta al poner actores mayores que no cuadran con la edad de su personaje.

Así que “Por trece razones” es recomendable para un público general, aunque de forma más concreta al que le gusten las series juveniles y de instituto, que encontrará una serie que intenta ir más allá, siendo más compleja que la mayoría y tocando temas interesantes. Aunque posiblemente haya un público que se sentirá decepcionado por no ser demasiado oscura y no tocar el misterio de una forma más dramática. No deja de ser una serie entretenida sin más, que puede que te haga reflexionar, pero que sólo busca básicamente entretener.