“Marcella”, un thriller en el que nada es lo que parece

marcellaLa ficción televisiva, tanto europea como norteamericana, cada vez está más llena de personajes femeninos fuertes pero a la vez atormentados y, que sufren algún problema ya sea psicológico, emocional o físico. En esa norma no escrita encontramos personajes como el de Sarah Lund en “Forbrydelsen” (The Killing: Crónica de un asesinato)Saga Norén en “Bron, Broen” o el de Annalise Kitting en “Como defender a un asesino”. En la serie de la que os quiero hablar en este artículo, su protagonista es una policía británica retirada, que debe afrontar mientras su vida personal se desmorona, la reactivación de un antiguo caso no resuelto que ella investigó años antes. Y todo esto con el sello de Hans Rosenfeldt, creador de  ”Bron, Broen (El Puente)”.

Siempre ocurre algo que te hace no dejar de ver una serie. Unas veces puedes tener ciertas expectativas sobre una serie (el ahora tan de moda hype) y quedar o decepcionado o simplemente no tan emocionado como esperabas. Esto mismo puede hacerte abandonar dicha serie pero luego te puedes encontrar con un estupendo guión que te engancha sin remedio. O simplemente te encuentras con unos personajes de los que te encariñas, de los que no puedes dejar de saber que les ocurrirá y que finalmente te de pena si mueren o te fastidie cuando se acaba la serie y no saber nunca más de ellos. Como un amigo del que no sabes nada salvo por sus estados en Facebook.

En el caso de “Marcella”, no contaba con ninguna expectativa previa. Había leído alguna reseña y poco más. Fue uno de los estrenos de Netflix el pasado verano y he de decir que lo que más me atrajo para empezar a verla fue su protagonista Anna Friel, a la que muchos recordaréis por su papel en “Pushing Daisies”. Y claro está su temática. Un thriller, con un caso sin resolver de asesino en serie. Y si en mi artículo sobre “River” comenté que fue una serie que me tomé con calma, algo distinto me ocurrió con “Marcella”, ya que prácticamente devoré sus ocho episodios en un maratón de dos días. Y sinceramente, me quedé con ganas de más.

En mi caso se unieron las dos claves que comenté al principio, un guión absorbente y unos personajes que me atrajeron desde el principio. El principal por supuesto es Marcella Backland, una antigua inspectora de homicidios que cambió su trabajo por una vida familiar junto a su marido y sus hijos. Sin embargo, el inicio de la serie es de todo menos idílico (no es spoiler), ya que es algo que se anuncia en el propia sinopsis y explica el momento emocional que atraviesa la protagonista a lo largo de los ocho episodio de la primera temporada. El abandono por parte de su marido, la soledad, el hogar roto y la reaparición de un asesino en serie cuyos asesinatos ella misma había investigado 11 años atrás, llevan a la protagonista al borde del precipicio emocional. Y a nosotros como espectadores, a no saber distinguir si la inspectora Backland es víctima, testigo o culpable. Rosenfeldt juega con esa duda durante todo el tiempo. Es un juego al despiste que le sale a la perfección y que nos sitúa al espectador en una continúa disyuntiva. ¿Está obsesionada con el caso y con su marido? ¿Arrastra algún problema psicológico o emocional? ¿Es una buena detective o simplemente esta ocultando algo?

“Marcella” nos mantiene en vilo a lo largo de todos y cada uno de los episodios. De eso se encarga también un guión espléndido que traslada a las calles de Londres, el estilo del llamado “nordic noir” tan de moda en los últimos años. Volviendo aún más grises si cabe las calles de la capital londinense y tiñéndolas de sangre y, de una violencia explicita que no siempre acostumbramos a ver en una producción británica. En todo momento tenemos la sensación de ir por detrás de la investigación, de no saber quien es el asesino o asesinos y, de si los buenos lo son o simplemente son la cara de la misma moneda del mal al que se enfrentan. Es está una característica de la novela negra nórdica y que tan bien se ha traslado al mundo de las series en los últimos años. Algo que recoge “Marcella”, gracias a su creador y que en su momento hizo “Broadchurch” (serie que vuelvo a recomendar sino lo hecho ya).

Por último reseñar que junto a la protagonista principal (con su inseparable parka que nos recuerda inevitablemente a Sarah Lund) epicentro de todo lo que sucede, gira el resto del reparto. Entre el mismo destaca la presencia de Jamie Bamber, al que los adictos a la ciencia-ficción recordarán por ser Apollo Adama en “Battlestar Galáctica”; y de Harry Lloyd, actor que dio vida a Viseras Targaryen en “Juego de Tronos”.

En definitiva “Marcella” es para consumidores del thriller puro y duro. Con una actriz protagonista que llena la pantalla y un caso tan enrevesado y con tantas aristas que te obligara a estar atento en todo momento a lo que ocurre. Y lo mejor de todo es que la serie tendrá segunda temporada que veremos a lo largo de 2017 en Netflix. ¿Qué mas se puede pedir?