“Megalodón”: Demasiada corrección y escasez de sangre

Megalodón¿Qué sería del verano sin una película de tiburones? Dejando de lado la alocada saga Sharknado, que este año toca a su fin, y la insuperable Tiburón (1975) de Steven Spielberg, casi no hay temporada estival en el que una cinta de escualos no aborde las salas de cine. Por poner ejemplos recientes: en la canícula del año pasado se estrenó A 47 metros (Johannes Roberts) y en la de 2016 Infierno Azul (Jaume Collet-Serra). Este año es el turno para la superproducción chino-estadounidense Megalodón de Jon Turteltaub (La búsqueda, Plan en Las Vegas) que cuenta con un presupuesto de 150 millones de dólares y rostros conocidos como los de Jason Statham (Espías, Fast & Furious 7, Los mercenarios) y Li Bingbing (Transformers: La era de la extinción, El reino prohibido, The Message) como protagonistas. Nada que ver con los largometrajes mencionados anteriormente.

Megalodón es una película demasiado correcta para tener a un animal prehistórico de más de 20 metros de longitud merodeando las costas del Pacífico asiático. Aun sin excesos de sangre (el propio director asegura haber eliminado las escenas más cruentas para poder mantener la calificación PG-13), un desarrollo totalmente predecible, tensión inexistente, ausencia de pasajes mínimamente tórridos incluso habiendo atracción entre dos personajes, y justa de insultos y frases cómicas, Megalodón es entretenida.

La intención del film es llegar al mayor número de público posible sin ofenderlo y que disfrute durante casi dos horas sin calentarse lo más mínimo la cabeza. La película está enfocada al mercado asiático ya que buena parte del reparto es oriental y la trama transcurre próxima a China. Además, los gags finales la delatan.

MegalodónEl acierto en todo esto es que Megalodón es una cinta de acción y aventuras (blockbuster) marinas, donde hay nada de suspense, y mucho menos de terror. Incluso existe una trama dramática y un romance de fondo.

De hecho, la primera parte del film, en la que los equipos submarinos descienden a lafosa oceánica e intentan averiguar qué les está atacando, es la mejor y más interesante. Lo que sucede cuando el monstruoso tiburón sube a la superficie ya lo hemos visto en otras películas. Y el desenlace no podía ser otro que el enfrentamiento cara a cara entre el incombustible Statham y el megalodón. Como con Dwayne Johnson en Proyecto Rampage (2018), no hay persona humana que les pueda plantar cara, y por ello Statham se enfrenta a un depredador marino gigante.

MegalodónLa película se basa en la novela MEG: A Novel of Deep Terror (1997) de Steve Alten, que parte del supuesto de que el megalodón no se hubiese extinguido y teoriza sobre qué pasaría si siguiera existiendo en las profundidades abisales. A dicho abismo oceánico llega una expedición científica que queda varada en el fondo por el ataque de un bicharraco. Para salvar a la tripulación del submarino, el visionario oceanógrafo chino el Dr. Chang recluta a Jonas Taylor, un especialista en rescate en aguas profundas. A partir de ahí, descubren que el megalodón es una especie no extinta y muy peligrosa.

Megalodón es una película de Warner Bros. perfecta para el verano (entretenida y refrescante) que se estrena el viernes 10 de agosto en cines de toda España.

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