#MuestraSyfy 2018 (I): “Un Pliegue en el Tiempo”; El fallo de programación bizarro

col rizada

La Muestra Syfy vuelve un año más en su decimoquinta edición al cine Palacio de la Prensa de Madrid. Llega con algunos cambios, como la escisión final entre la sala de los comentarios o mandanguer, y la sala silenciosa, así como el lavado de cara a su logo corporativo. Salvo esto, la experiencia es la de siempre. En un ambiente distópico digno de ciencia ficción, arropados por la lluvia y mareas de mujeres de cara pintada cuales commandos, Un pliegue en el tiempo da el pistoletazo de salida.

A wrinkle in time presume de ser un film dirigido, escrito y protagonizado por mujeres, cuya premiere ha coincidido con el Día de la Mujer 2018 (¿Coincidencia? No lo creo). Aumentar la presencia femenina en el cine es ya de por sí una premisa que produce ilusión y nos predispone a esperar algo grande y bueno. Sin embargo el blockbuster de Disney no aprovecha esta oportunidad.

En el film, Meg es una adolescente cuyo padre científico desaparece misteriosamente hace cuatro años. El pobre hombre ha quedado atrapado en otro plano dimensional, como el niño de Insidious. Un buen día unas hadas guardianas del bien del Universo deciden que es momento de ayudarla a buscarle, y comienzan una aventura saltando entre dimensiones -teseractuando- hasta dar con él. Parece interesante, ¿qué falla pues?

perdonavidas

Todo. En primer lugar la protagonista, Meg. Si, este personaje se llama igual que la hija de Padre de familia por una razón: es el mismo. Una chica con gafas, insufrible, sin carisma, acomplejada, que cae mal por sus actitudes y acciones. Todas sus decisiones ralentizan la acción a cada paso, y producen en el espectador un sonoro facepalm o un ”no hagas eso”. De este modo es imposible empatizar y conseguir una inmersión completa.

A nivel narrativo, es un collage de estructuras probadas como Harry Potter o Alicia en el País de las Maravillas. Joven Elegido en ambiente familiar hostil se ve rescatado por una visita mágica, lo traslada a otro plano de realidad (el callejón Diagon aquí está en todas partes y se llama Teseracto), vive una serie de aventuras descafeinadas combatiendo X villano que justo tiene una debilidad que el niño puede explotar, y vuelta a casa restaurando el statu quo y la circularidad del relato. Básicamente describe la experiencia de tres niños que toman unas setas alucinógenas en su jardín y tienen una experiencia mística: el film toma bastante imaginería psicodélica (las paredes que vibran, el sentimiento de amor que te envuelve…). Alguien estaba inspirado cuando escribió esto.

vision

Y es una lástima que no se explotara al máximo la idea: por momentos, parece la adaptación a la pantalla de El secreto de Rhonda Byrne, pudiendo haber sido interesante exponer a un gran público la Ley de la Atracción, o teorías físicas sobre vibraciones. En su lugar se limitan a soltar un par de chascarrillos sobre Física metidos con calzador: todo queda en un experimento de ondas de sonido de El hormiguero, plagado de citas de autoayuda para inseguros. El amor deja de ser la fuerza más poderosa del Universo para ser el deus ex machina más poderoso del Universo: ¡simplemente con sentir X emoción se solucionará cualquier problema mágicamente y ridículamente!

Lo más destacable y que hace insufrible al film es su tono cursi, infantiloide y buenista. Su programación quizá habría sido más adecuada en el pase matinal de los fines de semana, como película para niños. Aunque nisiquiera así funciona (habla un fan de películas infantiles). Las acciones no son coherentes, se sienten gratuitas, sin sentido ni consecuencia: todo es una sucesión de eventos que podrían no pasar y llevarían a la misma parte. Toda esta paja de relleno es un espectáculo de purpurina de colores y ridiculeces que producen vergüenza ajena, con una estética entre lo hortera, el dragqeenismo y visiones de ayahuasca. Podría estar inserto en un envoltorio visual que hiciera este viaje más agradable estéticamente, pero tampoco hay efectos visuales que lleguen a impactar, sino provocar la risa, o incluso llegan a parecer escenarios reciclados de Oz, un mundo de fantasía. La sensación de deja vu, de haber visto ya la película, y saber lo que pasará, es omnipresente.

nazi

Pero, algo bueno tendrá, ¿verdad? La película tiene algunos momentos de lucidez y bastante emotivos, como su exposición de la propagación del mal en el mundo y esa guerra invisible entre luz y oscuridad. El momento en que Christopher Wallace toma las riendas de la película y se convierte en un pequeño niño nazi le da un tono muy divertido a la cinta. Witherspoon también es un alivio cómico pero su escasa presencia no mejora el cómputo global.

Y, en general, es un ejercicio interesante de inversión de roles. Vemos como el interés romántico de la protagonista se convierte en una comparsa insulsa con presencia narrativa inútil (como todos los hombres del film). Aquí son las mujeres las que tienen el poder. Y veo esto como el gran defecto de la película: presumir de película feminista con mujeres al cargo y producir una película tan mediocre parece una estrategia del patriarcado para ridiculizar el trabajo femenino, y tratar de volver a relegarlo: la película daña gravemente el trabajo de la mujer en el cine, y debería ser olvidada cuanto antes como una de las peores películas de Disney de los últimos tiempos.

Un pliegue en el tiempo se estrena en cines el 9 de marzo.

 

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